jueves, 13 de agosto de 2009

DIEZ AÑOS SIN EL GENIO DEL HUMOR SATÍRICO EN COLOMBIA



El año de 1999 fue realmente fatídico para Colombia, el mes de febrero enlutó a casi toda la zona del eje cafetero, un terremoto en más de 5 grados en la Escala de Richter, dejó ciudades como Armenia y Pereira, casi destrozadas. Sólo la valentía de los habitantes de este sector del país, logró recuperar la estructura de éstas.


Por más de cuatro meses, la noticia del momento en todos los medios de comunicación, se centraba en el eje cafetero, destruído por los impases de la naturaleza. Sin embargo, el 13 de agosto de ese mismo año, por la desaparecida emisora de la época RADIONET, se registraba una noticia que dejaría a los colombianos con un sin sabor que no se sanaría en los diez años siguientes... uno de los genios más grandes de la historia colombiana, y uno de los periodistas que díficilmente vuelven a darse en la sociedad, Jaime Garzón, había sido vulgarmente asesinado a mano de dos sicarios en una moto, en el barrio Quinta Paredes; muy cerca de esta cadena radial, en la que trabajaba desde hace un tiempo.

Sin pensarlo dos veces, Colombia se manifestó en contra de este crímen atroz, marchas, protestas y demás acciones por el estilo, fue lo que se vivió momentos después de difundida la noticia. Los medios de comunicación, por su parte, empezaron a transmitir grabaciones y especiales de su trabajo periodístico.

Ese hombre, que pisó las instalaciones de la Universidad Nacional, como estudiante de Derecho, y que además tenía su ideología tan clara desde su juventud... la crítica constante a los representantes del poder que impedían el surgimiento de fuerzas alternativas, y así lo expresó en sus diferentes programas televisivos.

Y como si se hubiera tratado de un presagio, días anrtes, Garzón había estado en el programa de RCN, Yo, José Gabriel; y junto a
César Mora, interpretaron a dúo una letra que decía...
"Quiero morir de una manera singular, quiero un adiós de carnaval, quiero tu voz negra canela escuchar" y efectivamente, así lo hizo porque incluso hoy, diez años después, la Plaza de Bolívar se vestirá de sombrillas de mil colores, para recordar a esta insignia del periodismo.

La muerte del gran Jaime Garzón, es una deuda que tiene la Justicia con nosotros, al igual que en los casos de Carlos Galán y Jorge Eliecer Gaitán, entre otros.

Este homenaje es especial, tiene un amplio grado de emocionalidad, y sin duda, muy merecido para este humorista y periodista, pero trae nuevamente a colación un debate, que tiene más frases que hechos, LA SITUACIÓN DE LA PRENSA EN COLOMBIA, hace diez años, el panorama era oscuro en lo que respecta a ese tema, y en la actualidad nada ha cambiado. Presagios y denuncias que desde 1999 empezaba a denunciar, Garzón, hoy siguen latentes como si se hubiera tratado de un oráculo.

Lo peor y más preocupante es que los actores de este cese obligatorio a la prensa, no sólo provienen de fuerzas insurgentes, sino de poderes que son avalados por el mismo gobierno, hace 5 años este crímen había sido atribuido al ex jefe paramilitar Carlos Castaño, pero la Fiscalía decidió reabrir el caso, con el fin de hallar los responsables, pero los resultados son los mismos, nulos.

Por ende, no conformes con que Colombia en el exterior, se conoce como uno de los mayores productores de Cocaína en el mundo, uno de los más violentos, también desde hace más de una década, se sabe de él como uno de los lugares donde la prensa es más atacada y asesinada.

De esta forma, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) se pronunció respecto al trabajo de la justicia en torno a los crímenes cometidos en contra de la prensa y el periodismo colombiano, y además les recordó a las autoridades, cómo este gremio ha sido víctima de la impunidad en varios casos, como lo fue en el año 2007, con el periodista Javier Darío Arroyave..

Definitivamente, hoy son diez años sin el genio, sin la figura, sin un periodismo que por medio de la sátira expresara los problemas de una sociedad como esta, que no se ve reflejada en ningún espacio, y que a través de la interpretación de diferentes personajes, logrará que el público colombiano se viera representado en Dioselina Tibaná, Néstor Elí, Godofredo Cínico Caspa y el inolvidable, Heriberto de la Calle.


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