miércoles, 30 de septiembre de 2009

LA SALUD NO ES UN FAVOR, ES UN DERECHO O MEJOR UN LUJO


Enfermarse en Colombia, es como si Superman hubiera tratado de convivir en una misma cama con la Kriptonita a su derecha y la izquierda, Lex Luthor, es decir, casi un imposible. En este país solo un 15% de los colombianos pueden acceder a servicios de salud dignos y de calidad…Pero, ¿Quiénes hacen parte de ese porcentaje tan reducido?, pues, la repuesta es simple, solo aquellos que pueden pagar $305 mil pesos mensuales, además de una cuota de inscripción que a la fecha, está en $154.300 pesos.


Al llamar a entidad prestadoras de salud como Sanitas, lo que se percibe es un negocio altamente lucrativo, ya que al tener medicina pre pagada según los mismos operadores de esta empresa, las ventajas son bastantes, como atención personalizada, mejores hospitales, acceso a especialistas, sin tener que pasar por un médico general, y como si esto fuera poco, médicos y laboratorios a domicilio.

En definitiva, el dinero asegura que usted pueda acceder a servicios de salud, así lo vivió María Eugenia Maldonado, quien solo buscaba una cita con un nutricionista, no tenía enfermedades graves, ni requería de atención inmediata, pero en dos ocasiones recibió respuestas como: “La agenda ya se cerró, no le podemos atender su solicitud, eso no le corresponde a Sanitas, sino a JaveSalud”, un centro de salud subcontratado por esta empresa para atender a los afiliados de Sanitas.

Esta mujer de 56 años, recurrió entonces a la Superintendencia de Servicios Públicos de Bogotá, para tramitar su queja, le resultaba increíble que ni siquiera le fueran respetados los $179.600 pesos que mensualmente le descuentan por atenderla, además de esto, a su hija le han negado el servicio de salud por los certificados de estudio, que requiere cualquier empresa de este tipo, y aunque ella los ha llevado todos, solo mediante quejas y cartas de su parte, logró que su hija pudiera contar con las supuestas ventajas que ofrece Sanitas a sus afiliados.

Y ante las negativas y malos servicios de estas empresas, ¿qué pueden hacer los colombianos? El panorama no es alentador, solicitar una cita médica, hacer eternas filas para reclamar una droga, que generalmente es ibuprofeno o acetaminofen, y lo que es más traumático requerir un encuentro con algún especialista de la medicina, es tan difícil como lograr entender la Constitución de este país, en la que por cierto en el artículo 49 del segundo capítulo, hace referencia a los derechos económicos y culturales, en el que textualmente dice: “Se garantiza a todas las personas el acceso a los servicios de promoción, protección y recuperación de la salud”.


Ahora lo que cabe preguntarse es ¿si esto lo viven personas que están afiliadas a una de las mejores EPS que tiene Colombia, según estudios realizados previamente, entonces, cuál será la situación que viven los habitantes de estratos 1 y 2 que cuentan con el Sisben?

Muchos noticieros y especiales periodísticos han abordado este tema, sin tener mayor resonancia en la sociedad, ni en el Gobierno nacional. Y aunque las imágenes sean bastante dicientes, personas desangrándose a la entrada de hospitales, y en algunos casos enfermeras y médicos que niegan atención al público por falta de dinero de los mismos, o por no tener sus papeles al día, la situación no cambia y más colombianos se quejan de las empresas promotoras de salud.

Muchos colombianos no entienden la razón exacta por la que se vive esto en el país, si en lugares como Suiza y Suecia, por mencionar solo a algunos, la salud es GRATUITA, ¿o es que el hecho de ser un país tercermundista trae consigo este tipo de inconvenientes?


Y como si esto fuera poco, hay un fenómeno bastante particular y hasta cómico, en todos los procesos que exigen las entidades prestadoras de salud, ¿cuántas horas cree usted que debe pasar para que atiendan una solicitud estas empresas vía telefónica? Una, dos, pues no, la respuesta correcta es más de tres, ya que las máquinas humanas de los Call Center, es decir, los operadores que tienen a su cargo recibir las quejas, reclamos y solicitudes de todos los afiliados, que se supone están para hacerle la vida más fácil a éstos, se han convertido como en grabadoras, que repiten exactamente lo mismo: “Lo sentimos pero no podemos atender su solicitud” ó “No podemos comunicarle a nadie más, debe esperar”.

Tal vez, es por esto, que la medicina alternativa, ya sea homeopatía o la derivada de países orientales, es que está causando furor hace unos años en Colombia, donde por lo menos no hay que hacer largas filas, no dan ibuprofeno y acetaminofen en cantidades alarmantes y sus especialistas, no dicen a sus pacientes que todos los dolores provienen del estrés.


Según, la Constitución Política de Colombia, el Estado debe garantizar, dirigir y reglamentar la prestación de servicios de salud a todos sus habitantes, pues, en el papel está perfecto, pero la realidad es que a la fecha, alrededor de un 25% de la población no cuenta con servicios de salud de ningún tipo y aunque se ha intentado mejorar este aspecto, el panorama parece no cambiar.


Y como lo dice el Gobierno de la Alcaldía Mayor de la ciudad, LA SALUD NO ES UN FAVOR, ES UN DERECHO, sin embargo, pareciera que actualmente se está convirtiendo en un lujo al que pocos pueden acceder.

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