miércoles, 14 de octubre de 2009

MEDIADORES DE UN PAÍS SORDO



Sentarse a ver televisión, escuchar la radio o mirar en un computador los principales portales de noticias, significa algo más que querer estar informado y actualizado de una realidad, que en un país como Colombia, parece estar más desinformada, por el afán de conseguir los tan anhelados puntos de rating, o capturar cada vez más audiencia.


Que los grandes emporios de comunicación son empresas e industrias, especializadas en producir y difundir información, no es un secreto, lo que si ha generado grandes interrogantes son las razones, estrategias y selecciones previas que se llevan a cabo al interior de los grandes medios de comunicación para informar al público.


Autores tan importantes como Ómar Rincón, en su libro, Televisión, Pantalla e Identidad, colocan sobre la mesa el debate de la verdadera función del periodista, su compromiso social y la relación entre éste y la importancia de su labor en la construcción de escenarios públicos, que vuelvan a la escena el tan anhelado diálogo equitativo entre la esfera pública y la privada.


La realidad es que a la fecha, los géneros y producciones periodísticas se han entremezclado unos y otros, donde cada medio carece de innovación o de un programa original, que fomente la discusión y la movilización social en torno a los sucesos que se generan en Colombia.

Entiéndase por moviilización, una verdadera transformación en la comunidad y convivencia de un país en el que pasa de todo y a la vez no sucede nada, en un territorio donde la sensiblería y la supuesta solidaridad se fomenta un día ,y al otro se olvida con las narconovelas como El Capo ó Las Muñecas de la Mafía.


El periodista no es juez, ni parte de la información que emite, y mucho menos un ente de poder que es intocable a lo humano, el comunicador es solo el mediador de una sociedad desinformada. El verdadero protagonista de las historias no es el reportero que sale frente a la cámara narrando una serie de datos, que se suponen confirmados por un grupo de fuentes, el eje real de la noticia es ese ciudadano que manifiesta ante los medios de comunicación, emociones y sentimientos que le otorgan a la nota, realidad, transparencia y vigorosidad.


El análisis actual corresponde a encontrar en qué momento de la historia el periodista perdió su función social, para empezar a 'venderse casi al mejor postor', o partido político, que es lo más común en estos tiempos. Según Rincón, la negociación de la información, ha generado el triunfo de los "intereses partidistas y grupos económicos sobre la necesidad de la gente de recibir una buena y transparente información".


Un artículo titulado, "Cuestión de estatus", de María Teresa Herrán, publicado en el diario El Tiempo, planteaba cómo el periodismo en América Latina ha evolucionado o más bien involucionado, una generalidad que se ha venido planteando incluso desde las mismas facultades de periodismo.


"El periodismo en América latina no es una carrera, ni una profesión, ni un oficio, ni un arte, sino una suma de egocentrismo, manipulación e ignorancia, y sobre todo, una ausenica de contenido. Es decir, la actividad periodísitca no es más que una manera de acceder al poder".

Pero ¿dónde inician las acciones definitivas para devoverle al periodismo su función cultural, social y de transformación educativa?, pues la respuesta podría ser más simple de lo esperado, esta importante labor parte desde las mismas academias, en esas facultades que a diario reciben un gran número de estudiantes, deseosos por llegar a los grandes medios de comunicación, pues, estos aunque son el futuro del periodismo, también deben ser concientes que su tarea es tan importante, como la de los mismos políticos, artistas y dirigentes, no por su poder, sino por el significado de sus acciones en la sociedad.

Ser periodista es más que sentarse a leer un teleprompter, más que saber sonreír frente a una cámara, y aún más que ir a los mejores sitios de alguna capital del mundo...ser periodista significa investigar, conocer de todas las materias posibles, evitar la mediocridad y el facilismo, asumir responsabilidad cultural y social en cada uno de los trabajos transmitidos.

Lo más importante es entender que una de las funciones más importantes del periodista es alcanzar niveles de sensibilización tales, que logre movilizar al público para que genere más espacios de participación ciudadana, Colombia necesita que de las universidades salgan más comunicadores que vean la vitalidad de su carrera, como fuente principal de transformación social y no como herramienta de acceso directo al poder y a la farándula.



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