miércoles, 25 de noviembre de 2009

LA LEY NO ES SUFICIENTE


¿Qué puede sentir una niña de catorce años que es violada, queda embarazada y como si esto fuera poco le es transmitida una enfermedad venérea, en el día internacional de la no violencia contra la mujer?

Imaginar cómo se trasciende una experiencia como esta, resulta complicado e inimaginable en algunas circunstancias, y en un país como Colombia, esto parece encontrar un mayor número de obstáculos que en otras sociedades, porque ni con la implementación de leyes que protege a las mujeres víctimas de este tipo de casos, se asegura una recuperación total.

Pero menos se logra, cuando los entes que se supone deben hacer respetar las leyes existentes, anteponen sus pre conceptos religiosos y morales, ante el cumplimiento de un derecho ya establecido.

Lograr la visibilización y reconocimiento de las mujeres como sujetos sociales, en escenarios políticos y culturales, ha sido uno de los avances más significativos, en la revolución femenina. Sin embargo, llegar a este punto ha tomado bastante tiempo, de hecho, en Colombia las mujeres pudieron acudir a las urnas 64 años después que lo hicieran en Nueva Zelanda.

Aún así, el panorama actual no es nada alentador, según Marta Lucía Vásquez, Consejera presidencial para la Equidad de la Mujer, más de la mitad de las 48.768 denuncias que se han presentado por violencia contra la mujer, han sido generados por sus propias parejas, pero lo más preocupante es que "la violencia sexual en las niñas está siendo ejecutada por los familiares más cercanos, sino hay denuncia, estamos configurando el delito del incesto".

Y en cuanto se aborda el tema del derecho a conocer de la anticoncepción, y lo más importante de decidir sobre el propio cuerpo femenino, sale a relucir el papel de la religión en todo este proceso, no importa si se es católico, cristiano o judío, el resultado es el mismo, la práctica de los ritos religiosos siguen condicionando la autonomía humana.

El interés desmedido de la Iglesia católica, por mencionar solo alguna, por "endemoniar" el uso del condón y la pretensión de seguir otorgándole a la mujer un lugar sumiso y casi silencioso a los continuos atropellos, que constantemente sigue enfrentando, ha generado uno de los mayores obstáculos para lograr el respeto de la integridad femenina.

Con la Sentencia C- 355 de 2006 avalada por la Corte Constitucional, la cual hace referencia al derecho al aborto, en tres casos específicos: Si la salud de la madre está en peligro, ya sea física o emocional, mal formación del feto y violación; se pensaba que Colombia por fin avanzaba conforme a la evolución mundial en torno a este tema.

Pero sin duda, esta era una concepción errónea, porque a la fecha las EPS siguen negando este derecho que ya fue avalado por la Corte, como sucedió hace unos días en Cúcuta con una niña de catorce años, que fue violada y a la que Coomeva le negó su capacidad de decidir sobre su propio cuerpo y vida.

La abogada Mónica Roa, que fue una de las "revolucionarias" de este tema en Colombia, afirma que la aprobación del derecho al aborto, fue un buen comienzo pero no lo es todo aún, y hechos como los registrados en Cúcuta, afirmarían entonces su tesis, sobre los obstáculos que aún existen para que se haga efectiva esta ley.

Las luchas, manifestaciones y marchas del feminismo pueden continuar y hasta quizás logren tener un eco en la sociedad, pero solo hasta que se respete el libre derecho de decidir si la mujer quiere traer a un hijo en esas condiciones o no, se habrá logrado un avance determinante en este tema.

Porque solo cuando la misma población femenina se reconozca como ser independiente, y se eduque de una forma idónea para respetarse a si misma, y no tolerar ningún tipo de atropello, ese día entonces, se habrá logrado una evolución signficativa y no "pañitos de agua tibia" como hasta ahora.