martes, 23 de febrero de 2010

Amplía y difusa comunicación


Recientemente, en mi salón de clases se llevo a cabo un debate, que me sorprendió y hasta cierto punto me entristeció, el tema central de éste era la relación entre comunicación, publicidad y medios masivos; el objetivo era definir la importancia de éstos en cada una de las esferas sociales y saber si el camino por el que íbamos era el correcto.

Si bien es cierto, todos los argumentos son válidos y cada quien percibe la realidad de una forma distinta, me cuesta asimilar que no se logre aceptar y asimilar que el mundo que vemos hoy no es el mismo, que el que teníamos hace veinte años, hecho que lleva a pensar que lo queramos o no, existen algunas teorías que se leen excelente en el papel, pero que en la práctica se necesitan de un cambio.

Sin embargo, me sorprendió bastante escuchar argumentos basados en la obligación del Estado de otorgar "beneficios" a los que no pueden contar con los medios necesarios para asegurarse su sustento, pero me preguntó si esto fue lo mismo que pensó Lucho Garzón, ex Alcalde de Bogotá, cuando prometió absolver de pagar servicios públicos a estratos 1 y 2, porque si fue así, entonces este ex mandatario tiene la respuesta correcta, en el momento justo que descubrió que esa benevolencia no era sostenible, y no creo que sea necesario recordar que de amor no se vive, ni siquiera los países evolucionados y desarrollados.

Y la prueba de esto se cita en dos ejemplos bastante claros; el primero de ellos hace referencia al polémico presidente venezolano, Hugo Chávez, quien al llegar al poder aseguró que el no le daría a la oligarquía más herramientas para que se hiciera más poderosa, pues si expropiar establecimientos comerciales que le representaban a su pueblo ingresos bastante considerables, dejarlos sin energía y que muchos de sus habitantes se murieran literal de hambre, entonces podemos decir que logró su objetivo casi a la perfección.

El segundo de éstos, es más cotidiano y coloquial, cuando uno va caminando por la calle, sea en el norte o en el sur de la capital, se puede topar con más de un indigente que pide monedas a cualquier transeúnte que se encuentre en el camino, muchos consideran que darle moneda o comida a estas personas, es ayudarle y que se ha cumplido con el acto benefico del día, pero me pregunto qué pasaría si a alguno de ellos se les ofreciera un trabajo, si lo aceptarían o si es que de pronto es más cómodo pedir plata en la calle.

Como conclusión, puedo afirmar que me afectó lo suficiente ver cómo se sigue creyendo que medios, estado o incluso empresas privadas, están en la obligación de darles TODO a aquellos que no cuentan con las herramientas necesarias para obtener su sustento. Para mi la realidad es distinta, porque a quien se le da todo, a eso se acostumbra, para mi la solidaridad excesiva e infundada se convierte en holgazanería.

En cuanto a la publicidad, mi asombro fue aún mayor al descubrir que para algunos, es solo un arte mercantil, que no comunica absolutamente nada, como diría Cabas, "Increíble pero cierto", si esta afirmación de mis colegas es cierta, entonces por favor me devuelven la plata del semestre pasado, donde gracias a Dios vi Redacción Publicitaria y entendí que comunicar mediante imágenes, sonidos y conceptos, mezclando gustos, target y mercado, es mucho más que sentarnos a discutir teorías de lo que se supone debería ser la comunicación.

La gran discusión de si los medios son emporios que sólo piensan en lo lucrativo, o si deberían asumir una posición formadora y educadora, es antigua y hasta en cierto momento se torna monótona, de mi parte, aún en contra de los que creen muchos, este es el mundo que nos toco vivir, y no sé si con un pensamiento muy positivista, en el que se afirmaba la importancia de las leyes naturales del universo, pero si considero que la comunicación va a la par con la sociedad y ese sistema que tanto critican, juzgan y hasta llegan a odiar, es el que nos rige y es más fácil incluso generar contenidos desde él y no fuera de él.

No sé si tengo un pensamiento mercantilista, cómodo o míope, como aseguró uno de mis docentes, lo que si sé es que prefiero trabajar por un periodismo que sea el mediador de la información veraz y contundente para la sociedad, pero no quiero ser la comunicadora protagonista de la historia y salvadora, pues alma de Robin Hood no tengo, y no creo en la beneficiencia sin medidas, eso sólo genera vagancia, o sino pregúntenle a un niño de quince años que agarraron vecinos de la localidad de Teusaquillo robando a un transeúnte, que según su propia versión en el día trabajaba en domicilios, pues bien, esta es la educación que estamos dando, con el pretexto que lo que importa es ayudar.

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