domingo, 14 de febrero de 2010

Crónica de una "muerte" anunciada

Cuando llegó Antanas Mockus a la Alcaldía de Bogotá, se observaba un fenómeno que quizás no se volvió a presentar en la ciudad, y es que todos de una u otra forma empezaron a adquirir una cultura de respeto e incluso de tolerancia en cada una de las calles de esta selva de cemento, sin embargo, como al parecer aquí todo dura mientras el líder esté a la cabeza, con el paso del tiempo, el paso por la cebra, el uso del puente peatonal, fue desapareciendo, y ahora, parecer ser un espejismo de una realidad vivida en el pasado.

Al llegar Enrique Peñalosa al poder, se logró de a pocos mantener esas cualidades que lograron que Bogotá dejará de ser considerada gris, fría e insegura, para convertirse en un lugar que prometía estar en los escalafones mundiales de las ciudades en vía de desarrollo, y en este punto habría que hablar sobre el cambio en la movilidad, gracias a la llegada de un sistema de transporte masivo que prometía ser la solución al caos de la capital de la República, pero por enésima vez esto tampoco duró.

Y en verdad ayudó, sería difamar si eso se negara, pero la seguridad y la incomodidad se incrementó en niveles alarmantes; y después de un gobierno algo socialista como el de Lucho Garzón que prometió no cobrarle a los pobres algunos servicios públicos -promesa que jamás se hizo realidad- llegó Samuel Moreno Rojas, en quien se tenían bastantes esperanzas, pero éstas se esfumaron con el paso de los meses, los andenes volvieron a estar plagados de vendedores ambulantes, los ladrones salieron de sus cuevas como muercielagos y la movilidad se vino literalmente al piso.

Los últimos sucesos han sido desastrosos para su gobierno, y para los ciudadanos, por mencionar solo algunos, hablaré de la popular caída del grupo Nule y los arreglos en la Calle 26, claro que eso debería llamarse el mejor desfalco de la ciudad.

El panorama parece ser más oscuro con el paso de los días, de hecho, no hay red social que se escape de los comentarios negativos sobre la gestión de Moreno, incluso lo llegan a comparar con el popular alcalde Diamante que aparece en los Simpsons, creo que eso habla por si solo.

Bastante lejanos están esos tiempos donde se veían mimos tratando de educar a la ciudad, o cuando familias salían a caminar por andenes libres, y esos momentos del pasado, donde el pico y placa era el seguro perfecto para todos los bogotanos, porque aseguraba que a las horas pico no se le tuviera que salir a uno el alma, por los trancones.

Si pensamos en soluciones, pues el espectro con el paso del tiempo se hace más difuso, es decir, en cuanto al Transmilenio, lo primero que habría que hacer es re educarnos para saber utilizarlo, contar con más buses que puedan transportar a los usuarios que diariamente acuden a él y que los bachilleres que destinan para la seguridad en las estaciones hagan más que pedirles el número de celular a cada mujer que pasa por su lado.

Para mi este sistema de transporte masivo, solo sirve para movilizarse rápido, porque es lo más incómodo que se hayan podido inventar, y eso de que las rutas fáciles salen cada minuto, es el mejor chiste que se haya podido escuchar, hasta el popular "Cuenta Huesos" diría: "A ver...Todos hagan así", sumándole a esto que uno no sabe si cogerse de las varillas para no caer, o pegar sus manos a los bolsillos para evitar ser chalequeado, y en el caso de las mujeres es mucho peor, porque debemos estar pendiente de aquellos hombres que utilizan este transporte para satisfacer sus necesidades sexuales.

Si bien es cierto, no se necesita buscar culpables, costumbre demasiado característica en el pueblo colombiano, lo cierto es que un grupo en la Red Social Facebook define el perfecto final de esta entrada..."Yo no tengo la culpa, yo vote por Peñalosa".

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