sábado, 10 de julio de 2010

La irrealidad de una mente perversa


Me propuse hace un mes no escribir de nada más que no fuera fútbol hasta que finalizara el mundial, pero esta noticia de la demanda al Estado por parte de Ingrid Betancourt causo en mi tanta indignación, que me vi obligada a romper mi promesa, porque esto se sale de la mente de cualquier persona cuerda que quede en este país.

Definitivamente, Colombia siempre será un país amnésico, y la familia de Ingrid Betancourt son la mejor muestra de ello, o acaso olvidaron que ellos no querían rescate, sólo una negociación con los terroristas de las FARC y que solo culpaban al presidente Álvaro Uribe de su secuestro, olvidando tal vez que los culpables de su rapto fueron las FARC, además de la terquedad de Ingrid por pretender ser el mártir de la patria.

Pedirle plata al Estado por sus años de secuestro es inconcebible, inaudito e indignante, en primer lugar a ella se le advirtió más de una vez que no fuera por allá, que las FARC estaban pendiente de su llegada y que si entraba a ese lugar, quizás no volvería, era un suicidio, el gobierno no podía garantizarle su seguridad, aún así quiso ir, supongo que tenía dentro de si una condición innata de mártir o algo por el estilo, de ser así, entonces no deberían haber ni quejas, ni reclamos, su labor era asumir las consecuencias de sus decisiones.

Ahora, ¿no que la operación jaque con la que fue rescatada había sido perfecta? entonces, ¿para qué diablos demanda?, y entonces cómo creemos los colombianos sus lágrimas, sus fotos o pruebas de supervivencia (que de hecho, a mi parecer fueron lo suficientemente arregladas).

Esto es una falta total de respeto, incluso contra sus compañeros de secuestro, que no están en Paris gozando de una muy buena vida y de prestigio internacional, entonces, debería pagarle el Estado a todos aquellos que si estaban haciendo una labor honorífica por salvar este país de aquellos terroristas, y no a quienes pretendían dárselas de Juana de Arco y con eso, hacer un trabajo político mercantilista.

Si antes tenía claro que no compraría el libro de Ingrid Betancourt, que por supuesto le dejará un buen dinero para "vivir", ahora estoy 100% segura que no lo adquiriría por nada del mundo, y entonces ahora me pregunto qué tan cierto será todo aquello que dijo sobre su compañera de secuestro y "amiga" Clara Rojas.

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