viernes, 27 de agosto de 2010

Dejemos la maricada

Ahora que Colombia se vuelve a enfrentar al debate sobre si acepta o no el matrimonio entre parejas del mismo sexo, debo decir que los argumentos en su contra, son tan ridículos que se escapan a cualquier mentalidad racional, porque asegurar simplemente que no es normal o que escapa a los cánones de estabilidad, es como afirmar que sólo lo permitido por la Biblia, la Iglesia y una cantidad de prejuicios es lo habitual para generar orden social.

En primer lugar, empecemos por definir el término normal, es decir, ¿quien nos asegura que lo que es habitual y ordinario para usted, lo es para mi?, porque entonces podríamos decir que los ateos no son normales, porque se supone que "TODOS" debemos creer en Dios y de la forma que lo impone la Iglesia, a lo cual tengo que expresar la repulsión que me generan estas afirmaciones, pues creyentes o no, tienen derecho a coexistir en esta sociedad, les guste a algunos o no. En mi caso particular, prefiero al Ateo y no al fanático evangelizador de pecadores como yo.

Pues bien, si existe gente que le guste vivir bajo los estereotipos de la sociedad, bien por ellos, pero no confinen a los demás a hacer lo mismo. Ahora, si vamos a seguir basándonos en los argumentos de Dios, religión y Biblia, entonces hasta donde recuerdo, Jesús promulgaba el respeto a todos los habitantes y decía "el que esté libre de pecado que tire la primera piedra". ¿Qué coincidencia no? pensar que es lo primero que hacen quienes aseguran ser fieles seguidores de Dios.

En todo caso, esta lucha que ha dado la comunidad LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transgeneristas) por bastantes décadas y personalidades que murieron entregados a la causa de exigirle a la sociedad el respeto a su libertad, no puede quedar en vano, y se tiene que hablar de exigencia porque no es un favor el que les hace la sociedad al reconocerles sus derechos, además no es tan complicado como parece, es realmente demasiado simple: ¿Le genera repulsión ver a dos hombres viviendo bajo un mismo techo o compartiendo un anillo, lo mismo en el caso de las mujeres o le produce asco saber que un hombre se siente mejor siendo mujer? SOLUCIÓN: No los mire, pero déjelos ser, a la final ¿quién es usted para juzgar?

Es bien chistoso pero a la comunidad LGBT se le acuña la promiscuidad y hasta las enfermedades venéreas, y es ahí dónde afirmo que en verdad nuestra doble moral no tiene límites, luego es que ¿hombres y mujeres heterosexuales no hemos sido promiscuos? o ¿no hemos conocido casos en los que heterosexuales resultan infectados por sus propias parejas "estables"?

Es tanto el machismo que ver besándose a dos mujeres es sensual y erótico, pero es desagradable si se trata de dos hombres, y lo más triste de todo es que el mismo público femenino es el encargado de estereotipar a una comunidad que no está pidiendo nada, sólo se le deje vivir como tiene derecho.

Hágase la siguiente pregunta: ¿Si su hijo(a), hermano(a) o familiar cercano fuera homosexual, lesbiana o transgenerista le gustaría que no le reconocieran sus derechos, que si la pareja de éste muere quedara abandonado a la deriva o que en el peor de los casos lo agredieran en la calle por reconocer lo que es?

¡Viva y deje vivir!, que a la final ningún miembro de la comunidad LGBT le cuestiona a los hombres por qué en vez de decirle a su novia o esposa lo que le gusta en la cama, recurre a las prostitutas para tener satisfacción, así que si ellos no se meten con usted, ¿con qué derecho usted si lo hace con ellos?

Y a los miembros de la comunidad LGBT puedo decirles que si bien el camino se ve largo, no existen imposibles cuándo se trata de la lucha social por el reconocimiento de sus derechos, si se sienten perdidos recuerden la fuerza con la que lucharon quienes estuvieron en el Stonewall.

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