jueves, 12 de agosto de 2010

El temor aumenta su poder


En Colombia vivimos con el terrorismo casi a la orden del día, lo peor es que secuestros, asesinatos, masacres y torturas hace mucho dejaron de sorprendernos, pareciera que el destino del colombiano al nacer, es convivir con sangre y guerra, a tal punto que no nos asombramos en lo más mínimo cuando los noticieros pasan imágenes de familias desplazadas o reinsertados que inevitablemente en su mayoría vuelven a las filas guerrilleras.

Sin embargo, pareciera que los que vivimos en la Capital de la República olvidamos que no estamos blindados, que el terrorismo no conoce límites y que llega a las esferas más impensables, y cuentan con el mejor de los aliados: El temor, saben que si logran amedrentar a los ciudadanos, su objetivo se habrá cumplido. Por ende, la responsabilidad y la fuerza está en nosotros, para no correr a escondernos, tal y como ellos quieren.

Esta madrugada muy temprano, como en las épocas oscuras y turbias de Pablo Escobar, Bogotá se levantó con la noticia de que al frente de las instalaciones de Caracol Radio, en plena zona financiera de la capital, un carro bomba derribaba la tranquilidad de una mañana que pretendía ser como cualquier otra, sin embargo comparar este hecho con la época negra del que llego a ser el terrorista más buscado del mundo, puede ser exagerado y hasta de mal agüero.

Las especulaciones van y vienen: "Que fue en contra de Caracol Radio" "Que era contra Darío Arizmendi" "Que son las FARC por la llegada de Santos" "Que esto es normal cada vez que llega un nuevo presidente" etcétera, hablar de forma tan enfática es irresponsable, pues nada está comprobado y con esto sólo se logra aumentar la zozobra de un país que convive con miedo.

Aquí lo importante es que debemos concentrarnos en la unión y solidaridad, aquí no se trata de decir que el culpable es Juan Manuel Santos, el gobierno, la policía y el ejército, en este punto lo realmente indispensable es entender que no se puede creer que todo está dicho en materia de seguridad, que ellos buscan siempre amedrentar y asustar, pero la fuerza de un pueblo unido no la derrotan carros bombas.

Ahora si se prueba que fue en contra de Caracol Radio y sus periodistas, pues debo decir que aunque me embarga una tristeza infinita, me siento convencida y orgullosa del camino profesional que escogí, y mis más inmensos respetos para Darío Arizmendi, quien informó a la ciudadanía lo que sucedía, sin importar lo que veía a su alrededor, de esta forma, demostró lo que nos enseñaron a muchos: "El deber por informar a veces supera la misma conservación personal".

El temor sólo les dará fuerza, así que la labor periodística y los quehaceres cotidianos de todos los bogotanos, no lograrán alterarlos o modificarlos, el terrorismo adquiere más poder si nuestro miedo le da herramientas para hacerse invencible. Es cierto, hoy devolvimos nuestra mente a las épocas negras capitalinas, pero sin duda, ahora somos menos ingenuos y más radicales en nuestra posición en contra del terrorismo.

Felíx DeBedout en W Radio no pudo definirlo mejor: "Nos asustaron, pero no lograron amedrentarnos, aquí seguiremos".

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