miércoles, 22 de septiembre de 2010

¡Colapsamos!

Bogotá definitivamente colapsó, sin que nadie pueda hacer algo para evitarlo. Hoy ya la desidia, la incompetencia y la mediocridad llegó a un límite tal, que a cualquier bogotano sólo se le ocurre pensar en aguantar o maldecir el día que un personaje como Samuel Moreno llego a la Alcaldía.

Al parecer a este hombre y su gobierno no los mueve nada, ni siquiera el hecho que el día de hoy, desde las siete de la mañana por la Autopista Norte con 134, por mencionar solo un caso, los capitalinos lleven en un trancón más de una hora y media.

Pero la explicación es aún más patética que la misma situación, en este caso al contratista se le olvidó recoger la maquinaria en este sector de la ciudad, hecho que generó un trancón de tamañas proporciones y que de paso, ocasionó la ira y el desespero de los capitalinos que debían transitar por allí. Ante esto, el Instituto de Desarrollo Urbano responde que ya se le ordenó al contratista retirar la maquinaria, sin embargo, ya se sabe por experiencia que el Distrito no ejercerá sanciones lo suficientemente relevantes que alivien la molestia de los bogotanos.

Yo me pregunto, si el Gobierno Distrital y los contratistas, piensan en que los bogotanos tienen que ir a trabajar, responderle a un jefe por su horario de llegada, o deben llevar a sus hijos a colegios y jardines, y que la comunidad estudiantil debe asistir a clases, que en su mayoría inician su actividad académica a las siete de la mañana; es sencillo, pagamos impuestos, atendemos las medidas que impone el Gobierno Distrital, lo mínimo que merecemos es que se nos respete nuestra movilidad.

Ya la verdad no sé que podríamos hacer los bogotanos, para que en verdad se nos crea que nuestro descontento es de grandes proporciones, además que aún no logramos comprender cómo la Capital de la República ha sobrevivido sin alcalde, sin alguien que de verdad responda por toda la corrupción, malos manejos e incompetencia que se ha presentado desde que Moreno llego al Gobierno Distrital.

Antes se solía decir, que el único consuelo de algunos bogotanos era que no se había votado por Moreno, pero ahora el panorama es tan triste, patético e increíble, que ya ni siquiera esto basta.

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