lunes, 11 de octubre de 2010

Culpables de nuestra propia violencia

En pleno 2010 se siguen viendo, oyendo y leyendo noticias sobre el maltrato físico y emocional que vive una mujer al interior de una relación sentimental, situación que aunque parezca increíble, es una de las crudas realidades a las que se enfrenta el público femenino día tras día.

Sin embargo, lo más sorprendente es que ni las campañas, ni trabajos periodísticos, ni los casos que se ven a diario, por la televisión, prensa, radio e Internet, hayan dejado huella verdadera en las mujeres, para que algún día decidan parar con este maltrato que empieza desde un grito, sigue con los golpes y en los casos más traumáticos termina con la muerte de las víctimas.

Por supuesto, que se debe trabajar en los hombres que tienen la cobardía de atacar a sus parejas, pero a la final, ellos no son los únicos culpables en todo este círculo vicioso basado en la violencia y el silencio, existe otro tipo de responsables, por supuesto que me estoy refiriendo a las mismas mujeres, porque éstas con su poca autoestima y permisividad permiten que esta historia jamás tenga un final feliz.

Y pareciera que todas las excusas planteadas por ellas mismas, para permitir este tipo de maltratos fueran risorias, ridículas y hasta patéticas, pero hay un trasfondo más importante y es que generalmente, aquellas que permiten la violencia, fueron de alguna forma, testigos en su niñez de cómo su madre permitía este tipo de maltrato; una vez más entonces, nos encontramos con que el género femenino está inmerso en un círculo vicioso que jamás termina de girar para volver al mismo punto.

Pero es hora, de darle un punto de giro a este círculo, en él que seamos totalmente concientes que amar no significa sufrir, que ese cuento barato de que "el amor lo soporta todo" es falso, que por encima de nuestro propio bienestar no debe estar nada ni nadie, que no se puede amar si no nos amamos a nosotros mismos, que desde el momento que un hombre se atreve a gritar a una mujer o viceversa, ya hay falta de respeto, y que de ahí a un golpe sólo hace falta dar un paso, que en muchas ocasiones está más cerca de lo pensado.

Pero es hora de que las mujeres entiendan que ni el error más grande justifica un golpe, sean concientes que el hombre que grita y pega una vez, lo volverá a hacer; cuando la barrera se rompe, no hay forma de echar para atrás y jamás olviden que el hombre que lastima no necesariamente es el pobre o el de poca educación, generalmente, el rico y estudiado también puede ser violento.

Las campañas en torno a este tema, deben ir encaminadas más bien a recuperar la autoestima de la mujer, en especial para aquellas que consideran que su vida sin un hombre no vale la pena, o para quienes su excusa favorita para permitir maltratos es " pero yo lo amo y sé que no lo volverá a hacer", es hora de trabajar en las que permiten esta violencia, la callan y terminan haciéndola parte de su cotidianidad.

2 comentarios:

  1. Hay cosas que son difíciles de decir como hombre porque en situaciones como esta son muy comunes las trampas del lenguaje.

    En principio yo no siento mayor respeto por una mujer que se deja maltratar por un hombre (y mucho menos respeto a un hombre que mide su hombría maltratando a su mujer). Pero cuando ya no son casos sino personas reales que conoces los principios no valen, y peor cuando el caso es uno mismo.

    Nunca he recurrido a la violencia física con mi mujer, pero he descubierto tantas cosas abominables de mi mismo que no quiero ni pensar en la posibilidad. Entre las cosas abominables creo reconocer un patrón de abuso psicológico que si bien inconsciente no deja de existir y también veo el otro patrón en mi pareja. Y eso me asusta.

    Y por ser un caso tan cercano, tan directo, de personas que tienen un buen nivel educativo y una sólida formación en valores y principios, en liderazgo y autoestima, es que me temo que la situación no es tan simple como crear una campaña de amor propio.

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  2. es un tema con demasiados matices!! uno no puede entrar a juzgar estos temas... en colobia se endurecieron las pnas para la violencia contra la mujer, pero los índices de denuncia son bajos... sobre todo porque así el hombre de en la jeta, es el que mantiene a la familia...entonces qué salida queda? dejarse cascar!! buen tema

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