lunes, 13 de diciembre de 2010

Una carrera de la muerte sin final

Escribir sobre salud en Colombia se torna en algo incómodo, molesto, exasperante y hasta repetitivo, porque para uno como periodista es abordar las mismas dinámicas sociales, idénticos problemas que los expuestos hace más de una década y para el lector es leer lo que el mismo tiene que vivir cuando por desgracia se enferma, porque en el país del 'sagrado corazón' tener una enfermedad o dolencia se convierte en una ruleta rusa, en la que el arma la tienen las entidades prestadoras de salud y la bala está en poder de nuestros mismos legisladores.

Ley 100, SISBEN, Seguro Social, Entidades Promotoras de Salud 'piratas', la eterna guerra de los medicamentos genéricos y la labor profesional o no de los médicos, son tan sólo unos de los tantos dilemas que siempre enfrentan los colombianos en temas de salud.

Hace poco era la propuesta del Representante Simón Gaviria que buscaba acabar con la verticalidad de las EPS, es decir, la facultad de éstas para tener sus propios hospitales, figura legislativa que fue tumbada la semana anterior, Gaviria alegaba que si esta ley era aprobada las EPS dejarían de brindar atención paupérrima a sus afiliados en las instalaciones médicas de su propiedad.

Según los entendidos en la materia, la idea del representante Gaviria era polémica desde su misma formulación, de haber sido aprobada esta reforma el gasto en salud ya no sería moderado y la disciplina del mercado se vería sumamente afectada, la realidad es que el colombiano que cuenta con EPS's como Sanitas o cualquier entidad de medicina prepagada, tiene muchos más beneficios que aquel que debe hacer filas por horas para que el médico en menos de diez minutos le diga que lo que debe tomar es ibuprofeno y que la próxima vez venga al centro de salud por algo mucho más grave.

Entre conversaciones coloquiales cada vez que se habla del tema de la salud en Colombia, las personas involucradas aseguran que cuando de una enfermedad se trata, al dirigirse a urgencias deben hacer su mejor número artístico para que los atiendan, si lo pensamos bien esto no debería tomarse como un chiste o como una acción cómica, sino como algo terriblemente patético pues una simple tos podría tornarse en neumonía y un "leve" dolor de estómago puede tornarse en la peor de las obstrucciones intestinales.

Ahora la situación de la salud en Colombia se torna un poco más complicada con la última declaración del Ministro de Protección Social, Mauricio Santamaría, en la que se afirma que se planea exigirle a los médicos que sólo receten medicamentos genéricos, y evidentemente ya el debate está sobre la mesa, porque algunos profesionales de la salud aseguran que no todos estos fármacos tienen la misma calidad, que lo que se generará con esto es limitar la labor de los profesionales de la salud y además se podría poner en riesgo la salud de los colombianos.

Sin embargo, los laboratorios afirman que creer que los medicamentos genéricos son malos es transmitir una información equivocada, sin embargo, el día de hoy (lunes 13 de diciembre de 2010) se comunicó un médico a la emisora colombiana La W, que trabaja en Cartagena, y aseguró que mientras un genérico cuesta 2 mil o tres mil pesos, los otros medicamentos tienen un valor de 40 o 50 mil pesos en el caso de medicinas que son utilizadas para aliviar dolores estomacales causados por la gastritis o ulcera, pero que en muchos casos sus efectos médicos son demasiado distintos, comparados con los otros fármacos.

La conclusión en este eterno debate, según los entendidos, es que lo que hay detrás de todas estas discusiones es una increíble lucha comercial por poseer el liderato de los medicamentos y de paso, no invertir tanto dinero para que las grandes arcadas monetarias en poder de los representantes políticos de la salud no se vean afectadas.

Y aunque moleste o exaspere, se debe ser realista, porque hace mucho tiempo la salud dejo de ser un derecho, para convertirse en uno de los mejores negocios, JAMÁS lograremos que estén de acuerdo médicos, EPS's, gobierno y pacientes, porque en el momento que se le den ventajas a algunos, el otro sector se verá directamente afectado, sin embargo, toda esta lucha deja un solo damnificado: El colombiano que sabe de sobra, que debe rogar para que le den una atención justa.

Por ende, sería bueno o siquiera recomendable que no nos engañáramos pensando que algún día los colombianos no van a tener que esperar horas para ser atendidos, ni van a tener que hacer su mejor número al mejor estilo de Al Pacino para que las EPS's consideren que si necesitan de atención urgente, o tal vez los médicos atenderán a los pacientes detalladamente como se supone es lo debido y no recetarán exclusivamente ibuprofeno o acetaminofen.

Es decir, esta es la realidad que vivimos, aquí goza de atención médica quien tiene dinero y lo más patético de esta situación es que el mismo grupo social que puede acceder a servicios médicos dignos y confiables, no les interesa en lo más mínimo si hay otros colombianos que deben rogar este tipo de atenciones, a la final en este país hablamos mucho de la situación en la que vivimos, pero al momento de hacer, es poco lo que nos interesan las dolencias de los demás.

Esta carrera de la muerte, sólo tendrá fin el día que algo en la ruleta rusa se altere de tal forma, que los grandes poderíos económicos de la salud se ven afectados, por ende, la solución está lo suficientemente lejos.

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