sábado, 10 de julio de 2010

Uruguay dejo de ser escolta de Argentina


Consuelo de bobos, quizás, pero lo cierto es que estar entre los cuatro equipos mejores del mundo, significa mucho para Suramérica, teniendo en cuenta que este puesto desde hace ya bastante tiempo no lo ocupaban selecciones que no fueran catalogadas como favoritas desde un principio.

Ahora es Uruguay quien goza de estar en el podio de los cuatro mejores del mundo, y es todo un logro porque lucharon hasta el final, no se rindieron ante una de las selecciones con la mejor técnica de todo el mundial, y a la que consideraban campeona del mundo, no se amedrentaron ante un Alemania, que sin muchas de sus figuras, igual ganó tres goles por dos, a unos charrúas demasiado aguerridos que ofrecieron un excelente espectáculo como antesala a la gran final.

Nadie daba un peso por Uruguay, siempre lo consideraron el bobo del paseo, el escolta de Argentina, que le debía muchos favores en sus clasificaciones más recientes, sin embargo, si esto es así, el "pequeño" se les creció, porque los charrúas hoy están en el gran podio, mientras que los albicelestes se fueron del mundial humillados y con un gran número de críticas, eso sin contar, que sin grandes nombres del estilo de Messi, Verón o el mismo Tévez, los uruguayos llegaron a Sudáfrica demostrando que a veces la garra puede más que la fama.

Hoy me siento más uruguaya que nunca y como desearía que Colombia, la cual no va al mundial desde Francia 98, tuviera un poco de esta garra, fuerza y amor por la camiseta, o que al menos se acordaran que representan a un país, no a un equipo de barrio.

Que grande es Forlán, se echó un equipo al hombro desde el primer partido en este mundial, cuando lograron un importante empate ante Francia, le impuso fuerza y sobre todo hizo goles memorables, en momentos decisivos, siempre estuvo cuando su selección más lo necesitó, incluso la última jugada del partido de hoy, fue un tiro libre que cobró este jugador, el cual pegó en palo, maldito palo que se atravesó, de no ser así quizás otra sería la historia.

Por cierto, los grandes sabios del fútbol en Colombia, o más bien debería decir los analistas deportivos por excelencia, no atinaron a ninguno de los resultados, ni Brasil, Argentina, Alemania o sus otros tantos favoritos llegaron a la tan ansiada final, ¿qué cosa tan rara no?

La irrealidad de una mente perversa


Me propuse hace un mes no escribir de nada más que no fuera fútbol hasta que finalizara el mundial, pero esta noticia de la demanda al Estado por parte de Ingrid Betancourt causo en mi tanta indignación, que me vi obligada a romper mi promesa, porque esto se sale de la mente de cualquier persona cuerda que quede en este país.

Definitivamente, Colombia siempre será un país amnésico, y la familia de Ingrid Betancourt son la mejor muestra de ello, o acaso olvidaron que ellos no querían rescate, sólo una negociación con los terroristas de las FARC y que solo culpaban al presidente Álvaro Uribe de su secuestro, olvidando tal vez que los culpables de su rapto fueron las FARC, además de la terquedad de Ingrid por pretender ser el mártir de la patria.

Pedirle plata al Estado por sus años de secuestro es inconcebible, inaudito e indignante, en primer lugar a ella se le advirtió más de una vez que no fuera por allá, que las FARC estaban pendiente de su llegada y que si entraba a ese lugar, quizás no volvería, era un suicidio, el gobierno no podía garantizarle su seguridad, aún así quiso ir, supongo que tenía dentro de si una condición innata de mártir o algo por el estilo, de ser así, entonces no deberían haber ni quejas, ni reclamos, su labor era asumir las consecuencias de sus decisiones.

Ahora, ¿no que la operación jaque con la que fue rescatada había sido perfecta? entonces, ¿para qué diablos demanda?, y entonces cómo creemos los colombianos sus lágrimas, sus fotos o pruebas de supervivencia (que de hecho, a mi parecer fueron lo suficientemente arregladas).

Esto es una falta total de respeto, incluso contra sus compañeros de secuestro, que no están en Paris gozando de una muy buena vida y de prestigio internacional, entonces, debería pagarle el Estado a todos aquellos que si estaban haciendo una labor honorífica por salvar este país de aquellos terroristas, y no a quienes pretendían dárselas de Juana de Arco y con eso, hacer un trabajo político mercantilista.

Si antes tenía claro que no compraría el libro de Ingrid Betancourt, que por supuesto le dejará un buen dinero para "vivir", ahora estoy 100% segura que no lo adquiriría por nada del mundo, y entonces ahora me pregunto qué tan cierto será todo aquello que dijo sobre su compañera de secuestro y "amiga" Clara Rojas.