domingo, 21 de noviembre de 2010

Un requisito más de tipo pastoral

El día de hoy presente el famoso ECAES, o hasta dónde sé el nuevo Saber Pro, que es igualito a un ICFES sólo que con preguntas más extensas y enfocadas exclusivamente a la carrera que uno decidió estudiar y está diseñado para las personas que están a punto de graduarse, en la mayoría de casos.

En primer lugar, nunca he entendido, ni entenderé por qué diablos los estudiantes debemos presentar ese examen un domingo y a las SIETE de la mañana, además que recalcan más que novia fea, que uno debe llegar a la hora indicada, para saber que en la realidad en algunos casos se llega a empezar casi una hora después.

Sumado a esto, cabe anotar que las preguntas parecen pastorales o documentos sagrados de la Biblia, o bueno eso dicen, porque al decir verdad, no soy fiel lectora de ésta, en todo caso, me pregunto, si los que desarrollan los interrogantes de estas pruebas ¿en verdad consideran que después de estar todo un día leyendo estos cuadernillos que son más largos que los pergaminos del Mar Muerto, todas las personas siguen contestando a conciencia?

No se trata de justificar la mediocridad, y muchisimo menos la ausencia de verdadera formación que permita enfrentar los verdaderos retos del mercado laboral, pero si pretendo que esta entrada sea un llamado para que los "grandes académicos" de este país entiendan que una prueba con más de 150 preguntas con opción mútiple de respuesta no mide el conocimiento o la calidad de la educación recibida.

Sumado a esto, es hora que el entorno educativo entienda que los conocimientos ya no pueden ser evaluados de la misma forma, adicionalmente se debe dejar de lado ese concepto de que la calidad de la Universidad se mide por un examen, que estoy más que segura muchos estudiantes lo toman como un requisito más.

Ahora si lo que desean es evaluar la calidad de educación, se hace necesario entonces empezar a pensar si la Academia está respondiendo a las necesidades reales del mercado laboral, si todos los nuevos profesionales que salen al mundo laboral, tienen siquiera la mitad de lo que exije el entorno competitivo profesional.

Al respaldo de la famosa hoja de respuestas de este examen se encontraba un cuestionario de satisfacción e información oportuna sobre el ECAES, el cuál debíamos diligenciar antes de terminar la prueba, y la realidad es que hablando con mis amigos y colegas, a la pregunta de qué tanto interés había inspirado en nosotros esta prueba, muchos de mis compañeros, incluyéndome, aseguramos que en verdad NO había despertado ningún interés, pero pues por obvias razones en dicho cuestionario no lo expusimos con tanta vehemencia.

Es simple, el profesional se mide en los libros que lee, en cómo interpreta lo que estudia, cómo se desempeña en un escenario laboral y no a través de preguntas pastorales que no miden el profesional qué se desempeñará en un futuro, y mucho menos 150 preguntas jamás mediran a la Universidad, a la final, el nuevo egresado se mide y se forma el mismo, apoyado por unos procesos académicos que influyen pero no determinan.

Palabras más, palabras menos, se puede decir que el balance del día, fue haber cumplido satisfactoriamente con un requisito para la graduación, pero no se aprendió nada nuevo, excepto aprender a leer pastorales y entender que para algunos sectores estatales de la educación, el profesional e incluso la Academia debe ser medido por un examen de opción múltiple, tedioso y extenso.