sábado, 26 de noviembre de 2011

Campeones de la demagogia

ecodiario.eleconomista.es
El viernes en una de las emisoras más importantes de este país, un hombre denunciaba que su padre había muerto a causa de una fuerte lluvia y un derrumbe que lo arrastró sin compasión en Boyacá, y lo único que pedía era una ayuda para poder encontrar el cuerpo de su papá para poder enterrarlo, y hacer el respectivo duelo.

La pregunta en esta situación es: ¿Por qué este colombiano debe llamar a un medio de comunicación y no recurre a las autoridades respectivas? La respuesta es más simple de lo que ustedes pueden pensar: Esto es Colombia.

No sé en cuántos países se presente este tipo de corrupción, pero de lo que si estoy segura, es que como Periodista he visto y han llegado historias a mi de casos donde simplemente lo macondiano termina ajustándose perfectamente a la realidad.

Hace menos de un año exactamente, estábamos escuchando a gobernantes y a los diferentes entes de control decir que esta vez planearían y preverían qué mecanismos llevar a cabo, si se presentaba un invierno de amplias magnitudes, una vez más los más damnificados volvieron a creer, pero el resultado no cambió.

Hoy, enfrentamos uno de los inviernos más caóticos que ha vivido Colombia en toda su historia, y ya hemos llegado a límites que jamás pensaron pudieran pasarse, Chía otra vez presenta problemas de inundación y nuevamente la Universidad de la Sábana debe suspender sus clases, en este tema el Alcalde de este municipio solo puede responder que esto es efecto del proceso natural de las lluvias; y ante la pregunta de si él revisó los permisos que se le dieron al claustro académico antes mencionado para construir en un sitio de alto riesgo, este personaje solo atina a responder que él supone que así debe ser, conclusión: No sabe absolutamente nada y mientras tanto muchos están a la deriva, rogando que las lluvias cesen. 

En este país pareciera que nada funciona como debe ser, las autoridades hacen todo menos vigilar, prever y planear, lo que significa, que sirven para muy poco, pues se supone que para esas funciones fueron creadas.

Pero me preocupa aún más que en esta época siempre a los colombianos se nos despierta el deseo de ayuda y solidaridad, de comprar cosas para los damnificados, etcétera, pero yo me pregunto ¿Estamos realmente aportando soluciones a largo plazo o nuevamente nos hallamos brindando respuestas que son más bien como palmaditas en la espalda?

Quizás sea este el momento para hablar menos y actuar más, o ¿hasta cuando vamos a seguir siendo campeones de la demagogia y poco hábiles para actuar desde el entorno propio que cada uno tiene a su alrededor?

martes, 15 de noviembre de 2011

De nuevo nos quedó grande

eltiempo.com
Desde que se acabó el partido Colombia Vs. Argentina, he pensado cómo empezar este post, porque la mezcla de sentimientos es como un volcán que quiere estallar, y en realidad siento que voy a explotar cada vez que veo las repeticiones de este encuentro.

Llevo desde 1998 esperando que la selección haga el trabajo que TIENE que hacer, no le estamos pidiendo un favor, es su deber, pero el resultado sigue siendo el mismo: No pasa nada. 

Me sigo preguntando ¿dónde quedó esa generación de futbolistas que nos hizo vibrar con sus jugadas, toques y pases? ¿Nos acostumbramos a anhelar jugadores como el 'Pibe' Valderrama o como el 'Tino' Asprilla? ¿Ahora solo somos presas de unos anhelos de una generación que quizás no volverá?

No considero que Leonel no sepa de fútbol, o que tenga como objetivo personal perder, pero creo que sus malos resultados se deben a la falta de experiencia en esta clase de encuentros deportivos, no en vano muchos consideran que las eliminatorias suramericanas son las más difíciles y reñidas. 

Sin embargo, es demasiado claro que está temeroso, que está confiado en unos jugadores que no le están dando la talla, que ni siquiera demuestran una buena condición física, que parece que la camiseta que llevan puesta no les significara nada o quizás les queda demasiado grande. 

Cuándo entenderemos que ser buen jugador de equipo NO significa se pueda con una selección, llevar la camiseta de un país no es un juego o algo coincidencial y mucho menos accidental, se cree que este es resultado de todo un trabajo y esfuerzo, pero al parecer, como para variar en Colombia no funciona de esa forma. 

Aquí el problema radica en la 'Garra' que se le pone a un partido, en que seguimos pensando que el resultado se nos dará por si solo y eso no sucede, nada genera éxito sino se entra al campo de juego con la convicción de que se TIENE que ganar. 

Los uruguayos son formados así, para ellos ganar es la única opción, por eso llegaron hasta la cima en el mundial pasado, esto lo menciono solo por citar un ejemplo de los tantos que pueden existir en las selecciones suramericanas, basta con observar un partido de Chile, Venezuela o Paraguay, para comprobar la premisa anterior.

Pero aquí seguimos aferrándonos a los números, al repechaje, a un sistema táctico que no sabemos jugar ya, que es obsoleto. Las eliminatorias al mundial nos vienen quedando grandes hace 13 años, esto ya no es una simple mala racha, sino una pésima preparación.

Se nos olvidó definir, defender y atacar, sin estas tres cosas me gustaría que alguien me explicara cómo vamos a clasificar, Leonel tiene su responsabilidad por supuesto, pues es él quien dirige a estos jugadores, pero que no se nos olvide que quienes juegan son los que llevan la camiseta, y a mi parecer les falta desde pasión, hasta técnica.

No pudo Teófilo, quien es barranquillero y en el primer partido de la selección caminó todo el encuentro, así que no me hablen de aclimatar, porque si nosotros no podemos con Barranquilla, entonces el trabajo físico que se está haciendo no es malo, es deplorable.

No pudo Jackson Martínez, quien se supone era el reemplazo de Falcao García, ni en este partido, ni con Venezuela; jamás logró atinarle a alguna jugada, así que si en él habíamos depositado todas nuestras esperanzas, bien podemos replantear porque aunque me duela decirlo este jugador le quedó grande la selección.

Amaranto Pérea, lleva sobre sus espaldas un error que nos costó el empate con la selección venezolana y hoy Yepes debe acostarse a dormir con una falla que nos costó la derrota con los argentinos. Y si a esto le sumamos que daban por hecho que le ganaríamos a la "debilitada" selección argentina, pues lo que tenemos es la suma de unos factores que solo nos podían llevar a esta derrota.

Los únicos destacados a mi parecer fueron: David Ospina (Arquero), eso habla de qué forma jugamos en esta jornada de eliminatoria, y el juvenil James Rodríguez, quien demostró que a su corta edad, quiere llevar la titular, pero por favor no lo endiosemos desde ahora, ni lo comparemos con algunos grandes, permitámosle evolucionar y no lo acabemos como hicimos com otros que hasta ahora iniciaban su carrera.

Otros se destacaron momentáneamente como Dorlán Pabón, Abel Aguilar (demasiado intermitente), Freddy Guarín, entre otros, pero no logran ser constantes, y siempre les falta algo para tener un buen desempeño.

Estoy realmente cansada de vestir siempre la camiseta, de apoyar a todos los técnicos que han pasado por el seleccionado nacional, así sepa que no tienen la experiencia, ni el bagaje, pero es mi selección, es lo mínimo que puedo hacer, nunca he condicionado mi apoyo a los resultados, pero ya está bien, es suficiente, muchos colombianos nos volvemos a ilusionar en cada eliminatoria y nuevamente salimos por la puerta de atrás.

Por último quiero dejarle una pregunta a la Federación Colombiana de Fútbol: ¿No se cansan de repetirnos lo mismo en cada eliminatoria? ¿No se cansan de asegurarnos siempre que esta vez a como de lugar debemos clasificar? 

Supongo que la mejor solución que se le ocurre a muchos, es cambiar de técnico, plantear otro sistema táctico, pero me gustaría que antes de asegurar lo anterior, nos detuviéramos un instante a pensar si en realidad con la generación actual de futbolistas colombianos podemos hacer algo más. Como hincha de la selección espero que si y que en cada mundial, no tengamos que buscar a quien hacerle fuerza.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Ya ni siquiera Transmilenio

elespectador.com
 ¿Qué pensarían ustedes si van sentados en un Transmilenio, luego de una extensa jornada de trabajo y llueve a cántaros; cuando de repente a una estación de llegar a su destino se sube un indigente lo suficientemente sucio, drogado, con un cuchillo en su mano; "pidiendo" limosna?
 Pues esta situación que les decribo anteriormente fue la que viví anoche con un compañero de mi trabajo en la estación de Marly a las 9 p.m. en un F1, en el que cada uno se dirigía a sus respectivos hogares. En esos momentos solo se puede sentir una combinación entre miedo e indignación, pues por un lado no quieres darle tu plata a un personaje de estos, pero es eso, o arriesgarse a una herida producida por el cuchillo que acompañaba a este sujeto.

Y ante la mirada atónita de los que viajábamos en este transmilenio, no tuvimos más remedio que darle lo que pudiéramos de nuestros bolsillos y entregarle su dichosa "limosna". Después del susto lo único que pude pensar fue en dónde diablos se encontraba la policía en esos momentos. 

Y recordé esa infinidad de veces en las que he visto a miembros de la Policía Nacional coqueteando con todas las mujeres que pasan por cada estación, o en el mejor de los casos, pidiendo la cédula a cuanto anciano o hombre "mal vestido" pasa por ahí, pero evidentemente están fallando en su trabajo porque no logro entender cómo se les pudo pasar la entrada de un indigente y en estas condiciones.


No nos digan más que la inseguridad es percepción, porque ese es un cuento que no se cree nadie, y aunque suene muy egoista y desconsiderado, no me interesa ver a estas personas en un Transmilenio y menos en este tipo de condiciones, porque si para esto pago 1700 pesos por cada pasaje, pues prefiero entonces irme a pie o armarme de valor para volver a montar en buses, los cuales dejé que dizque porque se subía mucho vendedor y por los atracos que en éstos se presentaba.


Cuando nos vendieron Transmilenio, lo hicieron basándose en que era la solución de nuestros problemas, se nos dijo que era la solución perfecta para seguridad y movilidad, pues ni lo uno, ni lo otro. Así que lo mínimo es que la policía haga su trabajo y controle la entrada de estas personas a este sistema de transporte.

Y espero que no me respondan que ese es el riesgo de vivir en una ciudad como Bogotá, porque ya de por si son muchos los peligros a los que uno se debe enfrentar, como para que la policía no pueda si quiera cuidar la entrada de indigentes a Transmilenio.