domingo, 30 de octubre de 2011

Ganó el abstencionismo

http://esteeselpunto.com/ganador-alcaldia-bogota-2011.html
Gustavo Petro, nacido en Ciénaga de Oro, ex militante del M-19, ex Senador del Polo Democrático Alternativo y ahora perteneciente al Partido Progresista, logró con un porcentaje de 32,16% llegar a ser el nuevo Alcalde de Bogotá. 

Este porcentaje indica que no ganó ni la derecha, ni la izquierda, ganó el abstencionismo, triunfó ese público que ya no cree en la política colombiana, muchos menos en los partidos tradicionales, por ende, la decisión que tomaron fue no salir a votar, este fenómeno le dio la oportunidad a Petro de ser el Alcalde de la capital de la República.

Otra de las razones por las cuales hoy este representante de la izquierda colombiana, ganó la segunda elección más importante de este país, fue que denunció el carrusel de la contratación y se retiró del Polo Democrático Alternativo, cuando observó que los pertenecientes a este grupo político no tomaban acciones claras en contra de Samuel Moreno Rojas, Alcalde de Bogotá hoy suspendido por la Procuraduría General de la Nación.

El segundo fue Enrique Peñalosa, a quien los votantes le castigaron haber sepultado al Partido Verde, por su alianza con el ex presidente Álvaro Uribe Vélez, al que además le castigaron sus continuos ataques a los demás candidatos a la Alcaldía, en vez de expresar argumentos realmente valederos para ser el Alcalde de Bogotá.

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La tercera fue Gina Parody, quien hizo alianza con Antanas Mockus, y aunque fue una de las más claras en los debates, aún por encima de todo el positivismo que genera una política diferente, nueva y honesta, no logró superar a los representantes de los partidos Verde y Progresista.

Carlos Galán, el representante de Cambio Radical, quedó de cuarto en este escalafón, con un 12,70%, quien demostró que en Bogotá también gustan los planes de gobierno diferentes, claros, lejos de la politiquería y basados en la honestidad. El quinto, por su parte, fue David Luna, el cual con un 4.16%, recibió el apoyo de la gente que estaba más cerca al Partido Liberal.

Hoy, el nuevo Alcalde de Bogotá fue elegido por 721.308 votos, en una ciudad que tiene siete millones de habitantes y un potencial votante de cinco millones, lo que significa que más de la mitad de la capital de la República no votó. En ese punto cabe preguntarnos si el verdadero triunfador fue el descontento de los bogotanos por la política. Es increíble que el administrador Distrital sea elegido con menos de un millón de votos.

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Podríamos criticar el hecho de que la gente no salga a votar, hay muchos dilemas al respecto, pero si analizamos mucho más allá, quizás este grupo de personas estén expresándose más fuerte que las que salen a votar, su mensaje es muy claro: NO CREEMOS EN EL SISTEMA DEMOCRÁTICO DE ESTE PAÍS Y MUCHO MENOS EN LOS CANDIDATOS QUE SE NOS ESTÁN PRESENTANDO.

Con el paso del tiempo, se está demostrando que el abstencionismo es el gran reinante de las elecciones, ese grupo de personas que se rehusan a seguir apoyando el sistema tradicional de votación, aquellos que en verdad, quieren un político diferente y no están dispuestos a avalar a los mismos sistemas políticos, esos que no apoyan en ninguna de sus instancias el significado "moderno" que se le ha dado a la democracia.

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Se hizo presente el descontento que tiene Colombia por la política que se ve hoy en día, para citar solo un ejemplo, en Bello (Antioquia) triunfó el voto en blanco, lo que indica que este factor debe ser analizado y entendido, como un proceso social en el que se está buscando una reformación.

Otro punto, que es importante analizar es la confirmación del Concejo Distrital, que quedó conformado por 8 del Partido Progresista, 8 del Partido de la U, 1 para el PIN, 1 para el Mira, entre otros. No sacó ni uno el partido de Antanas Mockus (ASI).

A Petro, solo se le pide que por el bien de todos no se equivoque y le de a Bogotá una reconstrucción total de la ciudad, porque el anterior Alcalde, Samuel Moreno Rojas, deja una ciudad destruida en todos los sentidos posible y no se sabe si los ciudadanos aguanten una corrupción más.