martes, 8 de mayo de 2012

Libertad de prensa frente a un fusil

Recuerdo que cuando entré a la universidad a estudiar periodismo, mi gran sueño era ser corresponsal de guerra, me imaginaba informando, construyendo crónicas, reportajes, tomando fotografías y sabía, o al menos eso creía yo, lo que significaba estar en medio del conflicto, evidentemente estaba muy equivocada.

La vida me llevó por distintos caminos y sigo trabajando en el periodismo, pero desde otras esferas comunicativas, aunque a veces creo que el corazón de un buen periodista está inmerso en cualquier escena, sea en la selva, en una ciudad o frente a un computador.

Pero debo reconocer que leer el caso del periodista francés Roméo Langlois SECUESTRADO por las FARC, me ha dejado perpleja no porque espere algo de estos terroristas, sino porque las opiniones y reacciones que han venido después han sido realmente tan o más inverosímiles que la realidad macondiana que se vive en este país.

Por un lado, el ex presidente Álvaro Uribe Vélez, hablando de la actitud hostil y grosera del periodista, además preguntándose qué hacía el comunicador en nuestro país, cuando leí eso inmediatamente pensé: "¿Es que el descaro de este señor no tiene límites? No es relevante si fue grosero con él o no, lo importante es que un ser humano está privado de su libertad" .

Cuando lo liberen se podrá analizar por qué estaba en el territorio colombiano, pero a este personaje de la política, se le podría aclarar que como periodistas podemos estar informando en determinados lugares del mundo, siempre y cuando cumplamos con los protocolos y permisos necesarios.

El otro punto que debe analizarse es la exigencia que hace las FARC para liberar al periodista: Negociar la forma cómo se cubre el conflicto en Colombia, esto realmente me llena de indignación, es decir, estos individuos matan, secuestran, violan, roban tierras, exilian gente y ahora quieren que los periodistas digamos "verdades" que ni siquiera hubieran podido afirmarse en Sodoma y Gomorra.

Realmente esto era lo único que le faltaba a esta guerrilla que los periodistas pidamos permiso para decir lo que salta a la vista, en qué código, documento o ley se afirma que los que nos dedicamos a la comunicación por y para el mundo tenemos que pedir permiso. Las ironías de la vida todos hablan de libertad de prensa, pero se nos condiciona todo y lo más patético es que los mismos políticos avalan estas restricciones.

Me siento orgullosamente periodista, mantengo el sueño de ver a mi país con comunciadores que informan y construyen a través de una noticia, y no de aquellos acomodados que desde la comodidad se unen a un poder que nos ha llevado a escuchar frases tan patéticas como las del ex presidente Uribe sobre este secuestro.

Otro punto de análisis que quiero dejar es que sigo sin entender cuántas veces vamos a seguir creyendo en la "buena voluntad" de las FARC, no tiene sentido creer en un grupo armado que tiene a Colombia en jaque hace más de sesenta años, además no olvidemos la frase que ellos mismos pronunciaron después de las últimas liberaciones: "No volveremos a secuestrar con fines extorsivos". Entonces, la pregunta es: ¿Con qué otro propósito avalaran el secuestro o de que otra forma lo disfrazarán?

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