domingo, 16 de septiembre de 2012

El tema guerrillero de moda

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Me resistía un poco a escribir sobre el tema de moda: "Los diálogos de paz con la guerrilla", pues, me molesta que no se analice a fondo, que sigamos empecinados en no entender que al terrorista debe tratarse como tal, que aquí no se trata de si perdonamos o no, de lo que realmente deberíamos estar hablando es de cómo trabajamos en la justicia idónea que haga que los delincuentes terroristas paguen por sus delitos.

Entiendo perfectamente que en un país como este, un momento de paz se convierte en el sueño perfecto, en ese tesoro que todos queremos tener en algún momento de la vida, pero nuevamente me pregunto: ¿A qué precio? ¿Nuevamente vamos a regalar al país?
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¿Por qué nos cuesta llamar a esos narcotraficantes y terroristas por su nombre? Eso no es ser revolucionarios, la palabra revolución aquí no existe, ese sentido murió con personas como Jorge Eliécer Gaitán y Jaime Garzón.
Observemos la extrema demagogía que tienen estos guerrilleros, hablan a los medios, aseguran pensar en un pueblo que si bien ha sido oprimido por el estado, también lo ha sido por ellos mismos o quién dijó que ahora seremos felices gracias a los fusiles de ellos. Palabras como prisioneros de guerra, balas revolucionarias y demás estupideces, para mi son solo una excusa para intentar justificar los asesinatos y la barbarie que ellos han cometido.


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Y ahora resulta que tenemos que agradecerles sus buenas intenciones de sentarse a negociar con el gobierno, que debemos sentirnos totalmente orgullosos porque van a pedir perdón a las víctimas, todo esto me parece lo más inverosímil que puede pasar en un país. Por mi parte, no les agradezco nada, no les debo nada, a mi no me vengan a decir que una familia que vio como estos salvajes le masacraban a su familia con un perdón le basta.

No sé si la solución sea más bala, quizás no, pero de lo que si estoy segura es que este país sin memoria debe pensar en una vía que le asegure una verdadera reparación, pero en especial necesita entender que ya a estas alturas no se trata de la guerrilla o no, estamos hablando de un grupo de personas que están tan enfermas de la cabeza, que luego estaremos suplicándoles que por favor trabajen y no roben a diestra y siniestra.

No quiero ni siquiera estar aquí el día que a Colombia le parezca normal que los guerrilleros estén en la política, porque ese mismo día me voy con mi familia de aquí porque no estoy dispuesta a vivir en la versión remasterizada de Venezuela.

4 comentarios:

  1. Es tu punto de vista y es muy respetable, muchos piensan como tú. El problema es que no estas proponiendo nada.

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  2. El odio no trae sino dolor. La guerra reiterada deja muerte. La bala aniquila a malos y buenos

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  3. Abramos un espacio al diálogo cuidando que no haya impunidad. Tranquila que a la mayoría no nos gustan los hombres de las FARC. No se van a tomar el país porque ganar elecciones no es fácil y mucho daño han hecho. Trabajemos por un discurso que integre y nos saque de la desigualdad. Ojalá.

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  4. Ellos pensaran que los delincuentes terroristas sois vosotros... por eso luchan ;) Estas defendiendo lo mismo que ellos. El fascismo, la imposición de ideas. Lo cual, es el problema, no la solución.

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