lunes, 18 de noviembre de 2013

Mi amor por el fútbol, no por la sangre que algunos quieren poner en él

soccerstret.blogspot.com
La pasión del fútbol es un sentimiento que no todos pueden comprender, para algunos es un simple deporte, son hombres detrás de un balón y ya, no se entiende de posiciones o cuánto tiempo de calentamiento y entrenamiento hay detrás de cada partido, lo que mucha gente desconoce es que no son noventa minutos, es toda una vida de preparación.

Pero algunos en cambio, crecimos con la educación que este era el mejor deporte del mundo, nos formamos viendo partidos de fútbol, algunos vimos a nuestro padre representar a su universidad, recorriendo todo el país; pasamos tardes enteras aprendiendo de él, recordando sus jugadas, etcétera. 

Algunos, como es mi caso, tuvimos la oportunidad de ver el primer partido de fútbol a los cuatro años de edad, seguimos por herencia cada mundial, partido amistoso, liga internacional, etcétera. 

Se nos volvió el mejor plan ver fútbol y quizás eso no lo entiendan muchos, pero así funciona, es un sentimiento, no se racionaliza, solo se experimenta. Sin embargo, con el paso de los años vi cómo la palabra hincha era enlodada por sangre, violencia y terror.

Traté con los años de entender de dónde podía provenir este tipo de situaciones, aún no lo logro entender y amo el fútbol desde que tengo cuatro años de edad, a tal punto que me dio pavor volver a un estadio, después de amenazas por parte de una "hincha" de Santa Fe.

Algunas veces fui atacada verbalmente por hinchas de otros equipos a través de redes sociales, por reconocer hasta el cansancio que amo y amaré a Nacional por encima de todas las cosas, sin embargo, quise reflexionar en qué parte de la historia nos equivocamos tanto y no pudimos ni siquiera vestir una camiseta en paz.

Quizás me equivoque y otras sean las razones, pero para mi la violencia verbal empieza desde el momento que para justificar un triunfo de nuestro equipo, tenemos que atacar al resto, desde el instante que nos parece muy valiente y digno de admirar que ataquen el bus de algunos jugadores, nos burlemos de las derrotas de los demás o incluso juzguemos con vehemencia qué tan fuerte es el amor por uno u otro equipo.

Se nos olvidó quizás que la violencia no es solamente física, que se inicia con un mensaje, una palabra ofensiva, no podemos esperar que si ofendemos el amor que alguien siente por su equipo, esa persona se quede quieta, es ley natural o quizás por miedo se quede callada, pero lo que si es seguro es que las barreras se aumentarán.

Tal vez algún día entendamos como decía un texto que leí en El Espectador hoy, que los jugadores de fútbol gozan con su hinchada, se sienten felices cuando ven nuestras gargantas explotar de alegría, pero jamás les dará felicidad que se mate a alguien por una camiseta. Eso es vergonzoso.

Celebro los triunfos de mi amado Nacional siempre, he llorado con ellos, reído, gozado, mi corazón se acelera cada vez que los veo, pero algo tengo claro los "hinchas" de Nacional que ayer causaron tanto daño NO ME REPRESENTARÁN JAMÁS. 

Tampoco lo harán los que se olvidan que toda situación social debe ser medida con la misma vara, no podemos rasgarnos las vestiduras porque hace unos meses asesinaban a seguidores del Nacional y hoy dejar pasar de largo cuando el bus donde iban los jugadores de Millonarios era atacado, ese no es el fútbol.

Amaré el fútbol hasta mis últimos días, nunca dejaré de pensar que es el mejor deporte del mundo, pero atentar contra alguien jamás irá conmigo, es cuestión de educación y respeto por el deporte que tanto amamos.

sábado, 31 de agosto de 2013

"Mano de obra campesina para tu consumo"

www.elespectador.com 

Colombia es la mejor representación de un país lleno de contrastes, inequidad, confusión, realismo mágico y altas dosis de amnesia selectiva. 

Este país se ha convertido en el mejor ejemplo de lo que una nación hace cuando está dormida y sometida a las decisiones de unos gobernantes que sus mismos habitantes han puesto en el poder.

Sin embargo, como dice un gran amigo mío, no se puede votar adecuadamente con hambre, es imposible que pienses en un bien común, cuando ni siquiera están garantizadas tus necesidades básicas, es en ese punto, donde quizás los colombianos deban replantearse el criticar a aquellos que se venden por un tamal, una lechona o una promesa.


Lo criticable y reprochable es que aquellos que viven en una ciudad, con opciones para escoger a qué clase de persona quieren ver al frente de su país, se vendan o basen sus argumentos de votación en qué tan bien habla en un debate o cuál es el menos peor. 

Quizás, solo quizás sea hora que se le de la importancia necesaria a los argumentos que exponen los candidatos en épocas de elección, que se escuchen propuestas y se analicen, porque si se va a seguir votando por caras o simpatía, no se puede esperar mucho de este país.

¿Cuánto más podrá aguantar Colombia? Algunos creyeron que los más de sesenta años con la guerrilla y los paramilitares rondando el país, sería suficiente para que se demostrara el descontento e inconformidad, que se actuaría como Perú y Bolivia, países donde el pueblo se levanta si debe hacerlo, lugares donde conocen perfectamente que la tierra no se vende, como dice una canción de Calle 13.

Algunos imaginaron que un presidente infectado por dinero del narcotráfico como Ernesto Samper Pizano, haría que el pueblo lo obligara a renunciar, pero una vez más no fue así, de hecho, hoy sus políticas están a punto de resucitar.

Un ex presidente con nexos con paramilitares y que solo se centró en acabar con una guerrilla, olvidándose de todo lo que Colombia necesita a niveles sociales, tampoco levantó a su pueblo.

Ni hablar de César Gaviria que con su apertura económica originó la situación que hoy viven los campesinos que lideraron el Paro Agrario que paralizó Colombia por más de doce días. 

Siendo así, nada hubiera podido hacer reaccionar a Colombia, pero al parecer con el Paro Agrario se demostró que la paciencia de algunos está llegando a su límite.

Es totalmente admirable cómo estos colombianos empezaron a pararse por sus derechos, porque no están exigiendo nada que no esté dentro del marco de la naturalidad, están peleando por lo único que tienen: su trabajo. 

Pero una vez más, la opinión pública tuvo que presenciar cómo el gobierno enviaba entes de "seguridad" para proteger a Colombia de "delincuentes", lo que para algunos no quedó claro es hasta dónde se puede ser un subversivo cuando se está tranquilo en su casa y llegan miembros del ESMAD a golpear, romper vidrios, etcétera.

Paralelo a esto, veíamos cacerolazos en las plazas y calles, jóvenes apoyando a los campesinos y criticando la reacción de un presidente que no se sabe si es desacertado en sus palabras o simplemente vive en un universo paralelo. 

Sin embargo, los actos vandálicos se convirtieron en la mejor cortina de humo que algunos sectores estaban buscando, porque mientras algunos se esforzaban por hacer un paro con argumentos y sin violencia, otros le daban la razón al prepotente Ministro de Defensa para atacar.

Porque por supuesto al gobierno al ver destrozos, estaciones de Transmilenio destruidas, asesinatos, heridos, etcétera, tenía que imponer toque de queda y militarización, así se lograba que los medios de comunicación hablaran de la noticia más fácil de construir: Los actos vandálicos.

Doce días pasaron para que Santos decidiera poner la atención a una situación que se le estaba saliendo de las  manos, pero él prefirió ignorar una realidad que era más clara que el agua, quizás una vez más, se firmen acuerdos impregnados de agua tibia y los TLC sigan llevándose las victorias, pero también hay posibilidades de que el pueblo esté levantándose y esté entendiendo que los "padres de la Patria" no nos hacen favores, sino que cumplen su trabajo.

Mensaje personal: Si usted es de los que cree que el Paro Agrario no le afecta, de los que prefiere no hablar por qué para qué perder el tiempo o no se le ponen los pelos de gallina al ver a un campesino de 77 años rogando que lo dejen trabajar, no se rasgue las vestiduras, porque a la final, quizás su voto u opinión no sirva de nada. Es simple, si no aporta, no busque beneficios.

jueves, 8 de agosto de 2013

Asesinatos premeditados con dosis de alcohol

www.expoknews.com
Cifras, carros estrellados, botellas de alcohol por el asfalto y un número de víctimas que cada día aumentan; ese es el resultado de una cultura que no conoce límites, que confundió el derecho a la libre expresión con el atropello a la vida misma.

Frases como: "Conduzco mejor borracho", "A nadie le hace daño una cerveza al volante", demuestran la clase de mundo que queremos dejarle a nuestros hijos, lo peor de esto es que no solamente el conductor avala estos comportamientos, sino los "amigos" de éste también.

No conocemos el límite o hasta dónde podemos llegar con nuestros momentos de diversión, no reconocemos nuestras culpas y alegamos que todo fue hecho sin intención. De esta forma, nunca asumimos las consecuencias de nuestras decisiones, siendo así ¿qué esperamos?

Pero solo entendemos este dolor y la magnitud de esta tragedia cuando alguien que amamos le toca partir de este mundo por alguien que considera que el alcohol es solo un momento más de "esparcimiento", que se exagera al pensar que la ruleta rusa de la muerte nos puede tocar a nosotros.

Por supuesto, la solución más rápida y necesaria es crear leyes donde la cárcel sea el único castigo a los conductores ebrios, que con solo descubrir el más mínimo grado de alcohol cuando se va al volante signifique que le quiten su pase para SIEMPRE.

No podemos quedar expuestos a la interpretación de un juez, la ley debe ser equitativa, pero antes de hablar de legislación, pensemos por favor en qué momento la educación nos falló, será que estamos actuando como la sociedad de doble moral que somos y perdimos el sentido común con el intento de ser "liberales".

Ahora no nos queda otro camino que la represión ante esos seres inconscientes e insensatos con un tema tan delicado, pero analicemos el problema de fondo, porque sí bien es cierto, que para la familia del conductor ebrio su vida cambia, no nos engañemos los familiares y amigos de las víctimas fallecidas o lisiadas serán las que lleven el peso más grande, porque el vacío que deja la muerte es una sensación que no se compara con cualquier otro "estrés post traumático".

Muchos critican las leyes de Estados Unidos, las llaman duras y drásticas, pero por lo menos en este país no hay contemplación con algo que es un asesinato, porque estos hechos no son accidentes, son asesinatos premeditados.

domingo, 5 de mayo de 2013

¿Por qué amo el fútbol?

Recuerdo como si fuera ayer el día en el que vi por primera vez un partido de fútbol, tenía cuatro años de edad, estaba al lado de mi padre y sin imaginármelo estaba a punto de introducirme en una pasión que hoy a mis 28 años está más viva que nunca.

Mi segundo encuentro cercano con este deporte se dio cuando vi a mi padre jugar fútbol, un excelente volante de creación, que representó a su universidad y recorrió la mayoría de estadios colombianos; quizás de ahí se fue desprendiendo ese deseo de ser futbolista.

Si, soñaba con ser futbolista, jugaba algunos partidos en el colegio, pero no voy a mentir no era la más virtuosa, era más fuerza que técnica, debo admitir que en más de una oportunidad pegué unas buenas patadas y por supuesto, me las pegaron a mi.

Ver un balón se convirtió en mi momento más sublime, no existe para mi mejor momento que estar en un estadio viendo un partido de fútbol, no hay grito que disfrute más que un buen gol, es más para mi hay mucha relación entre el sexo y el fútbol, pues los dos causan emoción, placer, éxtasis.

La mayoría de mis amigas no entienden cómo puedo pasar noventa minutos viendo un partido de fútbol, porque para ellas solamente son once jugadores detrás de un balón, frase que en verdad me molesta. 

A ellas les repito hasta el cansancio que esos noventa minutos no pueden ser interrumpidos por nada y me emberraca un poco que miren partidos solo para ver qué tan buenos se ven los jugadores, el fútbol es técnica, pasión, historia y clase.

Amo el fútbol por las emociones que genera, por la unión que se puede presentar entre hinchas, por la forma cómo se eriza la piel cuando nuestro equipo está a punto de marcar un gol, por las lágrimas frente a un TV cuando el resultado no se da, por las groserías lanzadas cuando creemos ser los directores técnicos y porque estoy segura que aunque existan más deportes, solo este genera pasión, entrega, lucha.

Mi gran sueño es estar en un mundial de fútbol, ver una final, que mis ojos se llenen de lágrimas al entrar a un estadio. Gracias al fútbol por darme las mejores alegrías, las peores tristezas, las rabias más profundas y el amor más grande, porque a la final de esa misma forma aprendí a vivir.

Entonces, aún me preguntan ¿por qué amo el fútbol? Es simple, lo amo porque lo llevo en mi sangre o porque quizás como dice mi papá tengo algo de niño en mis piernas.

miércoles, 17 de abril de 2013

Nacional: Desgastado, facilista y acomodado

http://www.ligapostobon.com.co/
El partido que vi ayer Nacional Vs. Millonarios, ha sido el partido más raro, extraño e incómodo que he visto en mi vida: lesionados, expulsados, un árbitro que todo el tiempo buscó favorecer a Nacional y una hinchada verde que por primera vez fue ausente y triunfalista.

En este punto, supongo que ya se confundió todo lo que amo a Nacional y la realidad que vi en esos noventa minutos, pues el panorama es el siguiente: 

Millonarios con jugadores lesionados de gravedad, expulsados, y no hablamos de un futbolista afectado, hacemos referencia a más de dos jugadores, demostró por qué es el equipo con más estrellas en este país, entendí por qué Nacional ha caído tanto, por qué se ha hablado desde hace tanto tiempo que ni directivos, jugadores y lo que es más preocupante la misma hinchada ni se hace sentir.

Sí, esa es mi percepción porque independientemente que hayamos ganado en los minutos de adición, frente a unos jugadores que jamás se rindieron, aún cuando tenía a su equipo totalmente desgastado y quizás derrumbado emocionalmente, pero nunca lo demostraron, jugaron con amor a una camiseta infinita; ese amor que Nacional ya no tiene.

Me parece inaudito cómo un equipo de once jugadores, con un marcador a favor, tiene que terminar pidiendo tiempos de adición y en una genialidad del jugador Sherman Cárdenas logra poner el partido dos a uno, a favor de Nacional.

Pero esto NO es un triunfo, no jugamos a nada, no tuvimos táctica, ni entrega y mucho menos amor a una camiseta. Aparentemente, Millonarios perdió y yo desde estas letras no lo veo así, ellos ganaron por juego, entrega, respeto a su hinchada y amor a una institución; en cambio, Nacional ganó sin merecerlo.

Repito soy hincha de Nacional, lo llevo en la sangre, a tal punto que cuando Millonarios empató salí del sitio donde estaba viendo el partido a llorar porque no entendía como este equipo era incapaz de sostener un resultado.

Nacional no merecía ganar, fue mediocre, insensato. Osorio al parecer, en cada partido pierde la capacidad para ver cuándo debe hacer cambios, cómo debe afrontar un uno a cero y mil cosas más.

¿Qué exigimos la hinchada de Nacional? Respeto, dignidad, que se den cuenta que esa camiseta que llevan puesta tiene historia.

Y para la hinchada de Nacional que se siente feliz por este "triunfo" les quiero decir lo siguiente: No ganamos realmente, no fuimos nada, porque ante un equipo que tenía su nómina disminuida notoriamente, era para que sostuviéramos un resultado y no tener que sentarnos a mordernos las uñas porque Millonarios nos estaba haciendo TODO el partido. No hay nada que celebrar.

Hoy casi 24 horas después de este partido puedo decir: Felicitaciones hinchas de Millonarios, son una gran institución y su equipo demostró casta y entrega.

martes, 26 de marzo de 2013

Perdimos si, pero vamos de terceros

http://www.elheraldo.co/
En un partido complicado, difícil y hasta imposible de analizar Colombia perdió ante Venezuela, una selección experta en artes escénicas y con gran talento para hacer tiros al arco.

Sin embargo, de cinco o seis oportunidades serias de gol anotó una, si solo UNA.

Pero eso si Venezuela tendrá que darle también las gracias a la excelente labor del árbitro que tuvimos, porque les ayudó bastante, un penal robado y un gran número de faltas sin pitar son tan solo unas de las tareas que hizo este GRAN profesional.

LOS NUESTROS:

Amaranto Perea, reemplazo de Mario Alberto Yepes, quien se perdió este encuentro por la tarjeta amarilla que recibió el partido pasado frente a Bolivia, atinó en una y se equivocó en otra. Así es el fútbol.

Macnelly Torres, por su parte, se mostró intermitente, impreciso y cansado, pero esas son las características de este jugador, él suele alumbrarse cuando ve una oportunidad de gol y de repente se apaga, pero en esta oportunidad sus momentos de luz fueron inexistentes. 

Zuñiga, como es costumbre siempre haciendo un pase de más, algo desordenado e incapaz de implementar liderato en la cancha. Entre tanto, el gran "tigre" Falcao lució cansado, sin fuerza, equivocado y con ganas de irse del partido, es increíble que un jugador de esta índole se muestre agotado al minuto 19 del primer tiempo, quizás sea hora de entender que NO debemos ensalzar a los jugadores, ya hemos vivido esta experiencia.

David Ospina, gran figura, se lució y demostró que el arco de Colombia siempre estará bien custodiado en sus manos, porque seamos honestos pudieron ser más.

Los errores fueron simples, no encararon como debe ser, no pudieron hacer un buen tiro al arco, el gol de Venezuela los descompuso y el desorden duró casi todo el partido.

Venir de un cinco a cero ante Bolivia, nos dio un exceso de confianza que al parecer siempre es nefasto para Colombia, basta con recordar el inolvidable cinco a cero contra Argentina en las eliminatorias del mundial Estados Unidos 94, para saber cuánto nos afecta ganar en un marcador tan amplio.

He leído varios tweets donde se habla de la incompetencia de Pekerman y me digo: En serio, no puede ser que seamos tan desagradecidos, inconscientes y hasta ignorantes. Es cierto, se demoró en hacer los cambios, quizás debió darle una oportunidad a Jackson Martínez, pero no se nos olvide que antes que él llegará no éramos NADIE.

Él nos tiene en el tercer lugar de la clasificación, así que seamos sensatos por primera vez en la vida, porque de seguir con Bolillo iríamos peor que Paraguay, perdimos porque jugamos mal, pero por Dios vamos de terceros, esto es un campanazo pero no seamos tan desagradecidos, porque al parecer eso es lo que nos identifica como "hinchas" de la selección Colombia.

jueves, 21 de marzo de 2013

#NoMásCasosAislados

"Robos suceden todos los días", "Para qué sacaba el celular", ¿Por qué no lo entregó y ya?, estos son los argumentos que he venido escuchando hace un buen tiempo sobre los robos, asesinatos y maltratos que se vienen cometiendo. La pregunta que me hago ese en verdad es el tema de fondo, o más bien deberíamos hablar de los ladrones que ya llegaron a todas las partes de la ciudad y quienes se supone deberían cuidarnos no lo hacen.

La mañana de hoy, una noticia difundida por Blu Radio, me llenó el corazón de ira, angustia y decepción por una raza que va en decadencia, un niño de 16 años, que salía de su curso de sistemas, fue DEGOLLADO por robarle un celular, el "pecado" de este joven fue querer defenderse, solo ese. Estos asesinos no contentos con robarle su celular, lo degollaron y sus manos terminaron rayadas como si se tratara de un croquis.

Pero lo peor no es eso, la policía al parecer conocía lo que había sucedido pero NO hizo nada, el padre de este menor de edad tuvo que salir en su búsqueda, llegó a hospitales y en la morgue fue que encontró la verdad, una realidad que al parecer tiene sumida a Bogotá, pero todos queremos hacer los de la vista gorda.

No puedo ni imaginar la angustia de ese niño mientras era torturado, por Dios en qué mente cabe esta desidia. ¿Hasta dónde va a llegar la raza humana?

Entonces por favor no me vengan a decir que son casos aislados, que tenemos la mejor seguridad, que no saquen el celular, que para que chicaneaba, por Dios, no creo que tengan las autoridades la fuerza para explicarle esto a un padre de familia que hoy amaneció con la peor de las noticias y quizás no pueda dormir en años.

¿Qué creo que se pueda hacer? Quizás una ciudadana más no logre mucho, solo escribir y hacer SPAM, pero soy periodista y trabajo en Redes Sociales para pensar mucho más allá de unas marcas o de un negocio. Considero que los espacios digitales deben servir para hacer sociedad.

Tal vez algunos digan es una persona más que quiere cambiar los conceptos de una sociedad indiferente, pero al menos, lo habré intentado. Aprovecharé mis Blogs, mi Twitter, mi Facebook, todo para decirle al gobierno distrital, a la policía que no me voy a quedar callada, que no podré devolverle a su familia la tranquilidad pero al menos si justicia.

Espero que con la ayuda de todos los que me están leyendo y la difusión del hashtag #NoMásCasosAislados podamos llegar a medios de comunicación y hacer todo lo que esté al alcance para decirle a la policía que los discursos ya NO nos sirve.

Todos los días haré SPAM, difundiré este post y repetiré que NADIE debe morir por un aparato. Sé que muchos pensarán que soy una idiota al tratar de hacer esto, que aquí nadie hace nada. Pero repito lo intentaré y los que me conocen saben que no desfallezco.

Espero que esta frase les quede: "Sabía que algo pasaba con mi hijo, él siempre estaba conmigo" estas sinceras palabras las pronunció el padre de este menor de edad. #NoMásCasosAislados.

Señor Gustavo Petro no me cansaré hasta que los medios de comunicación escuchen lo que estamos haciendo para darle paz a una familia.

jueves, 14 de marzo de 2013

Que empiece el exorcismo

La elección del papa solo demuestra que no se necesita mucho para ser la suma "autoridad" de la iglesia, porque no logro entender en mi anti catolicismo cómo llega a este cargo un hombre que fue testigo de la época más oscura de Argentina, lo más cómico es que hoy son los latinoamericanos quienes se sienten orgullosos de esta elección.

Quizás el afán por no ser considerados personas del tercer mundo, nos lleva a sentirnos orgullosos de cualquier nombramiento, sin pensar en quien es el personaje al que estamos admirando. 

Como si fuera poco, este personaje se ha referido al matrimonio gay como una "obra del diablo", lo más similar a una porquería andante; y si bien es cierto a la iglesia católica no se le puede pedir mucho sobre este tema, por lo menos no elogien a una personaje que puede llegar a ser capaz de devolvernos a escenarios arcaicos y retrógrados, realmente es risorio como expresamos orgullo y admiración por alguien que se ha encargado de atacar siempre lo aparentemente diferente.

Jamás he esperado que la iglesia cambie, esas instituciones no evolucionan, solo retroceden, lo he confirmado a través de los años, basta mirar las famosas cruzadas que emprendieron solo para demostrar que lo único válido era el amor a Cristo, y por ese mismo "puro" sentimiento mataron a miles de personas que eran "diferentes". 

Es decir, que si lo pensamos bien nada ha cambiado. Por supuesto, supongo que entre más avanza el tiempo la mojigatería reinará en los cielos, porque mientras unos van a las iglesias los domingos, rezan y aseguran ser mejores personas, otros lo hacen sin hablar ni mencionar lo "buenos" que pueden llegar a ser.

Aunque al decir verdad yo prefiero ser pasional, explorar mi sexualidad, gritar que soy libre y no dependiente de una religión que solo ata. A la final, yo entro en el concepto de mujer diferente al estereotipo, soy una mujer tatuada, grosera y anti católica.

Así que a todos los que se sienten orgullosos solo puedo decir lo siguiente:

1. Apoyo al matrimonio gay porque se ama a las personas por ser seres humanos, no por el sexo que tengan. 
2. Apoyo al aborto porque por enésima vez es MI cuerpo. YO decido. NO nadie más.
3. Apoyo a la mujer no solo por haber nacido mujer, sino por todas las luchas que ha emprendido para ser libre, libertad que le fue quitada desde el inicio de la historia, gracias a la misma iglesia católica.

Si esto me hace diabólica, pues que empiece el exorcismo.

domingo, 20 de enero de 2013

Los gritos me salvaron

Tuve que esperar varias horas para poder escribir este post sobre una situación que tuve que vivir anoche, me negaba a hablar pero recordé que una de las razones por las cuales hice este Blog era para poder compartir experiencias, así que me decidí a hacerlo.

Pues bien, ayer a eso de las 8 p.m. luego de volver con mi padre de una reunión familiar, quise salir con él a tomar algo en el barrio Galerías de la ciudad de Bogotá, para llegar allá decidí irme a pie (siempre lo hacía) y empezamos a caminar por los alrededores de la Clínica Palermo, sector donde vivo. De pronto, sentí a mi padre intranquilo pero la verdad no me fijé, la razón era simple estaba dando 'papaya' hablando por celular y luego chateando.

Cuando de repente en una esquina, como dos cuadras antes de la 24 con 46, salieron dos tipos en una moto e inmediatamente lo sentí, algo iba a pasar, uno de ellos se bajó y fue directamente a mi, lo único que mis oídos escucharon fue: "Quietos YA y pase el...." el resto son solo fragmentos de palabras cortadas, por unos segundos miré a mi papá cómo si le preguntara que íbamos a hacer, pero realmente lo único que tenía claro es que mi iPhone no me lo iba a dejar quitar, suficiente esfuerzo me había costado obtenerlo.

Con mi papá nos entendimos en cuestión de segundos, porque él inmediatamente se hizo un poco para atrás y yo me bajé a la calle, de pronto los dos al tiempo empezamos a correr y a gritar: "Auxilio nos quieren robar, auxilio" yo no sé de dónde saqué fuerzas para correr, porque las piernas me temblaban, mi cuerpo no respondía, etcétera, pero el instinto fue superior.

Cuando volteé a mirar esa moto ya no estaba, se habían perdido en cuestión de segundos, no sé cómo no se me ocurrió pensar que podían agarrarme, hacerle algo a mi papá, pero todo en esos minutos fueron impulsos.

Al llegar al parqueadero de la Clínica Palermo, un señor que vendía dulces salió a preguntar qué pasaba, yo ya no podía hablar, las piernas me temblaban, mis manos parecían un tornado, no podían quedarse quietas, tenía el corazón a mil, solo una cosa pasaba por mi mente: "Por favor que no me vaya a dar una convulsión, porque para rematar este tipo de situaciones pueden desencadenar un ataque".

Al volver a casa mi papá tuvo casi que llevarme, yo no coordinaba los pasos y pasó un buen tiempo para que mi corazón volviera a su ritmo normal. Hoy, domingo no quise salir, pensar en las calles de Bogotá me daba desespero, pavor y angustia, pero mi padre insistió que en muchos aspectos ya les habíamos ganado pero que este era el principal, no debíamos vivir con miedo, pues ese sentimiento es el arma más poderosa con la que ellos cuentan.

¿Cómo me siento? Ya estoy mucho mejor, por lo menos, pude salir y no experimentar tanto miedo, sin embargo, me da dolor pensar que Bogotá está paupérrima, triste, desoladora, etcétera; definitivamente fuimos afortunados, no sé si fueron mis gritos o la complicidad con mi papá, quizás eran unos inexpertos, en fin, pero si tengo claro que no contaban con esa reacción.

Así que aprendí dos lecciones: 

1. Pase lo que pase no se saca el celular en la calle, todo puede esperar. 
2. Anoche me salvó ser impulsiva y no dejar que triunfara el mal.

Todavía hay miedo, pero el show debe continuar.

miércoles, 9 de enero de 2013

Bajo la ley del hampón y la policía jugando a ser ruda

Las quejas hacía la Policía Nacional en realidad hace un tiempo dejaron de sorprenderme, pero nací en esta ciudad por eso me resisto a creer que debamos entregar a la ley del ladrón, es decir a aquella en la que solo debemos confiar en la suerte, porque realmente se volvió una muy buena suerte que no nos roben, ya no importa si damos papaya o no.

No importa donde esté siempre hay un amigo que me cuenta que lo asaltaron, que la policía vio a los delincuentes pero los soltaron, que en TransMilencio se subieron a robar y que la policía veía como se colaban al sistema, pero por supuesto siguieron jugando con sus celulares, etcétera.

Pero la historia que les contaré a continuación me parece risoria, ilógica y hasta ridícula, pero pues esto es la Bogotá Humana ¿verdad?

El pasado 23 de diciembre en Bogotá un señor que trabajó para el Estado decidió salir a caminar por las calles de esta ciudad y tuvo la mala suerte de encontrarse con unos atracadores, cuando éstos se disponían a sacarle sus respectivos cuchillos, apareció la policía y éste se dirigió al CAI para poner la denuncia. Pero ¡Sorpresa! no había ningún policía allí que le recibiera su relato.

¿Qué creen que sucedió? El señor que iba a ser víctima de atraco lo montaron en un camión con los mismos atracadores y otra serie de personajes, la policía empezó a decir que este señor era muy irrespetuoso y mentiroso, así que empezaron a darle bolillo. 

Pero la parte risoria inicia aquí, ya que en este mismo medio de transporte le quitaron todas sus pertenencias; hubiera sido mejor que lo robaran en la calle sin la genial ayuda de nuestra policía nacional. Cuando llegó a la UPJ (Unidad Permanente de Justicia) no quisieron darle una orden o un recibido de todas las pocas pertenencias que le quedaban y que estaba entregando, ahí se percató que tenía que pagar por una cobija, llamadas, comida, etcétera.

Esta hombre pudo salir el 24 de diciembre pero como si fuera poco, nadie quería devolverles sus pertenencias, los hijos abogados le recomendaron no demandar por este atropello, sin embargo, éste no aceptó y tiene todo el caso preparado para presentarlo al Alcalde de la ciudad. 

Adicionalmente, como tenía morados y golpes de tanto bolillo que le dieron los policías, se dirigió a los entes encargados, pero éstos mismos le daban vueltas y vueltas para no decirle a donde debía ir ni los procedimientos a seguir, hasta que alguien muy debajo de cuerda le dijo lo siguiente: "A usted lo están enredando para que con los días se le pasen los morados, vaya a Medicina Legal".

Así que hizo caso y está listo para denunciar como se debe. Quizás el final de esta historia sea el mismo y se salgan con la suya, pero sin duda, la reflexión que nos deja esta historia es que estamos a la deriva y la capital de la República desde hace mucho se convirtió en la comida de los ladrones y mientras tanto la Policía sigue jugando con celulares, coqueteando, desvistiendo mujeres con la mirada o durmiendo en las sillas del TransMilenio y no propiamente en la silla roja.