jueves, 8 de agosto de 2013

Asesinatos premeditados con dosis de alcohol

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Cifras, carros estrellados, botellas de alcohol por el asfalto y un número de víctimas que cada día aumentan; ese es el resultado de una cultura que no conoce límites, que confundió el derecho a la libre expresión con el atropello a la vida misma.

Frases como: "Conduzco mejor borracho", "A nadie le hace daño una cerveza al volante", demuestran la clase de mundo que queremos dejarle a nuestros hijos, lo peor de esto es que no solamente el conductor avala estos comportamientos, sino los "amigos" de éste también.

No conocemos el límite o hasta dónde podemos llegar con nuestros momentos de diversión, no reconocemos nuestras culpas y alegamos que todo fue hecho sin intención. De esta forma, nunca asumimos las consecuencias de nuestras decisiones, siendo así ¿qué esperamos?

Pero solo entendemos este dolor y la magnitud de esta tragedia cuando alguien que amamos le toca partir de este mundo por alguien que considera que el alcohol es solo un momento más de "esparcimiento", que se exagera al pensar que la ruleta rusa de la muerte nos puede tocar a nosotros.

Por supuesto, la solución más rápida y necesaria es crear leyes donde la cárcel sea el único castigo a los conductores ebrios, que con solo descubrir el más mínimo grado de alcohol cuando se va al volante signifique que le quiten su pase para SIEMPRE.

No podemos quedar expuestos a la interpretación de un juez, la ley debe ser equitativa, pero antes de hablar de legislación, pensemos por favor en qué momento la educación nos falló, será que estamos actuando como la sociedad de doble moral que somos y perdimos el sentido común con el intento de ser "liberales".

Ahora no nos queda otro camino que la represión ante esos seres inconscientes e insensatos con un tema tan delicado, pero analicemos el problema de fondo, porque sí bien es cierto, que para la familia del conductor ebrio su vida cambia, no nos engañemos los familiares y amigos de las víctimas fallecidas o lisiadas serán las que lleven el peso más grande, porque el vacío que deja la muerte es una sensación que no se compara con cualquier otro "estrés post traumático".

Muchos critican las leyes de Estados Unidos, las llaman duras y drásticas, pero por lo menos en este país no hay contemplación con algo que es un asesinato, porque estos hechos no son accidentes, son asesinatos premeditados.

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