sábado, 31 de agosto de 2013

"Mano de obra campesina para tu consumo"

www.elespectador.com 

Colombia es la mejor representación de un país lleno de contrastes, inequidad, confusión, realismo mágico y altas dosis de amnesia selectiva. 

Este país se ha convertido en el mejor ejemplo de lo que una nación hace cuando está dormida y sometida a las decisiones de unos gobernantes que sus mismos habitantes han puesto en el poder.

Sin embargo, como dice un gran amigo mío, no se puede votar adecuadamente con hambre, es imposible que pienses en un bien común, cuando ni siquiera están garantizadas tus necesidades básicas, es en ese punto, donde quizás los colombianos deban replantearse el criticar a aquellos que se venden por un tamal, una lechona o una promesa.


Lo criticable y reprochable es que aquellos que viven en una ciudad, con opciones para escoger a qué clase de persona quieren ver al frente de su país, se vendan o basen sus argumentos de votación en qué tan bien habla en un debate o cuál es el menos peor. 

Quizás, solo quizás sea hora que se le de la importancia necesaria a los argumentos que exponen los candidatos en épocas de elección, que se escuchen propuestas y se analicen, porque si se va a seguir votando por caras o simpatía, no se puede esperar mucho de este país.

¿Cuánto más podrá aguantar Colombia? Algunos creyeron que los más de sesenta años con la guerrilla y los paramilitares rondando el país, sería suficiente para que se demostrara el descontento e inconformidad, que se actuaría como Perú y Bolivia, países donde el pueblo se levanta si debe hacerlo, lugares donde conocen perfectamente que la tierra no se vende, como dice una canción de Calle 13.

Algunos imaginaron que un presidente infectado por dinero del narcotráfico como Ernesto Samper Pizano, haría que el pueblo lo obligara a renunciar, pero una vez más no fue así, de hecho, hoy sus políticas están a punto de resucitar.

Un ex presidente con nexos con paramilitares y que solo se centró en acabar con una guerrilla, olvidándose de todo lo que Colombia necesita a niveles sociales, tampoco levantó a su pueblo.

Ni hablar de César Gaviria que con su apertura económica originó la situación que hoy viven los campesinos que lideraron el Paro Agrario que paralizó Colombia por más de doce días. 

Siendo así, nada hubiera podido hacer reaccionar a Colombia, pero al parecer con el Paro Agrario se demostró que la paciencia de algunos está llegando a su límite.

Es totalmente admirable cómo estos colombianos empezaron a pararse por sus derechos, porque no están exigiendo nada que no esté dentro del marco de la naturalidad, están peleando por lo único que tienen: su trabajo. 

Pero una vez más, la opinión pública tuvo que presenciar cómo el gobierno enviaba entes de "seguridad" para proteger a Colombia de "delincuentes", lo que para algunos no quedó claro es hasta dónde se puede ser un subversivo cuando se está tranquilo en su casa y llegan miembros del ESMAD a golpear, romper vidrios, etcétera.

Paralelo a esto, veíamos cacerolazos en las plazas y calles, jóvenes apoyando a los campesinos y criticando la reacción de un presidente que no se sabe si es desacertado en sus palabras o simplemente vive en un universo paralelo. 

Sin embargo, los actos vandálicos se convirtieron en la mejor cortina de humo que algunos sectores estaban buscando, porque mientras algunos se esforzaban por hacer un paro con argumentos y sin violencia, otros le daban la razón al prepotente Ministro de Defensa para atacar.

Porque por supuesto al gobierno al ver destrozos, estaciones de Transmilenio destruidas, asesinatos, heridos, etcétera, tenía que imponer toque de queda y militarización, así se lograba que los medios de comunicación hablaran de la noticia más fácil de construir: Los actos vandálicos.

Doce días pasaron para que Santos decidiera poner la atención a una situación que se le estaba saliendo de las  manos, pero él prefirió ignorar una realidad que era más clara que el agua, quizás una vez más, se firmen acuerdos impregnados de agua tibia y los TLC sigan llevándose las victorias, pero también hay posibilidades de que el pueblo esté levantándose y esté entendiendo que los "padres de la Patria" no nos hacen favores, sino que cumplen su trabajo.

Mensaje personal: Si usted es de los que cree que el Paro Agrario no le afecta, de los que prefiere no hablar por qué para qué perder el tiempo o no se le ponen los pelos de gallina al ver a un campesino de 77 años rogando que lo dejen trabajar, no se rasgue las vestiduras, porque a la final, quizás su voto u opinión no sirva de nada. Es simple, si no aporta, no busque beneficios.