martes, 14 de octubre de 2014

Eterno capitán, Eterno Gladiador, gracias Mario Alberto Yepes

Ser capitán de una selección es llevar una banda en el brazo que le dice a técnicos, jugadores, hinchas y prensa: Aquí estoy yo, este es mi equipo, caeremos pero nos volveremos a levantar, cuando ellos pierdan el norte yo les daré mi experiencia y cuando los menores o mal llamados primíparos quieran y necesiten figurar, los más grandes daremos un paso al costado.

Esto lo sabía casi que desde que tocó su primera pelota el Pibe Valderrama, por eso, cuando entregó su liderato, no sabíamos quién asumiría este gran rol, los sensatos pensaban: ¿Y ahora? ¿Quién les imprimirá ese amor que sobrepasa cualquier límite? ¿Quién les enseñará que si hay un entrenamiento se respeta, que si hay un partido amistoso se juega como si fuera el último de su vida? 

Por supuesto, algunos pensaron por fin dejó la capitanía, a la final, no había ganado nada, los capitanes solo pueden ser jóvenes, ¿vejestorios para qué? cada quién es libre de pensar lo que quiera, pero esas palabras cada que las escucho siento que de verdad cuánto daño hace analizar el fútbol detrás de una camiseta como hincha y no como conocedor.

Muchos nombres sonaron, ninguno quedó, nadie daba la talla, así de simple, hasta que de pronto empezó a sonar el nombre de un jugador que había conocido la fama con el Deportivo Cali, aquel que no se sentía tan cómodo con la prensa, que jugaba cada partido como si fuera el último de su vida, que desde niño no quiso hacer otra cosa que jugar fútbol, solo soñaba con llegar lejos y sabía que lo lograría.

Todo el mundo lo veía tan tranquilo, sin sonar en todos los periódicos, que sería impensable que este hombre tendría un carácter tan férreo, que a hoy se le conozca como El Gladiador, ¿de quién podríamos estar hablando? Por supuesto, del fuerte, indestronable e indestructible Mario Alberto Yepes.


Mariscal, Eterno Capitán, El Grande, son tan solo unos de los adjetivos que este jugador ha ido dejando en toda su carrera y ninguno de éstos ha sido exagerado, todas las camisas que ha vestido las ha amado y ha dejado su sangre en la cancha, como hacen los grandes, eso hacen los CAPITANES.

Es como si llevara la fuerza del ejército más poderoso que uno pueda imaginarse, no hay pelota que se le pierda y aún cuando esté a punto de perderla, su lucha sobrepasa cualquier límite.

El Deportivo Cali sabía a quién tenía en sus filas, no en vano, para Yepes este es el equipo de sus amores y al que siempre volverá, pase lo que pase, ¡qué afortunado es el Cali en este sentido!

Pero no siempre fue defensa, soñaba con ser delantero pero su altura había que aprovecharla, quizás ni él mismo sabía que en su espalda, cabeza, hombros estaría la capitanía de la selección Colombia, esa que hoy le dice gracias infinitas GLADIADOR.

futbolred.com
¿Qué hacía a Yepes tan especial? podríamos empezar por mencionar que sus quites eran perfectos, no permitía que ninguna pelota se fuera, su juego era trabajar con el desespero de su contrincante, y lo lograba a la perfección.

Sus cabezazos en jugadas determinantes lograban que nadie le ganara en los juegos aéreos, pero todo esto quizás algunos lo vean muy normal, así que este ETERNO CAPITÁN en cada partido no le "comió" a ningún rival, se enfrentaba a quién fuera y les dejó muy claro a todos sus rivales que no pasarían tan fácil al arco.


River Plate, FC Nantes, Paris Saint Germain, Chievo Verona, AC Milan, Atalanta y actualmente San Lorenzo, son los equipos que tuvieron la gran fortuna de verlo vestir su camiseta, en todos se destacó, no era para menos, este gladiador estaba hecho para lo más grande.

Aún así con todas sus capacidades cuando fueron pasando los años en Colombia lo crucificaron antes de si quiera permitirle demostrar el 200% de su potencial, "vejestorio", "decrépito", "devuélvete para Cali", entre otra cantidad de sandeces, que personalmente esperaba que se tuvieran que tragar sus palabras y sin derecho a tomar la mínima cantidad de agua.

Yepes aguantó como solo pueden hacerlo los INMORTALES, toleró críticas de la prensa, la fanaticada implacable, esa que solo conoce de resultados y poco le importa un proceso, un equipo, esa que ama u odia a un jugador solo por pertenecer a un equipo u otro. Pero siempre salía en todos los partidos a dejar el alma como Capitán de la selección y lo lograba.

Una eliminatoria tras otra, Yepes se quedaba viendo cómo pasaban los años y llegaban más jóvenes, mientras que él seguía luchando por mantener la fuerza de una selección a la que los resultados no le favorecían.

Pero todo GLADIADOR, tiene su momento de gloria más esperada y por fin luego de una eliminatoria exitosa Colombia clasificó al mundial Brasil 2014, pero nadie imaginaría qué pasaría en este evento, para muchos el solo hecho de clasificar ya era suficiente.

Para todo el equipo directivo y jugadores de la selección no, NO era suficiente; pero para Yepes especialmente este mundial era diferente, para él era su única oportunidad para demostrar por qué era el Capitán de una selección como esta, porque los años pasaban y él sabía que no volvería a un mundial, así que era esta su única oportunidad.

Así que "el vejestorio" luchó cada partido, cantó nuestro himno como si se tratara de la última melodía que escuchara el mundo, sabía que en sus hombros, cabeza, pies y espalda estaba el peso de toda una selección, no podía defraudar a Pékerman, este hombre siempre confió en él, le entregó todo el liderazgo de una selección que necesitaba alguien con experiencia, que supiera y dejara brillar, ese solo podía ser Yepes.

No defraudó a nadie, se convirtió en la mejor defensa del mundial, LA MEJOR, no se achicó ante ningún rival, guió a los más pequeños y motivó a aquellos que gozaban por primera vez de la fama.

espn.com.co
Cuando fuimos eliminados con Brasil en ese partido asqueroso que ni quiero mencionar, lloró como un niño chiquito, lo dio todo, lo entregó todo, ahora Colombia ya lo sabía, habíamos tenido a uno de los mejores capitanes que daría este universo.

Desde que lo vi jugar por primera vez en el Deportivo Cali y luego en el River, me declaré enamorada de Mario Alberto Yepes y cuando tuve la oportunidad de conocerlo actué como la más adolescente de todas, me quedé en blanco y solo pude decirle a la cara: "Dios mío es Yepes, el más grande" y pronunciar la popular frase: "Yepes te amo".


GRACIAS ETERNAS CAPITÁN, por amarnos, por aguantar, por defender nuestra camiseta como si fuera otro de tus hijos, lo más seguro es que en el siguiente mundial no estés, aún no sé si en la Copa América, pero guardo en lo más profundo de mi corazón la esperanza de seguir viéndote con la camiseta de la selección.

Llegarán muchos jugadores, muchos, pero jamás lograré amar tanto a alguno como al GLADIADOR MARIO ALBERTO YEPES.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Bogotá, su muerte anunciada

caracol.com.co
Hace un tiempo definir a Bogotá, sobre pasa cualquier adjetivo negativo posible, el estrés parece que viniera inmerso en todas las formas posibles, porque si no son los trancones, son los robos, sino la incultura, los vendedores ambulantes por doquier y así.

Y por supuesto no se trata de no entender que vivimos en la capital de un país caótico, pero como se ha repetido en muchas ocasiones lo único que están generando es que Bogotá llegue a un punto máximo y recurra a vías desesperadas, donde los bloqueos solo terminen en tragedias que toda autoridad quisiera evitar.


Están retando a una comunidad para que roce el límite de la exasperación, ese punto en el que ya no hay retorno, para que luego puedan las autoridades, secretarías y alcaldías excusar su ineptitud.

Claro, que se entiende que Bogotá jamás ha tenido cultura, bueno se intentó en la época de Mockus, pero al parecer no lo aprehendimos lo suficiente, comprendemos perfectamente que aquí solo se piensa en el bienestar personal, que aún hay argumentos como: "Seguramente esas personas roban por falta de oportunidades", "Pero cuál es el problema que se suban a Transmilenio a vender, necesitan comer" y así.


También están los "rolos" que siempre querrá culpar a aquellos que vienen de otras ciudades, departamentos de Colombia, argumentando que ellos no quieren esta ciudad, por favor, no nos engañemos los bogotanos jamás hemos gozado de una gran cultura.

Citaré pequeñas situaciones que sustentan este argumento:


  1. Tenemos una fiesta en nuestro apartamento con todo el volumen y gritos posibles, de pronto, llaman de la portería porque un vecino quiere dormir, lo primero que pensamos es: "Viejos amargados, de malas, es mi casa, hago lo que quiero".

  2. En los edificios, generalmente, hay un shut de basura por cada piso para que la gente bote los desperdicios correspondientes, salta a la vista que las cosas grandes no se pueden botar ahí, pero no, así la puerta del shut no se cierre, las dejarán ahí porque aquí reina la ley del menor esfuerzo.

  3. En Transmilenio JAMÁS logramos entender que dejar salir primero era entrar más fácil, que la línea amarilla es para no hacerse ahí a esperar el bus, que las sillas azules NO son para los jóvenes, así estén muy cansaditos y que las puertas de las estaciones, en su mayoría, están dañadas por esa costumbre de no dejar abrir, ni cerrar las puertas cómo se debe.

  4. Los conductores que deciden pasarse el semáforo, los peatones que no respetan las reglas, las motos que se creen dueñas de la vía y hasta las mismas bicicletas, etcétera.

vanguardia.com
Y con todo este panorama llega ese concepto de caridad y solidaridad que en realidad no logro entender de dónde fue sacado, porque a ese personaje que se le ocurrió que estaba haciendo la gran obra dándole plata al que se subió en Transmilenio, déjeme decirle que inauguró la "perratiada" de ese sistema que está más muerto que vivo.

Una nueva táctica pude observar el domingo pasado, un ñero, indigente, es que ya uno ni sabe cuál es cuál, se encontraba en la estación de la 45 forzando la registradora para que la gente no utilice su tarjeta, pero lo más patético es que las personas le dan plata, ¿qué creen que se logra con eso? es muy SIMPLE, ahora ese tipejo le dirá a todos que esto le dio muy buen resultado y volverá.

 ¿Y la policía? Bien, gracias, ya camina.

Pero aún así algunos bogotanos siguen perdonando a los ladrones con un: "Es por falta de oportunidades". No, en serio, no más mentiras, no más pajazos mentales, roban porque les fascina la vida fácil, porque les parece mejor amenazar y tener lo que sueñan con la ley del menor esfuerzo, si fuera solo por falta de oportunidades, no asesinarían ¿qué necesidad?

Y a todo este camino, súmele usted querido bogotano, un alcalde que sobre pasa cualquier límite de ineptitud, al decir verdad, cuando quedó electo suponía que iba a dañar Bogotá, pero en verdad, este tipo superó mis expectativas, para mal, por supuesto; no quiero si quiera imaginar cómo entregará Bogotá en año y medio.

La séptima, los atracos, las respuestas que da, "el mejor alcalde del mundo", y así la lista es interminable. Y ahora la gran solución que se le ocurre para Transmilenio es: "Vamos a cambiarle al nombre". Muy bien, muy bien. Este tipo una vez más supera la bestialidad anterior y así.

Y se llena la boca, así como sus defensores, diciendo que los comedores comunitarios, que los niveles de pobreza, por favor, no se mientan más, si eso fuera así, ¿qué demonios hacen tantos "pobres" vendedores en Transmilenio, "cantantes", entre otros?

Para muchos estas palabras pueden ser de alguien que no ama Bogotá, nací en Bogotá, la amo, me ha dado cosas muy buenas, un trabajo divino, momentos espectaculares, pero quitémonos la venda porque aquí calidad de vida no hay, hace rato ciudades como Medellín nos sacaron ventaja.

Para finalizar, qué tal si hacemos la cuenta de cuánto tiempo pasamos en un bus o incluso en un carro. ¿Cuántas horas se están desperdiciando en movilización?

Solo para que recordemos: Quizás esta sea la única ciudad en el mundo o en Latino América que los taxistas ganan porque a los señores les parece que su competencia es ilegal, cuando ellos niegan servicios, cobran banderazos, preguntan a dónde va el pasajero, eso sin mencionar, su poca presencia.

La última acotación de esta entrada es sobre el auge de las bicicletas, por supuesto que me parece ambiental, deportiva y una buena solución, pero la movilidad no puede escudarse en eso, porque hay gente que no la usará porque sus implementos de trabajo no se lo permitan, no sabe, no le gusta llegar sudado a su oficina o porque simplemente no hay las vías suficientes.

jueves, 26 de junio de 2014

¡Gracias muchachos por hacerme llorar de alegría!

Mi amor por el fútbol tiene un origen, soy hija de un futbolista semi- profesional, que recorrió la mayoría de canchas colombianas representando a la Universidad Distrital, siendo capitán de su equipo y desempeñando la posición de volante. Los que jugaron con él utilizan las siguientes palabras al definir su juego: "Nunca perdía un balón, gran capitán, jamás le gustó el juego sucio y llevaba el fútbol en la sangre".

¿Se podrán imaginar la felicidad que me da oír que se refieren de mi papá así? El tiempo, las obligaciones y hasta yo, lo llevaron a seguir su carrera profesional, pero como dice el: "Jamás imaginé que mi hija amaría tanto el fútbol, creo que si hubiera tenido un hombre no le hubiera gustado".

Cuatro años de edad tenía cuando vi mi primer partido de fútbol, jugaba Atlético Nacional en la Copa Libertadores, Higuita tapaba penaltis y los de Nacional los botaban, mi papá se desesperaba, fue la primera vez que lo vi descompuesto, porque siempre ha sido analítico, no es fanático, haber jugado fútbol le da esa tranquilidad.

Llegaría el mundial de Italia 90, veía los partidos que mi papá veía, apellidos como Rincón, Higuita, etcétera, se fueron quedando en mi memoria para siempre. 

De repente, mi papá empezó a ver que pasaban los años y solo me importaba el fútbol, siempre andaba con mi pelota de fútbol y mientras mis amigas jugaban a las muñecas, yo ensayaba con el balón.


Así llegaría el tan anhelado partido Colombia - Argentina (5-0), jamás grité tanto, era una hazaña que nadie creía posible, recuerdo cómo la hinchada argentina nos gritaba improperios, tengo en mi mente la cara de Óscar Córdoba en cada gol que anotaba Colombia, no se me olvidará jamás la fuerza de Valderrama, sus pases perfectos, los gritos de gol de Rincón, las maromas del Tino y el baile característico del Tren Valencia. Muchos titulares de ese año decían: "Esto si es historia". 


deportes.terra.com.pe
Por supuesto que lo sería, para lo malo y para lo bueno; clasificamos a Estados Unidos 94, el mundial más amargo de toda nuestra historia, no solo por los resultados nefastos, sino por la muerte del gran líder Andrés Escobar, lloré a mares, no entendía por qué esto pasaba en mi país. No comprendía cómo el fútbol me daba las alegrías más grandes, pero al mismo tiempo las tristezas más inmensas.



Ya para esa edad, adoraba a Atlético Nacional, el amor por un equipo tiene tantos mátices, hay días que uno quiere matarlos, otros los ama hasta el cansancio, hasta se molesta con amigos porque es que algunos son bien ofensivos y al final, queda un amor incondicional, se da uno cuenta que el corazón late a mil, así como cuando uno se enamora la primera vez, porque suene exagerado o no, el amor por el equipo no se acaba, no conoce de estaciones.

Es más, recuerdo una final con Junior de Barranquilla, jugaba el Ringo Amaya para el equipo barranquillero, Nacional había hecho lo más difícil remontar un marcardor que no estaba en la mente de nadie y de pronto cuando menos lo pensamos PUM Junior nos volvió a llevar la delantera y así se nos fue una estrella, lloré frente al televisor, mi papá se molestó terriblemente,  no soportaba ver a su hija así por fútbol, él no entendía en ese momento que su amor por el fútbol había sido genéticamente heredado.



miseleccion.co
Pero el amor por la Selección Colombia, es aún más difícil de explicar, es ver a todo un país lleno de ilusión y esperanza, quizás eso sea habitual para otros países, pero es que en el nuestro rondan las noticias violentas, frías, increíbles, esas que solo dan ganas de sentarse a llorar; y de pronto aparecen unos muchachos que desde su talento sobrepasaron cualquier dificultad, que visten la camiseta tan orgullosos que a uno se le llena el corazón de alegría y sí, soy de las que no siente esto por ningún otro deporte.

Así iba llegando Francia 98, era la esperanza de llegar más lejos, queríamos volver, pero esta vez tampoco sería y en un partido contra Inglaterra perdimos el último chance, Mondragón era nuestro arquero y al final solo pudo agacharse a llorar, las lágrimas brotaron de mi rostro, me abracé a mi papá y lloré desconsoladamente, se nos iba otro mundial, yo sentía que no era justo, no entendía.

Dieciséis años pasaron para volver a un Mundial, en ese tiempo, nada salía, todas las tácticas eran fallidas, un sistema que no daba resultados, mientras las demás selecciones avanzaban, nosotros teníamos que ver cómo nos quedábamos rezagados. Los grandes "expertos" deportivos, que no son más que comentaristas e hinchas frustrados, acabaron todo lo que encontraban a su paso, no quedaba ídolo vivo.

Así nacía una nueva generación, un grupo de muchachos que se inspiró en esos ídolos que muchos querían acabar y de repente llegaba a la escena un James Rodríguez, el cual tuve la oportunidad de ver en un Mundial Sub-20 jugar con Francia en el Campín y me preguntaba: "De dónde salió este muchacho". Paralelo a esto ya había visto al GRANDE E IRREMPLAZABLE YEPES, sabía de su fútbol en el Deportivo Cali desde mucho antes, lo amaba, y me ponía como una fiera cuando empezaron a llamarlo viejo, parece ser la palabra preferida de muchos colombianos, pero en el fondo sabía que callaría bocas y si que lo hizo, porque ahora este DIVINO JUGADOR es el gran capitán, el irremplazable, aquel que lleva esta selección sobre sus hombros.




Hoy, estamos en octavos de final, nueve puntos de nueve, números que jamás habíamos visto, amplios marcadores y aún así siguen trabajando sin ser "estrellitas", pero todo esto JAMÁS hubiera sido posible sin la experiencia, seguridad, pedagogía y todas las demás cualidades que tiene Pekerman, porque sin aspavientos ha logrado que Colombia esté en los lugares más altos, cuánto le debemos "Don José", porque usted no sabe las sonrisas que ha dejado en esta hinchada.


Pero esta selección no solo es James, aunque cabe mencionar que para el INMENSO Y GRANDIOSO Pibe Valderrama, por fin llegó su reemplazo, aunque debo admitir que el Pibe me sigue sacando lágrimas, a nadie he amado tanto como a él; en este presente también existe un Jackson Martínez, que la ansiedad no lo dejaba marcar, que siempre que lo intentaba fallaba, pero ayer en el partido contra Japón, sabía que debía esforzarse más, luchar hasta el cansancio y se destapó, calló bocas y lloró de emoción. Cuánta alegría me dio verlo anotar, absolutamente merecido.


Pero también tenemos a un Cuadrado que jamás da una pelota por pérdida, que jamás se cansa, contamos con un Guarín que aunque a veces se sale de su posición habitual demuestra por qué tiene puesta esa camiseta, un Falcao que aunque hoy no está en el Mundial, nos llevó gracias a su fuerza a este gran camino, a un David Ospina que sinceramente no me sorprende su grandeza porque lo vi en Nacional muchas veces y era sencillamente admirable, el arco es su casa, su terreno, su territorio. Bacca, Teo, Quintero, Arias y por supuesto, el gran Zuñiga, cuánto quiero a este jugador y qué decir de Armero, no solo es su gran fútbol, es toda su magia y sabor. 

En conclusión todos, TODOS, los que hoy nos están representado me han dado las alegrías más inmensas, he llorado de verlos sonreír, de verlos triunfar, he gritado con todos sus goles, y haber tenido la oportunidad de verlos tan de cerca solo confirmó lo que ya sabía: Soy una fan enamorada del fútbol y de Yepes.

Pero sin duda, nunca en mi historia de fanática había sentido un momento tan emocional como el de ayer: Ver entrar a Mondragón a la cancha para pasar a la historia, ser abrazado por Ospina, observar el encuentro de dos generaciones, el gran abrazo a Pekerman, las lágrimas de nuestro Director Técnico. 

La vida le dio al gran Mondragón la oportunidad de sonreír luego de dieciséis años, esta era su revancha, era la oportunidad de demostrarse a sí mismo que los grandes se hacen aún más grandes en las dificultades, el deporte que tanto ama le daría la revancha de ser aplaudido, admirado y respetado. Debo reconocer que en especial me encantó cómo pudo callar a todos aquellos que lo llamaron el de la osteoporosis, paquidérmico, etcétera, porque su talento está ahí más que intacto. ¡Gracias Faryd, inmensas gracias, por tu compromiso con Colombia, por tu decencia, por tu amor por esta camiseta!

Podría pasar horas escribiendo sobre fútbol, sobre el amor que me despierta Colombia, sobre el agradecimiento que tengo con las glorias de nuestro pasado y con los ídolos que se están forjando hoy, así que solo diré: "Muchachos: Los aplaudiré siempre, lloraré con ustedes, sonreiré con ustedes, vibraré con ustedes, pero por sobre todas las cosas mi corazón seguirá latiendo por sus pases, goles, ataques, atajadas, etcétera. Llegaremos hasta donde tengamos que llegar, pero han logrado que este mundial para nosotros pase a la historia".

sábado, 7 de junio de 2014

¡Viva el Mundial!

Cada cuatro años espero con ansias que llegue el Mundial, anhelo que amigos y familiares nos reunamos junto a una cerveza, para sentir que somos técnicos por un día y celebrar los goles de mi amada selección, o quizás ponernos un poco tristes cuando de resultados adversos se trata.

Disfruto vistiendo la camiseta de mi selección en todas sus versiones, gamas y colores, pintándome la cara y hablando con mi padre y amigos de alineaciones, jugadores, posiciones, aciertos y fallos, por un mes para mi no existe otro plan mejor y no me interesa si piensan que es demasiada pasión o que hay temas más importantes, el fútbol lo llevo dentro de mí y por 30 días solo pienso en ver a los mejores del mundo.

Llevaba dieciséis años sin ver a mi selección, buscando a quien apoyar o simplemente sentir una alegría porque a la final estaba viendo lo que más me gusta en la vida: el fútbol. Ahora la situación es muy distinta, porque anhelo con ansías vestir mis camisetas, ver a mi selección salir al campo, etcétera.

Y no soy de las mujeres que mira partidos por ver a los tipos, sus cuerpos, etcétera, me gusta vivir la pasión del mundial porque analizo las jugadas, porque disfruto de ver cómo las diferentes hinchadas por todo el mundo ríen, lloran y hasta pelean con los televisores y las canchas por los goles que no se marcaron o las jugadas que no se hicieron.

Puede sonar egocéntrico pero conozco de fútbol, lo jugué, soy hija de un futbolista semi profesional y que en su época lo reconocieron como el mejor capitán, el mejor dentro y fuera de las canchas. 

Así que no es solo mi pasión, es lo que llevo dentro. Es aquello que me ha dejado los mejores recuerdo, porque no me hallo viendo tenis, baloncesto o cosas así, SI, soy de las que solo vibra por un deporte: El fútbol.


Nunca mis gritos han sido tan reales, ni la alegría ha sido tan inmensa como cuando esa tarde, en la que supe que mi Colombia volvía al mundial después de su última participación en Francia 98.


Quizás algunas prefieran las comedias románticas, ir a cine, bailar; yo en este mes prefiero irme a una casa, un PUB, una tienda y sentarme a ver mi fútbol, ese que me ha generado rabias, risas y demás, porque si soy una fanática más del fútbol.

Aprovecho esta entrada para agradecer a Avianca, por haberme dado la oportunidad de conocer a los jugadores de mi Selección Colombia, por darme la oportunidad de ver muy de cerca a aquellos que durante la larga eliminatoria y que durante sus carreras futbolística, me han hecho admirarlos y vibrar con sus triunfos y hasta con sus derrotas.

Mil y mil gracias por darme una tarde llena de felicidad, no todos tienen esa oportunidad y yo tuve la mejor de todas, como dice mi mamá: "Amar a Avianca es demasiado fácil".

¡Viva el Mundial!

sábado, 5 de abril de 2014

#FuerzaNataliaPonce no podrán contigo

www.lacarinosa.com
He perdido la cuenta de los peligros que corremos las mujeres, porque si no es el golpe, la violación, el maltrato psicológico, entonces es ataques con ácido, una sustancia tan absurdamente peligrosa que va quemando la piel, sin ningún tipo de contemplación.

Eso sin mencionar, el dolor inmenso que debe producir. La mamá de Natalia Ponce de León, asegura en sus últimas declaraciones que los gritos de su hija eran desgarradores. 


Pero no se equivoquen a las mujeres que son víctimas de ácido, no quieren matarlas, NO, lo que buscan es torturarlas y que recuerden a su victimario para siempre, lo que buscan es MATARLAS EN VIDA.

Pero por favor salir con el argumento de: "Ahora si le ponen cuidado porque atacaron a alguien de estrato alto" se me hace insensato, o es que por tener ingresos económicos, ¿deja de sentir o de ser mujer? Aquí lo que debería importarnos es ¿qué vamos a hacer? ¿cómo las vamos a ayudar? 

Son casi 1000 ataques en Colombia en los últimos diez años, MIL, pareciera que en este país nos matamos por tener los peores números en todo lo que signifique maldad y crueldad.

La ley debe hacerse más fuerte, porque sinceramente no me importa en lo más mínimo qué llevó a un personaje a hacer una crueldad de estas, porque NO hay justificación, en el caso de Natalia era por una obsesión y el ASESINO afirma que una vocecita le decía que la atacara, NO, esto se sale de mi capacidad de entendimiento.

www.vanguardia.com
Estos casos deben ser catalogados como tentativa de homicidio y tortura, o es que creen que el número de cirugías al que deben enfrentarse es poco o qué el dolor es soportable, esto por supuesto hablando del tema físico, porque el más doloroso es el psicológico, ¿sabía usted qué le deben esconder los espejos y todo lo que le permita ver su auto reflejo? Realmente, no quiero siquiera imaginar el choque emocional que esto debe ser. No hay justificación alguna, no la hay.

Preguntarnos ¿qué hizo ella para merecer esto? me parece absurdamente ridículo, lo digo porque lo leí en algún lado, lamentablemente no recuerdo dónde. No importa qué haya dicho o hecho, le echó un ácido y su vida cambió para siempre.

10.000 pesos le costó a este ASESINO comprar el ácido, por Dios, solo con este monto le acabó la vida a una mujer y ahora pretenderá excusarse en su obsesión. No me interesan los problemas psicológicos que tenga este ser, pero deben aplicarle toda la ley y reconozco que para mi debería ser pena de muerte, porque no me vayan a decir que este "ser humano" le aporta algo a la sociedad, ah bueno si, dolor, tragedia y desasosiego, porque aquí no solo está sufriendo Natalia o las distintas víctimas de ácido, llora y se lamenta toda su familia.

Sé que muchos dirán que este post no cambia la situación, pero solo para que lo sepan, empezaremos a trabajar con algunas compañeras de vida sobre este tema, exponerlo como debe ser y el análisis educativo que se necesita, porque no se puede seguir hablando desde la ignorancia.

@Meg_Ypunto
Espero que de una u otra forma, esto llegue a Natalia, las demás víctimas y a sus familiares, me duele inmensamente todo esto, hasta me he cuestionado si vale la pena ser mujer, pero aquí tienen a una ciudadana más que está dispuesta a defenderlas desde su espacio y a intentar hacer algo más que escribir.

Muchos han hablado que se debe regular la compra de esta sustancia, puede que si, sin embargo, vayamos más allá, ¿esta sería la solución definitiva? No deberíamos pensar más bien en robustecer una ley que castigue esto como debe ser, o tal vez deberíamos estar construyendo YA campañas reales educativas que nos lleve a entender esta situación, es más, deberíamos estar pensando en cómo protegernos entre mujeres, porque está más que claro que el mundo, estado y hasta los mismos hombres nos quedaron debiendo la seguridad.

Que si los buenos somos más, tal vez, pero aceptemos que hace rato, mucho rato, los malos nos están ganando la partida ¿nos seguiremos quedando ahí?

Como diría Sui Generis: "Es que nunca me gustó la sociedad".

miércoles, 26 de febrero de 2014

Palabras de una colombiana a Venezuela

Quisiera hacer el siguiente post con la neutralidad que se necesita para poder entender una situación como la de Venezuela, pero bien dicen que los periodistas no poseemos esa “cualidad”, la verdad es que a mí me duele ver cómo un Gobierno decide que la solución es callar a la prensa, matar a los jóvenes y echarle la culpa a los demás países de su crisis, porque seamos honestos creando cortinas de humo son expertos.

Antes de entrar a decirles cómo me siento con esta situación y antes de que me acribillen, debo decir lo siguiente: Por supuesto que me dolió el paro agrario de Colombia, me dolieron los atropellos del ESMAD y cómo Juan Manuel Santos se burló de los que verdaderamente deberían ser dueños de la tierra que nosotros disfrutamos.

Obviamente que tengo memoria y dolor por los desaparecidos del Palacio de Justicia, claro que me duele ver cómo nos esforzamos por matarnos unos a otros y créanme he participado como he podido, pero especialmente, he leído sobre la situación actual para no aportar a la ignorancia que nos rodea.

Lo que sí me parece ridículo y estúpido es que el argumento sea: “Tanto que lloran por Venezuela y Colombia está peor” o el que más me ha dolido: “A mí no me duele Venezuela, no tengo familia ahí” Por Dios, si hablamos geográficamente Venezuela limita con nosotros y les traigo una noticia, nosotros necesitamos de ese país, así como nosotros de ellos; no en vano nos han rogado que les fiemos comida.

www.eluniversal.com.co
En ámbitos HUMANOS, se trata de PERSONAS que están matando por luchar por lo mínimo que se merecen, ¿qué quedará después de esto? Lo que me pongo a pensar es que estamos pensando que el único dolor válido es el que nos sucede a cada uno de nosotros, si es así hemos perdido la capacidad de sentir por los demás, entonces dejemos la procrastinación y reconozcamos que solo vivimos por y para nosotros.

Algunos también dicen: “solo se quejan por Redes Sociales”, quiero recordarles que así Egipto logró lo que logró hace un tiempo, increíble los que utilizan este argumento y hasta trabajan en este espacio.

Bueno, antes de entrar en materia debo decir que Colombia no está lejos de llegar al punto de Venezuela, ¿por qué? Cada vez el gobierno de Juan Manuel Santos se está apoderando de todos los sectores legislativos, judiciales y ejecutivos, la oposición ya se encegueció por el poder y gobierna con soberbia, dejando de lado las leyes. Sin embargo, no hemos tocado el punto de hacer filas en mercados, no se ha acabado el papel higiénico, entre otros, ¿cuánta paciencia nos queda? No lo sé, no debe ser mucha y les tengo un dato cuando este pueblo se levante, no va a quedar escondedero que valga.

www.fantastica.com.co
Estoy con Venezuela y espero de corazón que no se rinda porque han tenido la fuerza que no hemos tenido nosotros, somos un pueblo cómodo y descarado. Venezuela por favor no te rindas y se me llenan los ojos de lágrimas escribiendo esto, si algún venezolano  lee este post, por favor díganme qué puedo hacer para ayudar, pero por favor no se rindan.

Bien, la historia de Venezuela viene acumulando un historial de opresión, dolor y asesinatos que quizás hasta nosotros mismos nos sorprenderíamos. Los índices de violencia, son peores, mucho peores que los de nosotros y eso que ellos no tienen una guerra como nosotros, porque déjenme decirles que ese proceso de paz que se inventó Santos es el mayor insulto que este tipo puede tener con nosotros a diario.

Los índices de robo son absurdos, ABSURDOS, pero lo peor es que desde los tiempos  de Chávez esto no ha llegado a oídos de la población internacional, porque la mejor forma de ocultar la verdad es callar a los medios de comunicación.

Filas para hacer mercado, escasez de papel higiénico, personas muriendo de hambre  y demás, son cosas que han llevado a Venezuela hasta este punto, los que vieron la película argentina “La Noche de los Lápices”, entenderán que esta también podría ser la historia de Venezuela, con tamaño descaro Maduro sale a decir que esto es culpa de Colombia o incluso de Uribe, que aclaro no soy uribista, pero tampoco hay que ser tan descabellado, es notorio que esta es la cortina de humo que él necesita.

Venezuela es un pueblo que ya se hartó, ya se cansó de comer MIERDA, de suplicar por sus derechos, se despertaron y no creo sinceramente que se vuelvan a dormir, me duele en el alma sus muertes y desapariciones, pero no pueden rendirse. Ahora, hay que decir que Maduro es el títere perfecto de esa cantidad de militares que solo pretender la muerte de los venezolanos.

https://twitter.com/AnonymousVene10/

Mi mensaje para los venezolanos es el siguiente: Me duele su dolor, mis ojos se han llenado de lágrimas al ver las imágenes que he podido ver, me he llenado de rabia al ver a Maduro y sus secuaces hablando y despotricando de las protestas, he querido hacer más, pero por favor no se rindan, no se cansen, sigan luchando. Ustedes pueden demostrarle a Latino América que si el pueblo se une no habrá prepotente que gane. Si algún venezolano me lee cuenta con este Blog para comunicar lo que deba comunicar.

Mi mensaje para Maduro y su gobiernito: ¿Cuántos más muertos quiere tener en su cabeza? ¿Ya se dio cuenta que el mundo se burla de su ignorancia atrevida? Si la situación empeora sepa usted que solo será SU RESPONSABILIDAD. El mundo lo sabe, nada de esto quedará en silencio.


Espero con todo mi corazón que la comunidad internacional, actúe ya y entienda que esto ya no se trata de un problema interno de Venezuela, están matando a los jóvenes de un país, están matando ideales. Es hora de hacer menos asambleas, menos comunicados y demostrarle a este gobierno tirano que Venezuela no está solo.

lunes, 27 de enero de 2014

Mi carta a Falcao

Foto: Movistar Colombia
Debo confesar que apenas supe de la lesión de Falcao, mis ojos se llenaron de lágrimas, amo tanto el fútbol, que no podía entender cómo podía pasar esto, mi papá trató de explicarme que aunque injusto, esta era una de las desgracias que trae el fútbol.

Él siempre ha sido más racional, yo llevo fútbol en la sangre, me emociono con un gol, he llorado durante 15 años que llevamos sin ir al Mundial.

Mi mitad de año ya está planeada, solo estaré concentrada en el Mundial, créanme si pudiera ir a dormir bajo un puente por solo ver aunque sea un partido, lo haría, pero desafortunadamente las obligaciones no me lo permiten.

Sin embargo, ese no es el motivo de este post, sino expresarle al Tigre Falcao mi apoyo, quizás nunca lea o no le lleguen estas palabras, pero al menos mi corazón estará un poco más tranquilo, porque tengo un compromiso con el fútbol, como hincha le debo esto a un jugador que junto a todo una Selección me puso a soñar con volver a ver a mi país en un evento deportivo tan importante.

Falcao: Reconozco que muchas veces no entendía su forma de jugar, me daba rabia que a veces no se dieran los resultados, que estando tan cerca de una clasificación, a la vez estuviéramos tan lejos.

Sin embargo, con el paso del tiempo fui entendiendo ciertas jugadas, ciertos pases, etcétera. Desde ese momento no hallaba la selección sin la presencia suya, la del Tigre Falcao. Pero, cuando más entendí la garra de la cual estaba hecho fue en ese partido contra Chile, en el que todos los colombianos o al menos la mayoría de nosotros, estaba perdiendo las ilusiones, otra vez veíamos un mundial más irse de nosotros.

Sin embargo, como haría un tigre, salió usted a demostrar que en Colombia sobraba la garra y cada nuevo gol que marcaba, tenía en sus pies la felicidad de todo un país. 

Gracias por tanto, por cada rueda de prensa en la que a pesar de los resultados sus palabras nos motivaban a seguir creyendo, por cada caída en la que usted demostró que la fuerza siempre era superior.


No dejaremos de creer en su recuperación, me ha dolido mucho leer frases suyas en las que reconoce que "todo lo que ha tenido que llorar, ya lo ha llorado", porque en verdad se me parte el corazón, pero le puedo asegurar que ningún colombiano dejará de creer en usted.

Sabemos que la lesión es complicada, que es dolorosa, que el proceso no será fácil, pero no dejaremos de apoyar, no dejaremos de creer que su fuerza es increíble.

Hoy, esta mujer que ha amado el fútbol desde que tiene cuatro años de edad, aquella que ha llorado y celebrado con cada partido de la Selección, esa que hoy cree que usted se puede recuperar, aquella que hoy le grita con más ahínco #FuerzaTigre.

domingo, 5 de enero de 2014

Periodismo en el país donde la verdad es tapada con sangre

www.eltiempo.com
Somos periodistas para escribir la verdad, llevamos dentro de sí ese deseo innato de escribir para que a través de nuestras letras o voces, la comunidad entienda contextos e historias que suceden a su alrededor.

No importa si trabajamos a través de un Blog, de medios de comunicación o detrás de un computador, lo realmente importante es que para ser periodistas debemos tener inmerso ese deseo de ayudar a la sociedad, recordar que en cada escrito tenemos la responsabilidad de la verdad.

Decidí ser periodista a los 18 o 19 años de edad, después de haber estudiado y trabajado como actriz, soñaba con escribir, ser columnista y como seguí la historia de este país desde que era muy pequeña, anhelaba que mis letras fueran el consuelo y el conocimiento de esa comunidad a la que tanta información le han negado.

Confieso que mi gran sueño es escribir un libro, bueno uno no, varios, diferentes temas pasan por mi cabeza, por ahora me dedico a escribir en mis Blogs, es mi forma de practicar y practicar ese talento con el que nací. 

Sabía que ser periodista en un país como Colombia, era quizás llevar una lápida todo el tiempo encima, pero hay que hacerlo, las letras siempre quedarán, a la final, sigo pensando que Guillermo Cano y Jaime Garzón, entre otros, no murieron en vano. 

Ellos no solo defendieron la verdad, sino inspiraron a personas como yo para no dejar de escribir. Colombia es un país callado, ausente de justicia, con doble moral y que olvida con una facilidad increíble, pero siempre hay algo que se pueda hacer, por eso hoy brindo por esa decisión de volverme periodista, brindo por esos libros que están a la venta, que siempre alguien estará interesado en leer.

Estoy absolutamente convencida que si algunos siguen ciegos y absortos por lo que les conviene a algunos mostrar, otros seguiremos escribiendo a través de estos espacios digitales para gritarle a Colombia y el mundo, que cada vez será más difícil callarnos.

Hoy en día trabajo en la publicidad digital, jamás dejé el periodismo, todo lo contrario, a través de marcas y estrategias de comunicación, he logrado y quiero seguirlo haciendo, que a través de respuestas certeras y comunicaciones directas la comunidad vea que gracias al servicio y la dedicación se puede cambiar el concepto de corrupción con el que muchas veces se reconoce a este país.

Adicionalmente, desde mi posición quiero contribuir a la educación, la única solución que encuentro para que Colombia algún día cambie. Esa es la razón principal por la que soy orgullosamente periodista.

jueves, 2 de enero de 2014

¿Limosna es solidaridad?

guillemrecolons.com
Gracias a una situación que viví hoy en el Centro Comercial Gran Estación confirmé que el problema de la gente que vive pidiendo limosna en las calles no es de ellos en sí, es NUESTRO, si nuestro, porque entre más plata damos, más generamos que la gente crea que es fácil y rápido pedir dinero.

Les contaré lo que nos pasó hoy con mi papá para que sepan a que me refiero:

Estábamos en McCafé de Gran Estación cuando de repente se nos acercó una pareja pidiendo dinero argumentando que eran desplazados, no acostumbro dar plata porque sé que esto solo aumenta los limosneros, estas personas no parecían desplazadas, la mujer estaba demasiado bien arreglada y tenía accesorios modernos, hasta zapatos "a la moda" y el hombre también se veía bien arreglado, sin ningún tipo de necesidad.

Mi padre y yo fuimos enfáticos: "No hay dinero", pasaron por varias mesas, obviamente algunas de ellas si le dieron plata, la voz impostada del tipo hizo lo suyo: conmover corazones, o también podríamos decir que algunos lo hacen por salir del paso.

Por lo que pude observar no fue mucho lo que pudo recoger, al salir del sitio este hombre miró lo suficientemente mal a mi papá como para entender que efectivamente no era desplazado. Casualmente volvimos a encontrarlo en otro piso de Gran Estación, lo realmente "llamativo" es que la mujer con la que iba estaba en otra parte de Gran Estación, la pudimos ver a través de las escaleras.

Entonces, me pregunté si son desplazados como los que uno ve en cualquier calle de la ciudad, ¿Por qué estaban en dos pisos distintos? ¿No sería qué estaban mirando cuál ciudadano descuidado dejaba sus pertenencias por ahí para poder quitárselas?

No sé en realidad qué pasó con esta pareja, mi papá y yo avisamos a uno de los vigilantes del Centro Comercial y casualmente no los vimos más. Espero que ningún incauto haya sido víctima de la solidaridad excesiva.

La reflexión que pretendo dejar es que hay muchas historias en este país que conmueven el corazón, por supuesto que si, pero no se nos puede olvidar que hay niños que son utilizados por sus padres para tener dinero, así como lo hacen con ancianos.

¡Unas monedas jamás ayudarán a una familia desplazada o necesitada!

Si queremos ayudar pensemos en soluciones reales y duraderas, no momentáneas. Es más para dar más argumentos al respecto los invito a que un día, en tan solo una hora salgan a pedir plata a la calle con cualquier excusa, se darán cuenta que les irá bastante bien, el negocio no debe ser tan malo ¿verdad?