lunes, 27 de enero de 2014

Mi carta a Falcao

Foto: Movistar Colombia
Debo confesar que apenas supe de la lesión de Falcao, mis ojos se llenaron de lágrimas, amo tanto el fútbol, que no podía entender cómo podía pasar esto, mi papá trató de explicarme que aunque injusto, esta era una de las desgracias que trae el fútbol.

Él siempre ha sido más racional, yo llevo fútbol en la sangre, me emociono con un gol, he llorado durante 15 años que llevamos sin ir al Mundial.

Mi mitad de año ya está planeada, solo estaré concentrada en el Mundial, créanme si pudiera ir a dormir bajo un puente por solo ver aunque sea un partido, lo haría, pero desafortunadamente las obligaciones no me lo permiten.

Sin embargo, ese no es el motivo de este post, sino expresarle al Tigre Falcao mi apoyo, quizás nunca lea o no le lleguen estas palabras, pero al menos mi corazón estará un poco más tranquilo, porque tengo un compromiso con el fútbol, como hincha le debo esto a un jugador que junto a todo una Selección me puso a soñar con volver a ver a mi país en un evento deportivo tan importante.

Falcao: Reconozco que muchas veces no entendía su forma de jugar, me daba rabia que a veces no se dieran los resultados, que estando tan cerca de una clasificación, a la vez estuviéramos tan lejos.

Sin embargo, con el paso del tiempo fui entendiendo ciertas jugadas, ciertos pases, etcétera. Desde ese momento no hallaba la selección sin la presencia suya, la del Tigre Falcao. Pero, cuando más entendí la garra de la cual estaba hecho fue en ese partido contra Chile, en el que todos los colombianos o al menos la mayoría de nosotros, estaba perdiendo las ilusiones, otra vez veíamos un mundial más irse de nosotros.

Sin embargo, como haría un tigre, salió usted a demostrar que en Colombia sobraba la garra y cada nuevo gol que marcaba, tenía en sus pies la felicidad de todo un país. 

Gracias por tanto, por cada rueda de prensa en la que a pesar de los resultados sus palabras nos motivaban a seguir creyendo, por cada caída en la que usted demostró que la fuerza siempre era superior.


No dejaremos de creer en su recuperación, me ha dolido mucho leer frases suyas en las que reconoce que "todo lo que ha tenido que llorar, ya lo ha llorado", porque en verdad se me parte el corazón, pero le puedo asegurar que ningún colombiano dejará de creer en usted.

Sabemos que la lesión es complicada, que es dolorosa, que el proceso no será fácil, pero no dejaremos de apoyar, no dejaremos de creer que su fuerza es increíble.

Hoy, esta mujer que ha amado el fútbol desde que tiene cuatro años de edad, aquella que ha llorado y celebrado con cada partido de la Selección, esa que hoy cree que usted se puede recuperar, aquella que hoy le grita con más ahínco #FuerzaTigre.

domingo, 5 de enero de 2014

Periodismo en el país donde la verdad es tapada con sangre

www.eltiempo.com
Somos periodistas para escribir la verdad, llevamos dentro de sí ese deseo innato de escribir para que a través de nuestras letras o voces, la comunidad entienda contextos e historias que suceden a su alrededor.

No importa si trabajamos a través de un Blog, de medios de comunicación o detrás de un computador, lo realmente importante es que para ser periodistas debemos tener inmerso ese deseo de ayudar a la sociedad, recordar que en cada escrito tenemos la responsabilidad de la verdad.

Decidí ser periodista a los 18 o 19 años de edad, después de haber estudiado y trabajado como actriz, soñaba con escribir, ser columnista y como seguí la historia de este país desde que era muy pequeña, anhelaba que mis letras fueran el consuelo y el conocimiento de esa comunidad a la que tanta información le han negado.

Confieso que mi gran sueño es escribir un libro, bueno uno no, varios, diferentes temas pasan por mi cabeza, por ahora me dedico a escribir en mis Blogs, es mi forma de practicar y practicar ese talento con el que nací. 

Sabía que ser periodista en un país como Colombia, era quizás llevar una lápida todo el tiempo encima, pero hay que hacerlo, las letras siempre quedarán, a la final, sigo pensando que Guillermo Cano y Jaime Garzón, entre otros, no murieron en vano. 

Ellos no solo defendieron la verdad, sino inspiraron a personas como yo para no dejar de escribir. Colombia es un país callado, ausente de justicia, con doble moral y que olvida con una facilidad increíble, pero siempre hay algo que se pueda hacer, por eso hoy brindo por esa decisión de volverme periodista, brindo por esos libros que están a la venta, que siempre alguien estará interesado en leer.

Estoy absolutamente convencida que si algunos siguen ciegos y absortos por lo que les conviene a algunos mostrar, otros seguiremos escribiendo a través de estos espacios digitales para gritarle a Colombia y el mundo, que cada vez será más difícil callarnos.

Hoy en día trabajo en la publicidad digital, jamás dejé el periodismo, todo lo contrario, a través de marcas y estrategias de comunicación, he logrado y quiero seguirlo haciendo, que a través de respuestas certeras y comunicaciones directas la comunidad vea que gracias al servicio y la dedicación se puede cambiar el concepto de corrupción con el que muchas veces se reconoce a este país.

Adicionalmente, desde mi posición quiero contribuir a la educación, la única solución que encuentro para que Colombia algún día cambie. Esa es la razón principal por la que soy orgullosamente periodista.

jueves, 2 de enero de 2014

¿Limosna es solidaridad?

guillemrecolons.com
Gracias a una situación que viví hoy en el Centro Comercial Gran Estación confirmé que el problema de la gente que vive pidiendo limosna en las calles no es de ellos en sí, es NUESTRO, si nuestro, porque entre más plata damos, más generamos que la gente crea que es fácil y rápido pedir dinero.

Les contaré lo que nos pasó hoy con mi papá para que sepan a que me refiero:

Estábamos en McCafé de Gran Estación cuando de repente se nos acercó una pareja pidiendo dinero argumentando que eran desplazados, no acostumbro dar plata porque sé que esto solo aumenta los limosneros, estas personas no parecían desplazadas, la mujer estaba demasiado bien arreglada y tenía accesorios modernos, hasta zapatos "a la moda" y el hombre también se veía bien arreglado, sin ningún tipo de necesidad.

Mi padre y yo fuimos enfáticos: "No hay dinero", pasaron por varias mesas, obviamente algunas de ellas si le dieron plata, la voz impostada del tipo hizo lo suyo: conmover corazones, o también podríamos decir que algunos lo hacen por salir del paso.

Por lo que pude observar no fue mucho lo que pudo recoger, al salir del sitio este hombre miró lo suficientemente mal a mi papá como para entender que efectivamente no era desplazado. Casualmente volvimos a encontrarlo en otro piso de Gran Estación, lo realmente "llamativo" es que la mujer con la que iba estaba en otra parte de Gran Estación, la pudimos ver a través de las escaleras.

Entonces, me pregunté si son desplazados como los que uno ve en cualquier calle de la ciudad, ¿Por qué estaban en dos pisos distintos? ¿No sería qué estaban mirando cuál ciudadano descuidado dejaba sus pertenencias por ahí para poder quitárselas?

No sé en realidad qué pasó con esta pareja, mi papá y yo avisamos a uno de los vigilantes del Centro Comercial y casualmente no los vimos más. Espero que ningún incauto haya sido víctima de la solidaridad excesiva.

La reflexión que pretendo dejar es que hay muchas historias en este país que conmueven el corazón, por supuesto que si, pero no se nos puede olvidar que hay niños que son utilizados por sus padres para tener dinero, así como lo hacen con ancianos.

¡Unas monedas jamás ayudarán a una familia desplazada o necesitada!

Si queremos ayudar pensemos en soluciones reales y duraderas, no momentáneas. Es más para dar más argumentos al respecto los invito a que un día, en tan solo una hora salgan a pedir plata a la calle con cualquier excusa, se darán cuenta que les irá bastante bien, el negocio no debe ser tan malo ¿verdad?