jueves, 2 de enero de 2014

¿Limosna es solidaridad?

guillemrecolons.com
Gracias a una situación que viví hoy en el Centro Comercial Gran Estación confirmé que el problema de la gente que vive pidiendo limosna en las calles no es de ellos en sí, es NUESTRO, si nuestro, porque entre más plata damos, más generamos que la gente crea que es fácil y rápido pedir dinero.

Les contaré lo que nos pasó hoy con mi papá para que sepan a que me refiero:

Estábamos en McCafé de Gran Estación cuando de repente se nos acercó una pareja pidiendo dinero argumentando que eran desplazados, no acostumbro dar plata porque sé que esto solo aumenta los limosneros, estas personas no parecían desplazadas, la mujer estaba demasiado bien arreglada y tenía accesorios modernos, hasta zapatos "a la moda" y el hombre también se veía bien arreglado, sin ningún tipo de necesidad.

Mi padre y yo fuimos enfáticos: "No hay dinero", pasaron por varias mesas, obviamente algunas de ellas si le dieron plata, la voz impostada del tipo hizo lo suyo: conmover corazones, o también podríamos decir que algunos lo hacen por salir del paso.

Por lo que pude observar no fue mucho lo que pudo recoger, al salir del sitio este hombre miró lo suficientemente mal a mi papá como para entender que efectivamente no era desplazado. Casualmente volvimos a encontrarlo en otro piso de Gran Estación, lo realmente "llamativo" es que la mujer con la que iba estaba en otra parte de Gran Estación, la pudimos ver a través de las escaleras.

Entonces, me pregunté si son desplazados como los que uno ve en cualquier calle de la ciudad, ¿Por qué estaban en dos pisos distintos? ¿No sería qué estaban mirando cuál ciudadano descuidado dejaba sus pertenencias por ahí para poder quitárselas?

No sé en realidad qué pasó con esta pareja, mi papá y yo avisamos a uno de los vigilantes del Centro Comercial y casualmente no los vimos más. Espero que ningún incauto haya sido víctima de la solidaridad excesiva.

La reflexión que pretendo dejar es que hay muchas historias en este país que conmueven el corazón, por supuesto que si, pero no se nos puede olvidar que hay niños que son utilizados por sus padres para tener dinero, así como lo hacen con ancianos.

¡Unas monedas jamás ayudarán a una familia desplazada o necesitada!

Si queremos ayudar pensemos en soluciones reales y duraderas, no momentáneas. Es más para dar más argumentos al respecto los invito a que un día, en tan solo una hora salgan a pedir plata a la calle con cualquier excusa, se darán cuenta que les irá bastante bien, el negocio no debe ser tan malo ¿verdad?