sábado, 7 de junio de 2014

¡Viva el Mundial!

Cada cuatro años espero con ansias que llegue el Mundial, anhelo que amigos y familiares nos reunamos junto a una cerveza, para sentir que somos técnicos por un día y celebrar los goles de mi amada selección, o quizás ponernos un poco tristes cuando de resultados adversos se trata.

Disfruto vistiendo la camiseta de mi selección en todas sus versiones, gamas y colores, pintándome la cara y hablando con mi padre y amigos de alineaciones, jugadores, posiciones, aciertos y fallos, por un mes para mi no existe otro plan mejor y no me interesa si piensan que es demasiada pasión o que hay temas más importantes, el fútbol lo llevo dentro de mí y por 30 días solo pienso en ver a los mejores del mundo.

Llevaba dieciséis años sin ver a mi selección, buscando a quien apoyar o simplemente sentir una alegría porque a la final estaba viendo lo que más me gusta en la vida: el fútbol. Ahora la situación es muy distinta, porque anhelo con ansías vestir mis camisetas, ver a mi selección salir al campo, etcétera.

Y no soy de las mujeres que mira partidos por ver a los tipos, sus cuerpos, etcétera, me gusta vivir la pasión del mundial porque analizo las jugadas, porque disfruto de ver cómo las diferentes hinchadas por todo el mundo ríen, lloran y hasta pelean con los televisores y las canchas por los goles que no se marcaron o las jugadas que no se hicieron.

Puede sonar egocéntrico pero conozco de fútbol, lo jugué, soy hija de un futbolista semi profesional y que en su época lo reconocieron como el mejor capitán, el mejor dentro y fuera de las canchas. 

Así que no es solo mi pasión, es lo que llevo dentro. Es aquello que me ha dejado los mejores recuerdo, porque no me hallo viendo tenis, baloncesto o cosas así, SI, soy de las que solo vibra por un deporte: El fútbol.


Nunca mis gritos han sido tan reales, ni la alegría ha sido tan inmensa como cuando esa tarde, en la que supe que mi Colombia volvía al mundial después de su última participación en Francia 98.


Quizás algunas prefieran las comedias románticas, ir a cine, bailar; yo en este mes prefiero irme a una casa, un PUB, una tienda y sentarme a ver mi fútbol, ese que me ha generado rabias, risas y demás, porque si soy una fanática más del fútbol.

Aprovecho esta entrada para agradecer a Avianca, por haberme dado la oportunidad de conocer a los jugadores de mi Selección Colombia, por darme la oportunidad de ver muy de cerca a aquellos que durante la larga eliminatoria y que durante sus carreras futbolística, me han hecho admirarlos y vibrar con sus triunfos y hasta con sus derrotas.

Mil y mil gracias por darme una tarde llena de felicidad, no todos tienen esa oportunidad y yo tuve la mejor de todas, como dice mi mamá: "Amar a Avianca es demasiado fácil".

¡Viva el Mundial!