martes, 14 de octubre de 2014

Eterno capitán, Eterno Gladiador, gracias Mario Alberto Yepes

Ser capitán de una selección es llevar una banda en el brazo que le dice a técnicos, jugadores, hinchas y prensa: Aquí estoy yo, este es mi equipo, caeremos pero nos volveremos a levantar, cuando ellos pierdan el norte yo les daré mi experiencia y cuando los menores o mal llamados primíparos quieran y necesiten figurar, los más grandes daremos un paso al costado.

Esto lo sabía casi que desde que tocó su primera pelota el Pibe Valderrama, por eso, cuando entregó su liderato, no sabíamos quién asumiría este gran rol, los sensatos pensaban: ¿Y ahora? ¿Quién les imprimirá ese amor que sobrepasa cualquier límite? ¿Quién les enseñará que si hay un entrenamiento se respeta, que si hay un partido amistoso se juega como si fuera el último de su vida? 

Por supuesto, algunos pensaron por fin dejó la capitanía, a la final, no había ganado nada, los capitanes solo pueden ser jóvenes, ¿vejestorios para qué? cada quién es libre de pensar lo que quiera, pero esas palabras cada que las escucho siento que de verdad cuánto daño hace analizar el fútbol detrás de una camiseta como hincha y no como conocedor.

Muchos nombres sonaron, ninguno quedó, nadie daba la talla, así de simple, hasta que de pronto empezó a sonar el nombre de un jugador que había conocido la fama con el Deportivo Cali, aquel que no se sentía tan cómodo con la prensa, que jugaba cada partido como si fuera el último de su vida, que desde niño no quiso hacer otra cosa que jugar fútbol, solo soñaba con llegar lejos y sabía que lo lograría.

Todo el mundo lo veía tan tranquilo, sin sonar en todos los periódicos, que sería impensable que este hombre tendría un carácter tan férreo, que a hoy se le conozca como El Gladiador, ¿de quién podríamos estar hablando? Por supuesto, del fuerte, indestronable e indestructible Mario Alberto Yepes.


Mariscal, Eterno Capitán, El Grande, son tan solo unos de los adjetivos que este jugador ha ido dejando en toda su carrera y ninguno de éstos ha sido exagerado, todas las camisas que ha vestido las ha amado y ha dejado su sangre en la cancha, como hacen los grandes, eso hacen los CAPITANES.

Es como si llevara la fuerza del ejército más poderoso que uno pueda imaginarse, no hay pelota que se le pierda y aún cuando esté a punto de perderla, su lucha sobrepasa cualquier límite.

El Deportivo Cali sabía a quién tenía en sus filas, no en vano, para Yepes este es el equipo de sus amores y al que siempre volverá, pase lo que pase, ¡qué afortunado es el Cali en este sentido!

Pero no siempre fue defensa, soñaba con ser delantero pero su altura había que aprovecharla, quizás ni él mismo sabía que en su espalda, cabeza, hombros estaría la capitanía de la selección Colombia, esa que hoy le dice gracias infinitas GLADIADOR.

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¿Qué hacía a Yepes tan especial? podríamos empezar por mencionar que sus quites eran perfectos, no permitía que ninguna pelota se fuera, su juego era trabajar con el desespero de su contrincante, y lo lograba a la perfección.

Sus cabezazos en jugadas determinantes lograban que nadie le ganara en los juegos aéreos, pero todo esto quizás algunos lo vean muy normal, así que este ETERNO CAPITÁN en cada partido no le "comió" a ningún rival, se enfrentaba a quién fuera y les dejó muy claro a todos sus rivales que no pasarían tan fácil al arco.


River Plate, FC Nantes, Paris Saint Germain, Chievo Verona, AC Milan, Atalanta y actualmente San Lorenzo, son los equipos que tuvieron la gran fortuna de verlo vestir su camiseta, en todos se destacó, no era para menos, este gladiador estaba hecho para lo más grande.

Aún así con todas sus capacidades cuando fueron pasando los años en Colombia lo crucificaron antes de si quiera permitirle demostrar el 200% de su potencial, "vejestorio", "decrépito", "devuélvete para Cali", entre otra cantidad de sandeces, que personalmente esperaba que se tuvieran que tragar sus palabras y sin derecho a tomar la mínima cantidad de agua.

Yepes aguantó como solo pueden hacerlo los INMORTALES, toleró críticas de la prensa, la fanaticada implacable, esa que solo conoce de resultados y poco le importa un proceso, un equipo, esa que ama u odia a un jugador solo por pertenecer a un equipo u otro. Pero siempre salía en todos los partidos a dejar el alma como Capitán de la selección y lo lograba.

Una eliminatoria tras otra, Yepes se quedaba viendo cómo pasaban los años y llegaban más jóvenes, mientras que él seguía luchando por mantener la fuerza de una selección a la que los resultados no le favorecían.

Pero todo GLADIADOR, tiene su momento de gloria más esperada y por fin luego de una eliminatoria exitosa Colombia clasificó al mundial Brasil 2014, pero nadie imaginaría qué pasaría en este evento, para muchos el solo hecho de clasificar ya era suficiente.

Para todo el equipo directivo y jugadores de la selección no, NO era suficiente; pero para Yepes especialmente este mundial era diferente, para él era su única oportunidad para demostrar por qué era el Capitán de una selección como esta, porque los años pasaban y él sabía que no volvería a un mundial, así que era esta su única oportunidad.

Así que "el vejestorio" luchó cada partido, cantó nuestro himno como si se tratara de la última melodía que escuchara el mundo, sabía que en sus hombros, cabeza, pies y espalda estaba el peso de toda una selección, no podía defraudar a Pékerman, este hombre siempre confió en él, le entregó todo el liderazgo de una selección que necesitaba alguien con experiencia, que supiera y dejara brillar, ese solo podía ser Yepes.

No defraudó a nadie, se convirtió en la mejor defensa del mundial, LA MEJOR, no se achicó ante ningún rival, guió a los más pequeños y motivó a aquellos que gozaban por primera vez de la fama.

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Cuando fuimos eliminados con Brasil en ese partido asqueroso que ni quiero mencionar, lloró como un niño chiquito, lo dio todo, lo entregó todo, ahora Colombia ya lo sabía, habíamos tenido a uno de los mejores capitanes que daría este universo.

Desde que lo vi jugar por primera vez en el Deportivo Cali y luego en el River, me declaré enamorada de Mario Alberto Yepes y cuando tuve la oportunidad de conocerlo actué como la más adolescente de todas, me quedé en blanco y solo pude decirle a la cara: "Dios mío es Yepes, el más grande" y pronunciar la popular frase: "Yepes te amo".


GRACIAS ETERNAS CAPITÁN, por amarnos, por aguantar, por defender nuestra camiseta como si fuera otro de tus hijos, lo más seguro es que en el siguiente mundial no estés, aún no sé si en la Copa América, pero guardo en lo más profundo de mi corazón la esperanza de seguir viéndote con la camiseta de la selección.

Llegarán muchos jugadores, muchos, pero jamás lograré amar tanto a alguno como al GLADIADOR MARIO ALBERTO YEPES.