jueves, 26 de noviembre de 2015

La paz en medio de la diferencia

He escuchado hasta el cansancio que hablamos de paz, post conflicto, procesos, convivencia, sociedad y comunidad, lo que me ha llevado a pensar que estamos sesgados en creer que la palabra paz solo proviene de las FARC, paramilitares, BACRIM, etcétera.

Se nos olvidó que hay algo que se llama diferencia de pensamiento, acción y palabra, no podemos ser iguales, para eso no fue edificado, además sería absurdamente aburrido escuchar los mismos argumentos entre unos y otros.

Citaré dos ejemplos que muestran por qué creo que aún no estamos listos para vivir en la diferencia, eso no significa que tengamos que conformarnos, no podemos seguir yendo en retroceso, la evolución está tocando la puerta hace mucho tiempo, pero por supuesto, como buen país del sagrado corazón que somos, nos negamos a vivir en él.

Ejemplo #1: Los hijos

Dos de mis mejores amigas no quieren tener hijos, yo en cambio me muero por tener dos, tengo mis razones, las cuales no pretendo discutir aquí, lo importante es que ellas y yo hemos debatido esta situación, el por qué si, el por qué no, nunca hemos pensado en quién tiene la razón, solamente PENSAMOS DISTINTO, pasamos la página y seguimos siendo amigas. 

Pero recientemente he visto que algunas "madres consagradas" critican y atacan a las que no quieren tener hijos, no entiendo con qué fin lo hacen, no se nos llena la boca diciendo que cada quien debería poder escoger sobre su cuerpo, acaso olvidaron que una de las premisas del feminismo era LIBERTAD.

Ejemplo #2: La comunidad LGBTI

Sí, quizás este tema esté trillado o para algunos "común", pero para mi este tema es tan importante o quizás más que mi deseo de ser mamá, los que me conocen bien saben que he trabajado por ellos y para ellos, pero eso será tema para otro post.

El punto es que aún no logro entender que los únicos argumentos en contra de esta comunidad es que "no es natural", es "depravado" y esto por mencionar solo algunos, desconocen que en toda la historia se ha demostrado que el amor no tiene que ver con el género.

Ese quizás sea uno de los grandes problemas confunden amor con género y lo que ustedes suponen es "natural". Pero esta es una discusión eterna, tengo un sin número de argumentos para demostrar por qué la comunidad LGBTI no es "anormal", pero tengo una información aún más interesante: ELLOS NO PIDEN QUE LOS ACEPTEN, NI SIQUIERA QUE LOS AMEN, sino que los RESPETEN, es lo mínimo. Si a usted le parece que la vida que ellos llevan es nefasta, sencillo, no la siga, pero respételos.

Aunque debo decirles que lo que usted llama "vida diferente" es muchas veces más sólida que la que pregonan algunos heterosexuales, pero eso es asunto suyo. 

Así que por enésima vez, en este ejemplo estamos hablando de diferencias, quizás usted haya oído alguna vez que lo diferente no es malo o bueno, solo hace parte del mundo en que vivimos.

Vivir en medio de la diferencia, permite que se puedan enriquecer los debates, incluso vaya más allá, piense todo lo que uno puede aprender de otra persona, particularmente no espero estar rodeada de gente que piense como yo, necesito conocer polos opuestos ¿y usted?

Para concluir, la respuesta no la tiene la firma de un proceso de paz, la respuesta está en las pequeñas acciones que nos permiten entender, comprender y aceptar a los demás, por supuesto, usted está en el derecho de no convivir con ellos, pero si de respetarlos, es decir, la respuesta la tiene usted.

Con aprecio, Meg.

lunes, 16 de noviembre de 2015

El pecado de poner una bandera

"Ignorantes", "críticos por moda", "Como si con una bandera pudieran arreglar algo", "capitalistas", en fin, perdí la cuenta de los argumentos que tuve que leer el fin de semana cuando decidí cambiar mi foto de perfil con los colores de la bandera de Francia.

Por supuesto, sé que esos colores no cambian la situación, que no es mucho lo que yo puedo hacer desde donde estoy, pero el argumento más ridículo que pude leer es que como a mi no me duele lo que pasa en mi país, porque en realidad no entiendo con qué derecho le pedimos a la comunidad internacional que nos apoyen o ayuden con procesos de paz o masacres, etcétera, cuando para nosotros lo más importante es que NUESTROS MUERTOS SI CUENTEN.

¿No hemos entendido que es la humanidad ENTERA la que se está destruyendo entre sí? no puedo creer que el egoísmo nos haya llegado a tal punto que solo valga lo que pasa aquí, acaso el mundo se termina en Colombia.

Como lo dije en mis Redes Sociales, la demagogia de lo que se debe apoyar o lo que no, se acaba cuando uno piensa en ese ser querido que está en Francia, Estados Unidos, Siria, Roma, Inglaterra, Washington, en fin, cualquiera que sea el lugar donde existan atentados, porque nadie está exento de eso... NADIE. Pero claro, eso no importa porque como "no nos toca", como no es Colombia, como no se trata de nuestra familia, no importa.

Muchos pregonan hasta el cansancio la paz, lo que conseguiremos con ella y como sería de bonito el mundo con ella, pero si hubo una especia de cacería de brujas por poner una bandera, no quiero imaginarme otros escenarios.

Así que mientras en Francia la gente del común está buscando una unión entre ellos, mientras que unos buscan que la gente ore por todo el mundo, por Siria, Líbano, Medio Oriente, Occidente, etcétera, aquí se pelea por las banderas que son importantes.

Así que si usted se sintió identificado con los argumentos que escribí anteriormente, debe preguntarse si en realidad está preparado para la paz, si es capaz de tolerar la diferencia, si es capaz de alejarse de los típicos argumentos de la moda, de cómo se hace más rica una red social, porque debo decirle que a la final todos somos humanos y se supone que llevamos algo dentro.


jueves, 10 de septiembre de 2015

Una ex gorda rehabilitada

Hasta hace dos años no recuerdo haber sido flaca jamás, siempre fui "la gordita" de mis amigos, incluso recuerdo a un vecino que me gritaba desde su ventana cada vez que yo pasaba "vaca, cuidado con la vaca".

Aún siendo bastante sociable en el colegio, me gritaban más de una vez y en "broma": "Cuidado nos aplasta la gordita". ¡Obvio! Era molesto y desalentador para cualquier niña que está llegando a la adolescencia, con todas sus amigas flacas y disfrutando ya de su vida amorosa, mientras yo era la amiga buena gente.


Sin embargo, no tengo traumas, jamás dejé de comer ni vomité la comida, todo lo contrario, comía porquerías, las mismas que hoy detesto, odiaba el deporte, pero eso si me quejaba por no haber nacido flaca, es irónico cómo el ser humano pretende obtener resultados distintos haciendo siempre lo mismo.

Fui talla 14, salir a comprar ropa era lo más similar a un suplicio, sudaba en el vestier, usaba ropa ancha, mis senos me pesaban y cuando en clases de educación física me ponían a correr escasas seis cuadras, sentía morir. Pero aún así, era terca, seguía tragando como una vaca (mi vecino no estaba tan loco).

Para mis catorce o quince años, mis papás ya empezaron a decirme que le bajara a la comida, que el ejercicio era importante, pero yo me molestaba, como si no estuvieran diciéndome la verdad y es que eso hace uno como ser humano, pide la verdad pero le duele cuando se la dicen.

Sé que este texto no le gustara a las feministas y a las defensoras de la "belleza natural" y de las "mujeres reales", pero yo en el fondo ODIABA mi cuerpo, habían noches donde me miraba el abdomen y me lo apretaba porque detestaba cada gordo, no había una sola parte que me gustara y no era falta de autoestima, era realidad, yo era una adolescente que pesaba 80 kilos, eso no es lindo, NO LO ES.


Me gradué de bachiller bien gordita y como la vida puede ser bien patética decidí que quería ser actriz, imagínese eso, la gordita quería entrar al medio más exigente físicamente y no es que sea un medio vacío, es que vende por la figura y siempre será más agradable ver a alguien que se le vea bien un vestido, un pantalón, etcétera, que alguien a quien ni siquiera quepa en cámara y es que ésta sube cinco kilos, CINCO, lo que significa que cuando estuve en TV o me grababan mis obras de teatro me veía como una niña de 85 kilos, ¡Dios Santo!

Esta historia en algún momento debía parar, yo no tenía tanto sobrepeso como para acudir a una operación, lo mío era cerrar la boca y hacer ejercicio. Una noche con mis papás vi un vídeo de una obra en la que yo había actuado, me quise morir, miré a mis papás incrédula, como si no me lo hubieran repetido por años, lloré como nunca, me miraba y no lo podía creer. Me levanté y dije: "Se acabo la victimización, hoy mi vida cambia".

Al día siguiente, pasé de no hacer ningún a deporte a buscar un gimnasio, estaba dispuesta a hacer lo que fuera, pero no sería más gorda, me lo juré y si algo he tenido en la vida es voluntad. 


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Ese mismo día me inscribí, recuerdo como si fuera ayer, que el primer día de gimnasio se me fue el aire, me ahogaba, sentía que los músculos se me estaban quemando, pero no me iba a rendir, sabía que si me bajaba de las máquinas de cardio iba a ceder.

Pasé de entrenar escasos cuarenta minutos a hacer tres horas en la mañana y casi tres horas en la noche, de domingo a domingo durante cinco años, mi vida estaba centrada ahí, de pronto año tras año los resultados empezaron a verse, ya no era talla 14 empecé a ser talla 12, ya no usaba la ropa ancha, los cachetes se estaban yendo y empecé a bajar de peso.


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Sin embargo, cometí un error, accedí a una dieta mal diseñada y muy fuerte para el nivel de entrenamiento que yo llevaba, no podía comer nada después de las seis de la tarde, eso empezó a ponerme muy débil, mis manos se fueron poniendo amarillas, pero decidí hacer caso omiso, adicionalmente, me hacía masajes de todo tipo, me ponía fajas, me aplicaba un gel adelgazante y no lo niego, esos tratamientos estéticos ayudaron, dolieron demasiado, porque quien diga que bajar de peso es fácil, está tan lejos de la verdad.

Pero la dieta empezó a dejar sus estragos porque cada vez aguantaba menos ejercicio, sentía ganas de vomitar si veía algún dulce y en un examen médico de rutina salió a relucir el resultado: hipoglicemia a causa de una mala dieta.

Había exagerado y he ahí el primer resultado, empecé a consumir arroz en la noche para poder equilibrar la ausencia que había en mi cuerpo, sin embargo, desde que empecé a cuidarme se estableció en mi algo que hoy se mantiene, soy de las que piensa en las calorías que consume, llámenlo como quieran, pero ese conteo lo debo llevar siempre, tiendo a subir de peso y eso no me volverá a pasar jamás.

Seguí entrenando las mismas horas, el deporte se volvió mi vida y aunque les suene vacío, mi vida romántica mejoró, empecé a ser atractiva o empezaron a ver lo que estaba tapado por la grasa y me encanta que eso haya pasado.

Pero al entrar en la universidad, empecé a sufrir de tendinitis en mi rodilla izquierda, debía parar de entrenar o sino no podría volver jamás, empecé a subir de peso de nuevo, pero una gran amiga dice que el cuerpo es agradecido, nunca subí como antes, pero lo noté, uno sabe cuando está gordo o flaco, lo que pasa es que le encanta ser tibio en esas apreciaciones.

Y la realidad es que cuando uno pierde la disciplina recuperarla es bien difícil, pasaron varios años para que yo volviera a entrenar con juicio, aunque al decir verdad quería cambios más extremos, quería que me dijeran que estaba flaca, que se notaba y a veces uno en el gimnasio se estanca. 


Me gradué de la universidad, empecé a trabajar y aunque no pesaba 80 kilos, volví a ser la gordita del paseo, el problema en este caso es que no fui consciente hasta que conocí a alguien muy importante en mi vida, alguien que con la sinceridad del caso, me hizo saber que estaba cerca de volver a ser la gorda que yo tanto había odiado.


Ella cambio mi forma de vestir para bien, me enseñó a usar topitos en vez de aretes gigantes, a maquillarme mejor, me seleccionó la ropa que mejor se me veía, empezamos juntas a trabajar en la comida, no en matarme sin comer, en comer lo que se debe, pero como misma ella dice: "tu voluntad es férrea". Y supongo que es verdad, yo odio las gaseosas, los dulces, no me gustan los paquetes, odio la grasa en las comidas, no me gusta la lechona, tampoco el tamal y acostumbré a que mi cuerpo coma lo que toca y le conviene, no lo que le dicta la emoción.

Meses después entramos al área del deporte, yo un día de la nada, inspirada en ella, en el ejercicio que hacía, porque pretendía algún día parecerme medianamente físicamente a ella, le dije: "Mona, quiero entrenar", recuerdo su felicidad, me dijo: "Conozco a alguien que sé te va a ayudar y con tu disciplina aún más".


Es así como en escena entra mi entrenador personal desde hace ya casi dos años: Andrés Ramírez, alias @Rambocriollo, lo contacté por Twitter, le dije quiero bajar de peso, no me gusta lo que veo, estoy dispuesta a hacer lo que sea, me dijo solo seamos constantes, así que volví al gimnasio a hacer la rutina que él me enviaba mes a mes y los fines de semana veía clases personalizadas con él, donde me mezclaba ejercicios de TRX, algunos de pilates, planchas, climbers, push ups, pesas, ejercicios de movilidad y otros tantos que me fueron bajando casi que a la velocidad de la luz.

¿Cuándo supe que estaba funcionando? La primera vez que "La Mona" me dijo: "Marica, estás muy flaca" Me sentí en la gloria. Estas palabras se fueron repitiendo por varias personas, en diferentes escenarios, cuando esto sucedió, me dije a mi misma: "Esta vez es definitivo, me quedo entre la gente que hace algo por cambiar su cuerpo, entre la que se le ve bien la ropa, entre la que puede ponerse la ropa que quiere, entre las mujeres no gordas".

Pero este año es cuando más se han visto los resultados, es más en los últimos meses, más de cinco personas me han dicho: "Marica, en serio ¿qué estas haciendo? estás muy flaca, ¿quién te está entrenando? y aunque suene a frase de cajón, yo solo respondo: "estoy entrenando fuerte y como bien".


Ahora que si se necesita hacer esfuerzos, por supuesto que si, hay días donde el sueño me vence, donde mi trabajo no me deja entrenar la cantidad de tiempo que yo quisiera, donde se me antoja una arepa o una torta, pero siempre recuerdo lo gorda que era y lo que soy hoy y me digo: la vaca Meg no vuelve, así de fácil.

Es más quiero ser aún más flaca, aún no soy capaz de ponerme bikini, aún cuando a veces sea solo exageración mía, quiero unos abdominales absurdamente marcados y ser una de las mujeres que pueda decirles a otras que con disciplina si se puede, en conclusión mientras unas sueñan con ser "mujeres reales", yo si quiero ser más flaca y ver mis músculos aún más definidos.
Yo resumo esta historia en cómo una ex gorda se maravilla de sí misma hoy y cómo todos los días se jura jamás volver a ese mundo, no me enorgullezco de haber sido gorda, no puedo sentirme satisfecha de un cuerpo descuidado y desagradable.

Por cierto, para los que no lo saben "La Mona" es la mujer más dedicada al ejercicio, juiciosa, disciplinada y hermosa mujer que conozco, ella es Angélica Durán, creo que solo Dios sabe cómo le agradezco que me haya cambiado la vida.

lunes, 22 de junio de 2015

Colombia de la Copa América Vs. Colombia del Mundial

Peru.com
Muchos esperaban ver a la misma Colombia del Mundial, teniendo en cuenta que jugadores como James Rodríguez está PERFECTAMENTE catalogado en equipos tan importantes como el Real Madrid o el mismo Teo Gutierrez que ha figurado en el River Plate o el indestronable David Ospina.

Pero ha pasado un año después de las magistrales presentaciones del mundial, tiempo en el que el INMENSO Falcao ha estado en un bajo nivel, mezcla de una lesión que aún hoy está haciendo sus últimos estragos y es víctima de los peores comentarios de la supuesta hinchada colombiana, porque al parecer las lecciones de Estados Unidos 94 y Francia 98 no fueron aprendidas. Hoy Falcao lucha con la ansiedad de anhelar un gol para que vuelvan a confiar en él.

Eurosport.com
Qué irónico lo que está viviendo Falcao porque en mi mente retumba todo lo que decían del eterno capitán Yepes: "viejo, decrépito" y demás adjetivos que hasta vergüenza debería darles a quiénes los pronunciaron, porque cuando éste fue catalogado como uno de los mejores defensas del mundial, muchos sacaron lo acomodados que pueden llegar a ser. Y hoy, dicen: "Cómo te extrañamos Yepes", en ese momento pienso, vea pues cómo se voltean las cartas en la vida ¿verdad?

La Selección Colombia de ahora se concentró tarde, se lesionó Abel Aguilar, uno de los mejores volantes de contención que ha vestido la tricolor, Guarín, un aguerrido jugador tampoco pudo estar y Quintero es otra de las ausencias que siguen pesando. 

www.clasf.co
Con este panorama eran muchos los cambios, pero se esperaba que hicieran lo mismo que en el Mundial, así funciona la mente del hincha, se cree que sin importar las factores SIEMPRE hay que ganar, no se tiene en cuenta el momento del rival y si algo no funciona es culpa nuestra, jamás virtud del rival.


¿Qué pasó con Venezuela? Hace mucho dejaron de ser la cenicienta del fútbol pero para nosotros es solo una selección más de trámite, creo que nos demostraron que con los más de ocho jugadores que suben a defender pueden tapar cualquier intento de gol.


James marcado hasta más no poder, Zuñiga intentando recuperar su nivel, Falcao con ansiedad y Cuadrado intentaba abrir espacios. No creo que jugadores dirigidos por alguien como Pekérman entren confiados, lo que considero es que no esperaban una Venezuela tan bien armada, era muy notorio era que la selección estaba intentando volverse a encontrar.


Luego de este partido salieron los "expertos" a decir que éramos lo peor, la peor selección de la historia, muchos de ellos no tienen más de 20 años por ende es entendible su opinión, se nota que no vieron los cincuenta mil "procesos" con los que la Federación Colombiana de Fútbol nos pasaba de técnico en técnico. Incluso pedían la salida de Pekérman, ante lo cual solo digo ¿EN SERIO? 

El partido de la victoria: Luego de todas las opiniones negativas por la derrota ante Venezuela, Colombia salió a enfrentarse con la selección que nos había eliminado en el Mundial, la mayoría afirmaba en Redes Sociales que era obvio que perderíamos, pues estos muchachos se desgarraron en la cancha y le ganaron a un Brasil sucio, cochino y que buscó descomponer a Colombia siempre, sin embargo, la actitud de Neymar demostró quién era el que estaba descompuesto.

futbolete.com
La 'Roca' Sánchez fue escogido el jugador del partido y no era para menos, Sánchez no los dejó respirar, no los dejó armar ninguna jugada y es simple para ganarle a Brasil no hay que dejarlo pensar, sobra decir que Brasil está lejos de ser el de mundiales anteriores, ahora recurre a la falta para sobresalir. Aunque hay que reconocer que por primera vez sin Neymar en el partido contra Venezuela volvieron a mostrar lo que son LIMPIAMENTE. ¡Qué coincidencia!

Justo cuando los acomodados se estaban volviendo a subir al bus, la selección no tuvo un excelente desempeño con Perú, ésta estudió a Colombia a la perfección y los jugadores volvieron a perder el camino, por ende, volvía a ser fácil juzgarlos.

Cuadrado el siempre acertado Cuadrado, esta vez hizo pases de más, el siempre preparado James lució cansado y entregó malos pases, Falcao nuevamente intentó y aunque estuvo cerca, la ansiedad se volvió a apoderar de él. 

En este encuentro Jackson Martínez tuvo más minutos y solo con su ingreso Colombia tuvo un respiro, volvió a tener claridad pero no dio frutos. Al finalizar el partido no hubo goles, por ende, dependíamos de Brasil o Venezuela, alguno debía ganar para clasificar, por supuesto, aquí volvían a salir los "hinchas" a decir no merecemos pasar, mejor que no pasemos, etcétera.

Quizás se les olvide un punto clave en el fútbol: Este deporte no se trata de merecer, se trata de goles, resultados y de mejores terceros, así también pasó Uruguay y estoy segura que su hinchada no está diciendo ojalá no hubieran pasado.

Ya estamos en cuartos de final, gústele a quien le guste, enfrentamos a una de las selecciones más fuertes de todos los tiempos, Argentina, nuevamente no será fácil, la inmensa 'Roca' Sánchez no estará y le tememos a no poder hacer gol, nuestro gran ausente.

Sin embargo, el gran Pibe Valderrama aseguró con vehemencia que la selección de su tiempo y la de ahora, se crece ante los grandes rivales, "se nos cambia el chip". Quizás esta leyenda del fútbol colombiano tenga razón y nuevamente los hinchas acomodados puedan volver a subirse al bus de la victoria.

bleacherreport.com
Es importante recordar que la Argentina de ahora es la misma que venció a Jamaica por la mínima diferencia, sin embargo, se sabe de sobra que cuentan con el mejor jugador del mundo, Messi, jugador que puede definir un partido en solo un segundo, sin mencionar a Di María, Mascherano, entre otros.

Estoy segura que estos muchachos lo intentarán con el alma, lo dejarán todo y esperamos que también cada uno de sus talentos brille mucho más, por mi parte como jamás he sido una acomodada y menos en el fútbol, los seguiré apoyando y creyendo como la primera vez que vi a un jugador como James Rodríguez con la camiseta de la selección.

Por último, una reflexión final: He visto como muchos se desgarran las vestiduras por sus equipos nacionales, ya sea que éstos estén en la A o en la B y lo aparentemente normal sería que lo mismo hicieran con Colombia. ES LO MÍNIMO. De lo contrario, no tendrían ningún derecho en celebrar los triunfos de esta selección, por simple ética y coherencia.

Una cosa es ser objetivo y criticar para construir, otra para destruir. ¿En qué lugar se ubica usted?

lunes, 16 de febrero de 2015

Cómo me dueles Bogotá

Nací en Bogotá y he vivido en ella los 29 años de vida que tengo, todo lo que he construido lo tengo acá, desde mi apartamento, trabajo hasta mis amigos, aunque muchos lo duden la quiero y la respeto, pero me siento como en esa relación de novios que está destinada a finalizar, en la que ya el amor no es suficiente.

Llevo varios meses viendo a Bogotá caer y caer, he intentado entender que todas las capitales pueden pasar por momentos como este, hasta he pensado que el dilema es mío, que quizás soy muy arribista y me molesta el gentío, el desorden y tantas otras cosas, pero cuando volví de mi viaje a Estados Unidos, entendí que el problema no era mío, comprendí que Bogotá si estaba muy mal.

Lo discutí varias veces con mi mejor amiga, con la que estaba en Estados Unidos, ella me decía algo muy cierto: "Todas las capitales tienen problemas, es obvio, entre más gente, más problemas, pero la diferencia es que aquí la autoridad si hace lo que debe hacer". Claro, ese es el dilema, no es que no hayan delitos, solo que en los países desarrollados, los castigos si existen, no piensan en si las lecciones son muy fuertes, solo piensan en que si alguien tiene la "fuerza" para dedicarse a delinquir pues tiene que tener la misma "valentía" para afrontar un castigo.

Eso en Bogotá no sucede, aquí las personas de bien casi que terminan rogándole a un delincuente que no los mate, en este lugar se debe esconder el celular, la billetera y quién sabe cuántas más cosas, por supuesto ni pensar en defensa propia porque entonces el malo de la película es uno.

El sábado precisamente me decía el señor del taxi que ya era momento de defenderse por si mismo, porque definitivamente la policía y el gobierno no pudieron; mientras él hablaba yo pensaba, pues sí esa es la única solución, porque me disculparán los de buen corazón, pero no se me da entender como alguien mata por un celular y pido que quienes me estén leyendo no me vayan a salir que es por necesidad.

Pues me muero de la pena con los que piensan así, pero he conocido muchos casos en los que personas de muy escasos recursos se matan trabajando, estudian de noche y así todos los días de su vida, hasta que hacen realidad sus sueños, por supuesto, esto no lo logran en dos meses, pero tienen la fuerza para seguir adelante sin hacerle daño a nadie.

Pero es que en Colombia abunda el síndrome gerencial, no tienen trabajo, pasan necesidades pero les ofrecen puesto y quieren ya ser gerentes, así es muy bravo.

Jamás en mis casi treinta años Bogotá me había dolido tanto, la movilidad es un asco, la seguridad es la peor en muchos años, el desorden ni hablar, la suciedad impera y me duele porque nací acá, ella me vio crecer y me ha dado todo lo que tengo, pero a veces siento que quiero salir corriendo, que me molesta estar mirando para atrás todo el tiempo como si sufriera de delirio de persecución.

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Pido disculpas por los que están de acuerdo con los últimos tres gobiernos de izquierda que han liderado la ciudad, pero son ellos los que nos han ido hundiendo con el paso del tiempo, porque para gobernar una CAPITAL, no solo se trata de prometer bajar impuestos o el precio del pasaje de Transmilenio, porque pues para qué lo van a bajar si ese sistema un absoluto asco.

La cantidad de veces que he pensado en irme de Bogotá son incontables, vuelvo y la miro, me duele, pero aquí no hay calidad de vida. Porque no se trata de coger bus o irse en bicicleta, cuando ni siquiera hay vías para eso y mucho menos seguridad.

Me rehusó a que mis papás terminen su vida aquí, me muero del susto con solo pensar que algo les pase y mi deber es hacer todo, absolutamente todo, para que tengan la vida más perfecta que se pueda.

Pero al parecer las lecciones no son suficientes, porque alguien como Clara López está liderando las encuestas, espero que si ella llega a ser la alcaldesa, se acaben las indignaciones, porque quienes vayan a votar por ella, no tendrían ningún derecho a quejarse. 

Lo que más me molesta de los sistemas "democráticos" es que si la mayoría cree que el populismo es la mejor forma de gobernar, los demás debemos comer callados. En este punto siento que me exaspera de sobre manera la "democracia".

Ese esfuerzo sublime de Antanas Mockus por educarnos, por implementar pedagogía que nos permitiera volver a amar el entorno de la capital, que nos permitiera respetarnos de nuevo, se murió. 

Lo peor es que aún llegando otra forma de gobernar, Bogotá demorará bastantes años en recuperarse, quizás ni nos toque a nosotros ver su recuperación. 

lunes, 9 de febrero de 2015

¡Feliz día del periodista!

Muchos tienen un sueño desde que son niños, lo persiguen y lo alcanzan, eso es absolutamente maravilloso y todos deberíamos sentirnos orgulloso de quienes recorren ese camino.

Otros simplemente teníamos otros sueños, pero el destino y la vida se encarga de mostrarnos otros caminos, que jamás pensamos llevar a cabo, pero de repente descubrimos que las elecciones que la vida hizo por nosotros, fue lo mejor que nos pudo pasar. Quizás no sea el orden de las cosas, pero no toda felicidad tiene el mismo recorrido.

Este último es particularmente mi caso, de pequeña escribía mucho, hay textos que tengo guardados desde hace muchos años, y al decir verdad, no sé si algún día salgan al aire. Esta habilidad nadie me la enseñó, no vengo de familia de escritores, mis padres solo son de los que leen mucho y siempre me socializaban lo que leían.

Pero de repente, empezó a surgir en mi el deseo inmenso de ser actriz, mis padres me veían ensayar monólogos frente al espejo muchas veces, jamás me pusieron ningún reparo, así que cuando salí del colegio decidí que esto sería lo que haría el resto de mi vida, creí con el alma que así sería, pero por motivos ajenos a mi, solo pude trabajar en esto cuatro años de mi vida, no lo niego, fueron momentos inolvidables, ese sueño no ha muerto, es como esa luz que habita dentro del interior de uno mismo que jamás se extingue. Dios dirá si mi vida terminará frente a una cámara de televisión o en las tablas.

Pero la realidad empezó a golpear mi entorno, mi familia y por supuesto a mi misma, así que tenía que ser consecuente con lo que estaba sucediendo y mi sueño no estaba dando resultado. Y no me podía quedar sentada lamentándome, así que empecé a pensar en una segunda opción, no podía quedarme cruzada de brazos, mis papás una vez más estaban listos para darme su apoyo, aunque para esta época muchas cosas serían distintas, el horario de estudio, un trabajo alterno, etcétera.

Pensé en un sin número de opciones, ciencias políticas, administración, hotelería y turismo, pero nada, absolutamente nada me llenaba, es una de las sensaciones más incómodas que se puedan experimentar, de pronto, empezamos con mi mamá a recorrer universidades tecnológicas y un folleto apareció ante mi, éste decía: "Tecnología en Comunicación Social y Periodismo", me es difícil describir lo que sentí al leer esas palabras, solo me pude voltear y le dije a mi mamá, lo tengo, es esto lo que quiero hacer.

De la nada, empecé a sonreír y recordé lo que sentí el día que le dije a mis papás que quería ser actriz, estuve tan feliz que llegué a escribir mucho sobre mi nueva decisión, ni hablar de lo feliz que estaba en la inducción, en mis clases, los ensayos, crónicas, noticias, documentales y reportajes que entregaba; por supuesto también de la cantidad de veces que logré tener media beca y de terminar mi carrera siendo de las más destacadas por la Facultad.

Cuando profesionalicé mi carrera entendí por qué la vida me había puesto ese folleto justo al frente de mis ojos, la razón era simple: La comunicación social y el periodismo, me encontraron, yo no las elegí, no sé si este camino sea más valedero que el que recorrieron los demás, solo sé que mi carrera me ha dado todos los motivos para mantenerme en pie, porque cuando creía perder el norte, ella apareció para salvarme la vida.

Medios de comunicación tradicionales, alternativos, digitales y un sin número de lugares me permitieron crecer y crecer, hoy llevo a cabo mi carrera desde una agencia de publicidad y en Redes Sociales, para muchos no estoy practicando lo que estudié y con firmeza debo decir que están bastante equivocados, porque recuerdo que en el primer semestre descubrí que la razón por la que la vida me había puesto esta profesión frente a mi ojos, tenía su fundamento en la gente, en cómo desde mis palabras, desde la construcción de mis textos les ayudaría a hacer su vida más fácil.

Esto lo hago día tras día, detrás de una marca, cada vez que escribo una matriz de contenidos, cada vez que estoy dentro de una estrategia digital pienso y sostengo hasta el cansancio que el mercado está hecho de necesidades, mi labor como Social Media Manager y como Community Manager es escucharlos, ayudarles y hacerles ver que la comunicación es el primer paso para acortar distancias.

Eso si, le agradezco a la publicidad haber recibido a una comunicadora social y periodista, cuando los pronósticos decían que era solo un escampadero, pues para mi en este instante, no hay nada que respete más que al público que me lee los 365 días en los que me comunico a través de una marca.

Hoy, en el día de los periodistas, solo puedo dar las gracias a quienes me educaron, a quienes creyeron en mi, a mi universidad, a quienes me corrigieron, a quienes han sido mis jefes y por supuesto, a ese folleto que movió las fibras de mi corazón.