lunes, 16 de febrero de 2015

Cómo me dueles Bogotá

Nací en Bogotá y he vivido en ella los 29 años de vida que tengo, todo lo que he construido lo tengo acá, desde mi apartamento, trabajo hasta mis amigos, aunque muchos lo duden la quiero y la respeto, pero me siento como en esa relación de novios que está destinada a finalizar, en la que ya el amor no es suficiente.

Llevo varios meses viendo a Bogotá caer y caer, he intentado entender que todas las capitales pueden pasar por momentos como este, hasta he pensado que el dilema es mío, que quizás soy muy arribista y me molesta el gentío, el desorden y tantas otras cosas, pero cuando volví de mi viaje a Estados Unidos, entendí que el problema no era mío, comprendí que Bogotá si estaba muy mal.

Lo discutí varias veces con mi mejor amiga, con la que estaba en Estados Unidos, ella me decía algo muy cierto: "Todas las capitales tienen problemas, es obvio, entre más gente, más problemas, pero la diferencia es que aquí la autoridad si hace lo que debe hacer". Claro, ese es el dilema, no es que no hayan delitos, solo que en los países desarrollados, los castigos si existen, no piensan en si las lecciones son muy fuertes, solo piensan en que si alguien tiene la "fuerza" para dedicarse a delinquir pues tiene que tener la misma "valentía" para afrontar un castigo.

Eso en Bogotá no sucede, aquí las personas de bien casi que terminan rogándole a un delincuente que no los mate, en este lugar se debe esconder el celular, la billetera y quién sabe cuántas más cosas, por supuesto ni pensar en defensa propia porque entonces el malo de la película es uno.

El sábado precisamente me decía el señor del taxi que ya era momento de defenderse por si mismo, porque definitivamente la policía y el gobierno no pudieron; mientras él hablaba yo pensaba, pues sí esa es la única solución, porque me disculparán los de buen corazón, pero no se me da entender como alguien mata por un celular y pido que quienes me estén leyendo no me vayan a salir que es por necesidad.

Pues me muero de la pena con los que piensan así, pero he conocido muchos casos en los que personas de muy escasos recursos se matan trabajando, estudian de noche y así todos los días de su vida, hasta que hacen realidad sus sueños, por supuesto, esto no lo logran en dos meses, pero tienen la fuerza para seguir adelante sin hacerle daño a nadie.

Pero es que en Colombia abunda el síndrome gerencial, no tienen trabajo, pasan necesidades pero les ofrecen puesto y quieren ya ser gerentes, así es muy bravo.

Jamás en mis casi treinta años Bogotá me había dolido tanto, la movilidad es un asco, la seguridad es la peor en muchos años, el desorden ni hablar, la suciedad impera y me duele porque nací acá, ella me vio crecer y me ha dado todo lo que tengo, pero a veces siento que quiero salir corriendo, que me molesta estar mirando para atrás todo el tiempo como si sufriera de delirio de persecución.

www.olapolitica.com
Pido disculpas por los que están de acuerdo con los últimos tres gobiernos de izquierda que han liderado la ciudad, pero son ellos los que nos han ido hundiendo con el paso del tiempo, porque para gobernar una CAPITAL, no solo se trata de prometer bajar impuestos o el precio del pasaje de Transmilenio, porque pues para qué lo van a bajar si ese sistema un absoluto asco.

La cantidad de veces que he pensado en irme de Bogotá son incontables, vuelvo y la miro, me duele, pero aquí no hay calidad de vida. Porque no se trata de coger bus o irse en bicicleta, cuando ni siquiera hay vías para eso y mucho menos seguridad.

Me rehusó a que mis papás terminen su vida aquí, me muero del susto con solo pensar que algo les pase y mi deber es hacer todo, absolutamente todo, para que tengan la vida más perfecta que se pueda.

Pero al parecer las lecciones no son suficientes, porque alguien como Clara López está liderando las encuestas, espero que si ella llega a ser la alcaldesa, se acaben las indignaciones, porque quienes vayan a votar por ella, no tendrían ningún derecho a quejarse. 

Lo que más me molesta de los sistemas "democráticos" es que si la mayoría cree que el populismo es la mejor forma de gobernar, los demás debemos comer callados. En este punto siento que me exaspera de sobre manera la "democracia".

Ese esfuerzo sublime de Antanas Mockus por educarnos, por implementar pedagogía que nos permitiera volver a amar el entorno de la capital, que nos permitiera respetarnos de nuevo, se murió. 

Lo peor es que aún llegando otra forma de gobernar, Bogotá demorará bastantes años en recuperarse, quizás ni nos toque a nosotros ver su recuperación. 

lunes, 9 de febrero de 2015

¡Feliz día del periodista!

Muchos tienen un sueño desde que son niños, lo persiguen y lo alcanzan, eso es absolutamente maravilloso y todos deberíamos sentirnos orgulloso de quienes recorren ese camino.

Otros simplemente teníamos otros sueños, pero el destino y la vida se encarga de mostrarnos otros caminos, que jamás pensamos llevar a cabo, pero de repente descubrimos que las elecciones que la vida hizo por nosotros, fue lo mejor que nos pudo pasar. Quizás no sea el orden de las cosas, pero no toda felicidad tiene el mismo recorrido.

Este último es particularmente mi caso, de pequeña escribía mucho, hay textos que tengo guardados desde hace muchos años, y al decir verdad, no sé si algún día salgan al aire. Esta habilidad nadie me la enseñó, no vengo de familia de escritores, mis padres solo son de los que leen mucho y siempre me socializaban lo que leían.

Pero de repente, empezó a surgir en mi el deseo inmenso de ser actriz, mis padres me veían ensayar monólogos frente al espejo muchas veces, jamás me pusieron ningún reparo, así que cuando salí del colegio decidí que esto sería lo que haría el resto de mi vida, creí con el alma que así sería, pero por motivos ajenos a mi, solo pude trabajar en esto cuatro años de mi vida, no lo niego, fueron momentos inolvidables, ese sueño no ha muerto, es como esa luz que habita dentro del interior de uno mismo que jamás se extingue. Dios dirá si mi vida terminará frente a una cámara de televisión o en las tablas.

Pero la realidad empezó a golpear mi entorno, mi familia y por supuesto a mi misma, así que tenía que ser consecuente con lo que estaba sucediendo y mi sueño no estaba dando resultado. Y no me podía quedar sentada lamentándome, así que empecé a pensar en una segunda opción, no podía quedarme cruzada de brazos, mis papás una vez más estaban listos para darme su apoyo, aunque para esta época muchas cosas serían distintas, el horario de estudio, un trabajo alterno, etcétera.

Pensé en un sin número de opciones, ciencias políticas, administración, hotelería y turismo, pero nada, absolutamente nada me llenaba, es una de las sensaciones más incómodas que se puedan experimentar, de pronto, empezamos con mi mamá a recorrer universidades tecnológicas y un folleto apareció ante mi, éste decía: "Tecnología en Comunicación Social y Periodismo", me es difícil describir lo que sentí al leer esas palabras, solo me pude voltear y le dije a mi mamá, lo tengo, es esto lo que quiero hacer.

De la nada, empecé a sonreír y recordé lo que sentí el día que le dije a mis papás que quería ser actriz, estuve tan feliz que llegué a escribir mucho sobre mi nueva decisión, ni hablar de lo feliz que estaba en la inducción, en mis clases, los ensayos, crónicas, noticias, documentales y reportajes que entregaba; por supuesto también de la cantidad de veces que logré tener media beca y de terminar mi carrera siendo de las más destacadas por la Facultad.

Cuando profesionalicé mi carrera entendí por qué la vida me había puesto ese folleto justo al frente de mis ojos, la razón era simple: La comunicación social y el periodismo, me encontraron, yo no las elegí, no sé si este camino sea más valedero que el que recorrieron los demás, solo sé que mi carrera me ha dado todos los motivos para mantenerme en pie, porque cuando creía perder el norte, ella apareció para salvarme la vida.

Medios de comunicación tradicionales, alternativos, digitales y un sin número de lugares me permitieron crecer y crecer, hoy llevo a cabo mi carrera desde una agencia de publicidad y en Redes Sociales, para muchos no estoy practicando lo que estudié y con firmeza debo decir que están bastante equivocados, porque recuerdo que en el primer semestre descubrí que la razón por la que la vida me había puesto esta profesión frente a mi ojos, tenía su fundamento en la gente, en cómo desde mis palabras, desde la construcción de mis textos les ayudaría a hacer su vida más fácil.

Esto lo hago día tras día, detrás de una marca, cada vez que escribo una matriz de contenidos, cada vez que estoy dentro de una estrategia digital pienso y sostengo hasta el cansancio que el mercado está hecho de necesidades, mi labor como Social Media Manager y como Community Manager es escucharlos, ayudarles y hacerles ver que la comunicación es el primer paso para acortar distancias.

Eso si, le agradezco a la publicidad haber recibido a una comunicadora social y periodista, cuando los pronósticos decían que era solo un escampadero, pues para mi en este instante, no hay nada que respete más que al público que me lee los 365 días en los que me comunico a través de una marca.

Hoy, en el día de los periodistas, solo puedo dar las gracias a quienes me educaron, a quienes creyeron en mi, a mi universidad, a quienes me corrigieron, a quienes han sido mis jefes y por supuesto, a ese folleto que movió las fibras de mi corazón.