lunes, 9 de febrero de 2015

¡Feliz día del periodista!

Muchos tienen un sueño desde que son niños, lo persiguen y lo alcanzan, eso es absolutamente maravilloso y todos deberíamos sentirnos orgulloso de quienes recorren ese camino.

Otros simplemente teníamos otros sueños, pero el destino y la vida se encarga de mostrarnos otros caminos, que jamás pensamos llevar a cabo, pero de repente descubrimos que las elecciones que la vida hizo por nosotros, fue lo mejor que nos pudo pasar. Quizás no sea el orden de las cosas, pero no toda felicidad tiene el mismo recorrido.

Este último es particularmente mi caso, de pequeña escribía mucho, hay textos que tengo guardados desde hace muchos años, y al decir verdad, no sé si algún día salgan al aire. Esta habilidad nadie me la enseñó, no vengo de familia de escritores, mis padres solo son de los que leen mucho y siempre me socializaban lo que leían.

Pero de repente, empezó a surgir en mi el deseo inmenso de ser actriz, mis padres me veían ensayar monólogos frente al espejo muchas veces, jamás me pusieron ningún reparo, así que cuando salí del colegio decidí que esto sería lo que haría el resto de mi vida, creí con el alma que así sería, pero por motivos ajenos a mi, solo pude trabajar en esto cuatro años de mi vida, no lo niego, fueron momentos inolvidables, ese sueño no ha muerto, es como esa luz que habita dentro del interior de uno mismo que jamás se extingue. Dios dirá si mi vida terminará frente a una cámara de televisión o en las tablas.

Pero la realidad empezó a golpear mi entorno, mi familia y por supuesto a mi misma, así que tenía que ser consecuente con lo que estaba sucediendo y mi sueño no estaba dando resultado. Y no me podía quedar sentada lamentándome, así que empecé a pensar en una segunda opción, no podía quedarme cruzada de brazos, mis papás una vez más estaban listos para darme su apoyo, aunque para esta época muchas cosas serían distintas, el horario de estudio, un trabajo alterno, etcétera.

Pensé en un sin número de opciones, ciencias políticas, administración, hotelería y turismo, pero nada, absolutamente nada me llenaba, es una de las sensaciones más incómodas que se puedan experimentar, de pronto, empezamos con mi mamá a recorrer universidades tecnológicas y un folleto apareció ante mi, éste decía: "Tecnología en Comunicación Social y Periodismo", me es difícil describir lo que sentí al leer esas palabras, solo me pude voltear y le dije a mi mamá, lo tengo, es esto lo que quiero hacer.

De la nada, empecé a sonreír y recordé lo que sentí el día que le dije a mis papás que quería ser actriz, estuve tan feliz que llegué a escribir mucho sobre mi nueva decisión, ni hablar de lo feliz que estaba en la inducción, en mis clases, los ensayos, crónicas, noticias, documentales y reportajes que entregaba; por supuesto también de la cantidad de veces que logré tener media beca y de terminar mi carrera siendo de las más destacadas por la Facultad.

Cuando profesionalicé mi carrera entendí por qué la vida me había puesto ese folleto justo al frente de mis ojos, la razón era simple: La comunicación social y el periodismo, me encontraron, yo no las elegí, no sé si este camino sea más valedero que el que recorrieron los demás, solo sé que mi carrera me ha dado todos los motivos para mantenerme en pie, porque cuando creía perder el norte, ella apareció para salvarme la vida.

Medios de comunicación tradicionales, alternativos, digitales y un sin número de lugares me permitieron crecer y crecer, hoy llevo a cabo mi carrera desde una agencia de publicidad y en Redes Sociales, para muchos no estoy practicando lo que estudié y con firmeza debo decir que están bastante equivocados, porque recuerdo que en el primer semestre descubrí que la razón por la que la vida me había puesto esta profesión frente a mi ojos, tenía su fundamento en la gente, en cómo desde mis palabras, desde la construcción de mis textos les ayudaría a hacer su vida más fácil.

Esto lo hago día tras día, detrás de una marca, cada vez que escribo una matriz de contenidos, cada vez que estoy dentro de una estrategia digital pienso y sostengo hasta el cansancio que el mercado está hecho de necesidades, mi labor como Social Media Manager y como Community Manager es escucharlos, ayudarles y hacerles ver que la comunicación es el primer paso para acortar distancias.

Eso si, le agradezco a la publicidad haber recibido a una comunicadora social y periodista, cuando los pronósticos decían que era solo un escampadero, pues para mi en este instante, no hay nada que respete más que al público que me lee los 365 días en los que me comunico a través de una marca.

Hoy, en el día de los periodistas, solo puedo dar las gracias a quienes me educaron, a quienes creyeron en mi, a mi universidad, a quienes me corrigieron, a quienes han sido mis jefes y por supuesto, a ese folleto que movió las fibras de mi corazón.

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