miércoles, 3 de febrero de 2016

El estereotipo de la normalidad

Llevo varios años pensando lo que significan los esterotipos asociados al género y al rol que éstos dos tienen en la sociedad, creo que haber trabajado con la comunidad LGBTI me permitió ir más allá de unas “simples” siglas.

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Adicionalmente, la película PRIDE, empezó a generar en mi un deseo incesante por entender sí en realidad se estaba trabajando para dar igualdad, o sí por el contrario entre unos y otros nos estábamos sesgando aún más. 

Alguna vez escuché a alguien decir: “Los negros son más racistas que los mismos blancos ¿por qué se molestan tanto cuando se les llama negros? ¿no serán ellos mismos los que le han dado un tono despectivo a este atributo que solo califica el color de su piel?”. ¡Quizás tenga razón!

Eso me llevó a pensar por qué los heterosexuales consideran tener la potestad y casi la última palabra en lo que significa ser “normal”, pero inmediatamente también pensé ¿y si existiera una parte de la población LGBTI que no quisiera recibir comprensión, ni ningún tipo de ayuda por parte de los ‘H’?

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Aún no tengo las respuestas, solo tengo el presentimiento que en unos años los seres humanos se enamorarán de lo que hay en cada persona independientemente del sexo que tenga cada una de ellas.

Aún me cuesta entender por qué insistimos hasta la saciedad que somos la generación diferente, inclusiva, comprensiva y LIBRE pero nos empecinamos en encajar en una de estas letras, nos matamos por ser normales y por encajar en el “deber” ser.

Me he dedicado a leer diferentes tipos de documentos sobre los estereotipos en cuánto al rol y género, debo aclarar que no pretendo dar una conclusión definitiva, ya que no la tengo, solo busco exponer una situación que he conocido desde hace ya bastante tiempo.

Bueno, entrando en materia, hace unas semanas escuché a unos compañeros decir: “Es lindo ver a unas lesbianas besándose, en cambio es como “raro y desagradable” ver a dos hombres haciendo lo mismo, los bisexuales son indefinidos, no saben lo que quieren, solo lo son por moda y los que están con ellos más raros aún”. ¡Vaya, cuánto conocimiento y profundidad en estos argumentos!

Escuchar esto me hizo pensar que el machismo ha permeado esferas que sorprenden, ¿qué es lo que hace “lindo” ver a dos mujeres besándose, pero en cambio, si dos hombres lo hacen es “feo”? En una opinión muy personal, considero que esto se debe al “poder del falo”, somos una sociedad que depende de eso, pero lo que me parece aún más preocupante es que nos parece correcto que sea así.

Personalmente, soy de las que les parece hasta incómodo que la tomen de la mano en la calle, sea quien sea, y más molesto aún me parece ver esas parejas besándose en la calle, en ese orden de ideas, sea pareja hetero o no, deberían respetar el espacio íntimo de cada quién.

Después de oír esta conversación, me quedé pensando: “¿Qué es normal?”, lo que se considera normal lo ha impuesto la Iglesia y sus creencias, ¿estamos todavía entonces en la edad medieval?

En aquella epoca se afirmaba lo siguiente: “La Iglesia es la única institución ESTABLE en medio de constantes conflictos que debilitan el poder civil”[1]. Siendo así, no hemos evolucionado mucho, porque el primer argumento con el que se pretende debilitar la existencia de las personas LGBTI es que son anormales, que así lo dice la Biblia, pero en este libro también se dicen cosas que no se han probado, además las relaciones sexuales y sentimentales de aquel entonces eran también bien diversas.

Volviendo al presente, los estereotipos siempre me han inquietado, porque he intentado escapar de éstos en cada momento de mi vida, por ejemplo, el día que vi la escena de la película ‘Titanic’, en la que Kate Winslet antes de tomar la decisión de irse al lado de Jack, se queda mirando a una niña de unos cinco o seis años a la que la mamá la obliga a sentarse de determinada manera y “cumplir” con lo que “debe ser” una mujer, me quedé pensando que los estereotipos no son exclusivos de la preferencia sexual, van mucho más allá.

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Los estereotipos de género se definen como “imágenes exageradas y simplistas que se tiene sobre una persona o grupo de personas”[2], entre tanto los roles de género legitiman la creación de estereotipos que asignan a hombres y mujeres ciertos valores y capacidades.

Es importante detenernos a pensar cuáles son esos estereotipos que se nos imponen en nuestros primeros años de vida, las niñas solo deben vestir de rosado, debe usar tacones, es obligatorio que se maquille, debe cruzar las piernas al sentarse y cuando crezca debe dejarse conquistar, jamás dar el primer paso ella, es obligatorio que la recojan, la dejen en casa y así.

Por su parte, a los niños se les debe regalar ropa color azul, solo pueden jugar con carros, deben “comportarse” como “hombrecitos”, ser dominantes, jugar fútbol y al crecer deben llevar corbata, hablar de determinada manera y en conclusión liderar la “manada”.

Si se fijan hasta este punto no he tocado el tema de las preferencias sexuales, porque incluso una mujer heterosexual puede vivir presa de todo lo que he mencionado anteriormente, porque les garantizo que existen mujeres que desde el momento en que nacieron han necesitado y buscado ser diferentes; no se sienten cómodas con el “deber ser” de la mujer tradicional. Así mismo, le pasa al hombre porque si es más “sensible de lo normal” tiene garantizadas burlas y humillaciones en su niñez y adolescencia.

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De hecho, hay mujeres heterosexuales que se sienten más cómodas en el mundo gay porque en él pueden ser libres, no necesitan ser conquistadas para hallar su realización e incluso aman a personas que pertenecen a la comunidad LGBTI, no se identifican con el accionar de su comunidad heterosexual, hay muchas más de las que usted pueda imaginar. ¡Créame!

Frases como, “Mucha nena” o “¡Ay! Parece una mujer”, solo por mencionar algunas, hacen aún más grande estos estereotipos sobre la debilidad de la mujer y la fortaleza del hombre, es ahí donde empieza la falta de respeto hacía la libertad del otro y de ese mismo lugar parte la homofobia.

Si bien en este post no pretendo ahondar en la palabra homofobia, no porque no sea importante, sino porque eso es tema de otro texto y que requiere un análisis mucho más profundo, aún así si se me hace importante aclarar que para ser homofóbicos no se necesita lastimar fisícamente a alguien, con el solo hecho de pensar que la comunidad LGBTI es enferma o mirarlos con desagrado cuando expresan su amor, eso ya los hace homfóbicos.

Habría que preguntarnos entonces, cómo romper estos estereotipos, es responsabilidad de la familia alejarse de la palabra “normal”, para empezar a formar en la palabra libertad, aquella en donde se puede decidir con responsabilidad. Los hijos no están para cumplir los sueños de los padres, sino para cumplir el de ellos.

Hace unas semanas leí la columna del periodista Adolfo Zableh, en la que reconoce haber sido víctima de abuso sexual a sus cinco años, menciona una frase que aún retumba en mi cabeza: “Hay mucha gente rota jugando a estar bien, quizá por eso el mundo está hecho mierda”. Se me clavó en la piel esas palabras porque empecé a preguntarme cuántas de esas personas LGBTI con las que he compartido no pasaron gran parte de su vida intentando encajar.

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No busco dar una conclusión definitiva de este tema, no la tengo, solo pretendo exponer hasta dónde pueden llegar a afectar los estereotipos que todos tenemos en la cabeza y cómo el rol del género que supuestamente nos representa en realidad está muy lejos de generar identidad.

Solo somos seres humanos que respondemos a un mundo de sentimientos, emociones, deseos y necesidades, todo esto nos lleva a comportarnos de una u otra forma, quizás el día que entendamos que las diferencias no son malas, son solo eso diferencias, el día que nos alejemos de lo natural, anti natural, bueno o malo, empecemos a evolucionar como raza.

Insisto, en un tiempo no muy lejano las pesonas se relacionarán y amarán por lo que hay en cada ser, independientemente del sexo con el que se identifiquen, porque el tener un pene o una vagina no define a nadie como hombre o mujer.

¿Qué tan aparentemente normal es usted? Remítase a sus primeros años de vida y reflexione.


[1] http://www.xtec.cat/~jgonza51/segundo/antiguo4.htm
[2] http://unaf.org/saludsexualparainmigrantes/como-afectan-los-estereotipos-de-genero-a-la-sexualidad/

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