lunes, 23 de mayo de 2016

La Negra y yo.....

De niña nunca supe lo que era llegar a casa y ver a un animal moviendo su cola por mi o pasando por en medio de mis piernas para demostrarme su cariño, mis papás no son muy amigos de las mascotas en casa, y no porque sean malos con los animales o algo por el estilo, sino porque no pueden con el desorden y los olores, no los puedo culpar, es su decisión.

Sin embargo, yo siempre quise una mascota, era uno de mis grandes deseos, en mi cabeza siempre estuvo tener un perro, pero en realidad jamás pensé en los gatos. Por una razón que desconozco, le tenía miedo a los gatos, no los comprendía, de una u otra forma me transmitían algo de desconfianza, eso sí, siempre los respeté y en especial a aquellos que los tenían en su hogar, porque uno no puede ser abusivo y meterse a opinar en esos temas, cuando no es la casa de uno.

Pero como la vida siempre se encarga de ponerle experiencias que le cambian a uno ciertos argumentos, hace unos meses, entró a mi vida una hermosa gata que al principio no sabía cómo hablarle, acariciarla, ni siquiera tenía claro cómo debía mirarla. 

Pero me hizo comprender porqué dicen que el lenguaje del amor rompe cualquier barrera, creo que ella llegó a mi vida para demostrarme por qué los gatos tienen una forma de amar que deberíamos practicar y ejercer los humanos: Desinteresada, libre y sin pretensiones.

Al principio éramos distantes la una de la otra, nos asustábamos cuando nos veíamos, nos analizábamos, etcétera, pero sin darme cuenta ella se estaba ganando gran parte de mi corazón con el paso de los días.

La primera vez que nos miramos la una a la otra, sentí un sin número de cosas que desconocía, no sabía que un gato podía generar tanto amor, en realidad, era un escenario que yo jamás había vivido.

Recuerdo como si fuera ayer, la primera vez que pasó su cuerpo entre mis piernas, cuando dejó que la consintiera, cuando pude besarle su nariz, es una sensación absolutamente maravillosa, excepcional. 

Me derrito de amor cuando estoy sentada y le gusta dirigirse a mi para que le consienta su cabeza, se convirtió en un logro personal cada momento a su lado.

Dicen que ellos lo sienten todo, en especial el alma, algunas personas me han comentado que ellos perciben la energía de uno, por eso, cada vez que me recibe comida o simplemente se acerca a mí, siento que mi interior le agrada, percibo que se siente cómoda y yo me siento tan feliz.

En alguna oportunidad yo estaba muy triste, como algo desesperada, al decir verdad, no sé cómo pero ella lo sintió y durmió a mi lado todo el tiempo, sentí que me observaba, quizás los incrédulos duden lo que voy a decir, pero no hubo nada más reconfortante que verla ahí a mi lado. Ella no buscaba nada, ni siquiera que la consintiera, solo quiso hacerme sentir su presencia, su fuerza.

Hay días que no puedo verla y la extraño, me hace falta sentirla, en serio alguien debió advertirme que uno podía llegar a sentir tanto amor por estos animales. Ahora comprendo absolutamente a aquellos que afirman que quién no habla del amor de los gatos, es porque no los ha tenido.

Nuestra relación es complicada porque a veces quiero tenerla cerca tanto tiempo que ella se desespera de mi intensidad y me araña, es que a veces puedo ser muy intensa, pero el amor por esta chiquitina llega a tal punto que no me importan sus garras, todo lo contrario me hace sentir que ahora tengo a un ser que le gusta hacerme ver sus argumentos gatunos.

¿Qué es lo que más le he aprendido? La esencia del amor, el amor no debe ser restrictivo, este sentimiento debe ser libre, espontáneo, nadie tiene por qué acariciarnos por obligación o acercarse a nosotros porque creamos que lo merecemos; simplemente el amor está lleno de libertad y por mi experiencia reciente, los gatos aman sin necesidad de estar encima de uno todo el tiempo. ¡Qué forma más sana de amar!


Ella, la Negra, fue quien vino a enseñarme lo que significa la independencia y me derrito cada que la veo, sus bigotes, su cola, su carita, su nariz, todo me parece digno de admirar y hace que yo quiera verla crecer mucho más. ¡GRACIAS NEGRA traviesa!

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