Periodista Alternativa

Casi desde que tengo uso de razón soñaba con ser periodista, escribía desde niña y leía tanto como me era posible, a tal punto que mis amigos ya no preguntaban qué quería hacer los fines de semana, porque era obvio que mi pasatiempo predilecto era investigar sobre los dirigentes políticos del mundo.

Recuerdo que en mi época de colegio escribía cartas como loca, era mi única forma para poder expresar lo que sentía, aunque en algunos casos parecían más pastorales, que cualquier otra cosa, lo cómico era que en las reuniones familiares siempre me era designada la labor de preparar discursos, brindis, despedidas y bienvenidas, mejor dicho la oradora por excelencia.

Cuando me gradué de bachiller recuerdo haber presentado una prueba de aptitud profesional para saber cuál debía ser mi futuro, la respuesta fue clara y contundente de cincuenta preguntas, el 100% de ellas definía mi porvenir profesional así: "Periodista y escritora", mejor dicho las letras, el análisis, la investigación y la historia serían mis materias predilectas el resto de mi vida, pues bien, no sé si este examen sea verídico en todos los casos, pero al menos en mi situación atinó sin fallas.

Leía tantas editoriales y columnas, que mi casa parecía un centro de periódicos al mejor estilo antiguo de las rotativas, llegué hasta coleccionar las que más llamaban mi atención, cada vez tenía el ideal de estar en una sala de redacción o cubriendo los hechos más dramáticos del mundo, ser corresponsal de guerra era mi mayor anhelo, sin embargo, cuando entré a la universidad descubrí que la política me latía más fuerte de lo que yo misma podía controlar.

Recuerdo que mi primera entrevista real fue en el Senado de la República al Senador Armando Benedetti (por respeto no pienso mencionar lo que me dejo esa entrevista), en todo caso entrar a este recinto como periodista que trabajaba en una revista, me llenó el corazón de orgullo, realmente no caminaba, levitaba, y entendí que no sabía hacer más en la vida.

Pero reconozco que cuando llegó la tecnología, el periodismo digital y las redes sociales a mi vida, la visión de la profesión me cambió, pude entender como el comportamiento socio cultural de los seres humanos podría ser transformado por inventos como Facebook, Twitter, MySpace, Linkedin y Google Buzz, entre otros, asimilar que como periodista podía hacer visibles herramientas de estas redes, que permitirían crear una sociedad más cercana al mundo de la información.

Sólo quiero se le den a las redes sociales, Blogs y demás medios de expresión la importancia que se merece, que se reconozca al mundo digital la posición determinante y cambiante que debe tener en el mundo del periodismo, pero por sobre todas las cosas trabajo desde aquí, para que los futuros periodistas entiendan que  trabajar en la Web 2.0 no es copiar y pegar de agencias de noticias, es vivir en pro del beneficio de la tecnología para la re educación de un país como Colombia.